martes, junio 30, 2015

Yo, Mujer. Nosotras, Diosas.

Una deja de ser "la misma de siempre" cuando adquiere conciencia de sí misma como una diosa. Hay algo que permanecía dormido en el interior, que despierta. Entonces la percepción de una misma y de una en el mundo, cambia. Para llegar a este punto, se necesita madurez. Y para llegar a la madurez, hay que crecer. Crecer suele doler, porque hay mucho que dejar atrás para que cada experiencia represente un aprendizaje.

La doncella queda atrás. Hay un despertar de la magia, una conexión profunda con las ancestras, e incluso con la Abuela en la que una se convertirá. Hay que tener cuidado con este nuevo conocimiento: hay que saberlo utilizar, y saberlo encausar. Mi ejercicio favorito ha sido el de escuchar mi corazón, mi intuición. Recientemente me dijeron: escuchá tu útero. Y es que es en nuestro útero donde se genera toda la fuerza que tenemos. Nuestra fuerza... y nuestra sabiduría.

Y aunque es un proceso interior, compartir este proceso con otras mujeres es sumamente enriquecedor. Contando la historia de cada una, se despiertan las fibras más profundas. Lo que a una le nace, a otra la sana. Lo que una descubre, a la otra le hace bien. Es como crear juntas un enorme tejido. Y siendo así, es una forma de volver atrás, al tiempo en el que las mujeres se reunían a conversar, cantar, bailar, hablar, y compartir... también sus silencios.

Sueño despierta con la imagen de cada mujer, lo que hemos avanzado en este tiempo. Definitivamente no somos las mismas. Yo no me siento la misma. Me siento mágica, y por tanto, más empoderada. Me amo y me valoro así. Y estoy lista para volar.


miércoles, junio 03, 2015

La búsqueda

"Nacemos para amar. Y para ser amados. El amor no es un capricho ni un lujo."

Ibone Olza




Meditando, me preguntaba si he buscado el Amor en las personas equivocadas. ¿Seré yo la que está equivocada? En esa búsqueda, me he encontrado de frente con heridas que aún no han sanado. Entonces me he emprendido en la tarea de sanar. Escribir, es una forma para mi, de sanar, de poner las cosas en perspectiva.

La semana pasada la Vida me puso frente a los ojos una escena de mi Vida sobre un escenario. Sentí tanto enojo como si la estuviera reviviendo. Una herida más que sanar.

Ayer me decían que soy un gusto adquirido. Que soy compleja. Sé que no soy simple, y me gusto así. Siempre he mostrado una imagen, y llegan a ser mis amigos, amigas o mis amantes aquellos que no se quedan con la primera imagen. Sin embargo, ¿no me estaré perdiendo la oportunidad de conocer gente? Ayer me plantearon este cuestionamiento. ¿Por qué esperar a que los demás se den la tarea de conocerme?

Tengo muchos personajes: la seductora, la bruja, la drama queen... Me disfrazo de cada una y me divierto jugando con ellas, acentuándolas, probando, alternándolas... Pero en el camino, ¿no me confundiré yo misma? Como el Acertijo...

Estar sola... No es un estado de los últimos años. Hace muchos años que estoy sola, aún habiendo tenido relaciones cortas... ¿Por qué soy capaz de seducir pero no de mantener una relación? ¿Y por qué ahora no tengo la misma capacidad de seducir? Me pongo tan ansiosa que después entiendo por qué uno u otro se echan para atrás. Antes era más fácil, más efectivo. ¿Tiene que ver el hecho de que soy madre? ¿Eso les asusta? Y si les asusta, ¿por qué?

¿Cuánto tiempo debe pasar para sanar mis heridas? ¿Conoceré realmente a alguien que quiera compartir su Vida conmigo? ¿Lo podré reconocer o lo dejaré ir? ¿Lo espantaré?

Muchas preguntas cuyas respuestas sólo las dará el tiempo. ¿O no?