lunes, noviembre 23, 2015

I put a spell on you...

I put a spell on you, because you are mine...


Ya que no puedo tocarte, dejame hacerte el amor con mis palabras.

Sos capaz de desnudarme con una mirada, de colarte en mis sueños, de lograr que el tiempo no borre el deseo.

Durante mil y una noches nos he imaginado, desnudos de nuestros miedos, frente a frente, besándonos incontrolablemente, golpeando nuestras caderas, mientras tu perfume y el mío se fusionan en un mismo aroma.

Cómo podemos estar tan cerca, y a la vez tan lejos, si nuestros corazones palpitan más rápido... Me pregunto si a tan corta distancia, también podré ver el brillo de tus ojos negros.

Hay un mundo onírico, donde nos hemos visitado el uno a la otra, y viceversa, y nos hemos penetrado más profundo de lo que nuestros cuerpos podrían.

Quiero verte jadeante, sobre mi, sin pensar, sólo sintiendo que el momento es nuestro, que nos merecemos el uno a la otra. Y que descansés luego sobre mi pecho, sobre mi sexo, satisfecho, feliz: felices. Entonces no nos deberemos nada más.

El recuerdo será nuestro, y podremos evocarlo cada vez que queramos. Cerrar los ojos y perdernos en el instante en el que finalmente nos entregamos la una al otro. Mi piel también te recordará, y se estremecerá con el recuerdo, sobre todo cuando la Luna decida ocultarse.

Dejame acariciarte con mis labios, elevarte con mis movimientos, despertarte emociones que aún no has descubierto.

La puerta estará abierta, sólo por una noche...






viernes, noviembre 20, 2015

Y si...

Me gusta su nombre... Y su mirada... desde la primera vez que nos vimos. Y esto no ha cambiado... en mucho tiempo. Muchas noches ha habitado mis sueños, y mis fantasías. Lo que jamás hubiera esperado es que mi hija soñara con él... sin ni siquiera mencionárselo. Y es que se me sale por los poros...

Repasé cada palabra, desde la primera vez que nos escribimos. Esta historia... no puede haber empezado en esta Vida. Tampoco sé que cómo termine, aunque la he imaginado mil y un veces. Y si fuera su perfume..., y si su corazón latiera al mismo tiempo. Y si...

Cierro los ojos, y ahí está él. Los abro, y está frente a mi. Imposible evitarlo. ¿Me sentirá? ¿Me escuchará exhalar su nombre? ¿Tendrá miedo? Mucho que arriesgar... para tener los corazones tan libres como para quererse así.