martes, enero 30, 2007

Cadáver exquisito 5

Absurdas intenciones se escondían

pero es cuestión de correr, alto, sincero.

Entonces tomaré el partido

y de repente me doy cuenta del doblez.

Comería los ojos de los cuervos,

pero son sus ojos, los profundos, historiadores.

Dispárame justo al centro de mi inconciencia,

tal vez son rastros agudos, dramatizados.

Me calmé al menos con tu sutil mirada.

Ya vemos que este nombre no importa. Se cierra.

Este cadáver fue construido por La Cofradía (lacofradiadelospoetas@yahoo.com).

5 comentarios:

Marco dijo...

Disparos, inconciencia y nombres.
"sabemos el nombre que nos dieron, no el que realmente tenemos" (libro de las sombras)
saludos.

Metamorfosis dijo...

Se cierra. El otro lunes? Se abre.

Cristo dijo...

babel idiomas razones caídas en las penumbras tras comer de ninguna tentación que dure cien años... muerte que enhebra las palabras, los cuervos aguardando comerse la mirada de los incrédulos, para preservar conjurar anestesiar ocultar nuestra fragilidad, arcaica, desde siempre y siempre...

beso

Taxi-Toxi dijo...

¿Son esos ojos los que se cierran? Son los míos y los de ella y los de él también. Siempre hay cuervos para devorar la carroña y borrar los rastros de nuestra inconciencia.

Arleqino dijo...

nuestra nadidad: su grito en ese momento.