jueves, abril 28, 2011

Los treintas


Se acabaron los 20's. Se acabó el hecho de que podás comer las porquerías que te de la gana sin engordar un gramo. Se acabó la U, a menos de que vayás por un postgrado. Pero en ese caso, definitivamente se acabó el pretil, y el tiempo para no hacer nada (aunque yo siempre saco tiempo para no hacer nada, lo considero importante). Se acabó la falda de tu mamá y la billetera de tu papá -aunque más de uno todavía vivimos en sus casas. Unos más frescos que otros.

Pero... ¿cuál es nuestro lugar en la sociedad? ¿que se espera de nosotros? Definitivamente, que seamos población económicamente activa. Que nos casemos y procreemos. Que tengamos casa, carro y la última tecnología. A mi no dejan de llamarme los bancos para ofrecerme tarjetas de crédito. Y para cerrar con broche de oro me llaman "señora", como la gran cosa. Logran ponerme de malas. "¿Señora?, ¿en qué momento? ¡A mi nadie me avisó!". Muy bien, cambié de talla, mis caderas están más anchas y uso cremas antiarrugas, pero ¿señoraaaa? Señora mi mamá, y la vecina de al lado. Yo todavía uso tacones y minifalda. No me jodan.

A todos nos asusta llegar a los treinta. No me digan que no. Están las preguntas sin respuesta. Y sí, el miedo. No por nada se habla de "la crisis de los treinta". Conozco una amiga que sufrió ataques de pánico. Yo conozco la cara de la depresión, y sé lo que es estar medicada y que ni tu cuerpo, ni tu mente, ni tu espíritu te respondan. No quería levantarme de la cama. Y ni hablar de las ganas de vivir...

Cuántas expectativas tienen de vos. Y eso sin hablar de temas de género. Mi papá me repite: "¿cuándo vas a sentar cabeza?" Yo ahora me río, y le respondo: "¿en el regazo de quién?", pero cuando a una la agarran en frío se puede quedar enclochada, fácilmente, que lo diga yo. Eso de no saber qué hacer ni hacia dónde ir... Qué cansado con el existencialismo.

Es bueno tener las armas para saber cómo manejar estas crisis. Lamentablemente nadie nos prepara para esto. Por eso decidí escribir al respecto. Para compartirlo con mis amigos y demás familiares que están por cumplir o tienen los treinta.

No todo es tan dramático. Creo que para las mujeres es nuestra mejor época sexual, porque ya no estamos probando todo por primera vez, tenemos la suficiente experiencia y malicia indígena como para dejarnos llevar y olvidarnos de tantos pedos mentales que lo que hacen es atrasar una trayectoria que ha de ser dulce.

Por otro lado, estamos en el medio. Es decir, todavía somos jóvenes y fuertes, pero ya no somos unos niños, dando tumbos en cada esquina. Uno está sentado en un bar conversando y disfrutando un buen vino o cualquier trago de su preferencia, mientras los adolescentes están vomitando en el caño frente al bar. Acampar es algo cool, no es ya la única opción. Y nadie tiene que decirte qué hacer ni cómo hacerlo. Tomás tus propias decisiones y sos dueño de tu destino. La vaina es decidirse por cuál. Muchos (la gran mayoría), sólo se dejan arrastrar por el común denominador. Una vez, en una despedida de solteros, le pregunté a un tipo casado por qué se había casado, y me respondió: -Di, llevábamos ya tiempo de jalar, tocaba. Los que me conocen pueden imaginarse la cara que le hice. Y por supuesto, no lo dejé ahí, decidí lograr que el tipo se cuestionara qué putas estaba haciendo con su Vida.

En fin, no hay por qué ser un burro y comer la zanahoria si hay tantas verduras que probar y tantos otros papeles que representar. Lo importante es mirar hacia adentro y saber uno cuál es el camino que quiere recorrer. A más de uno he visto desesperado por casarse, por comprar carro o por trabajar como imbéciles para comprarse una casa, o todo lo que está "in" para no quedarse atrás. No estoy diciendo que trabajar sea malo, el punto es preguntarte por qué lo estás haciendo y si realmente lo estás haciendo por vos, que al final es lo que cuenta. Con todo el respeto que se merecen los padres de familia, hay gente que tiene hijos por default y terminan trabajando y viviendo por ellos. Al final se proyectan en sus hijos, viven frustrados y frustran a sus hijos porque nunca fueron lo que querían ser.

Ya me desvié un poco del tema, pero todo está relacionado al fin y al cabo. Si es cierto lo que me dijo ayer un hombre que inicia los cincuenta: "¿Duros, los treinta, no?, pues no queda más que frenar, hacer un autoanálisis y ser uno mismo, y hacer a un lado las expectativas que los demás y uno mismo tiene de sí, no nos compliquemos. Puede ser doloroso.

martes, abril 26, 2011

Little memories

Y yo que me quedé suspendida
del borde de tus labios,
al calor de la noche
porque adentro no oscurece.

Y yo que no olvido caricias,
ni miradas,
ni palabras,
ni susurros,
ni gemidos.

Y yo que le añado magia
a esta danza de la realidad,
me quedo con la fotografía de tus dos ojos
entibiados en el tiempo.

lunes, abril 25, 2011

Y en esto soy irreductible

martes, abril 19, 2011

Lo que no me gusta de los hombres


Una que deja pasar las cosas importantes... Así es que mejor escribo esta lista, para no olvidar que merezco un hombre que realmente me haga feliz, Y NO MENOS QUE ESO:

1. No sopoto los hombres que se creen la última Coca Cola del desierto. No me joda. Vaya restriéguese el ego a otro lado.

2. Los hombres poco sensibles. Los macho alfa no me atraen ni un poquito. Prefiero un hombre que se reconoce humano, con sentimientos y emociones.

3. Los hombres machistas. Los cromañones están out.

4. Los agresivos. Grítese o agrédase a sí mismo a ver si le gusta.

5. Los inseguros (que se relacionan con los anteriores). No quiero compartir con la sombra de alguien.

6. Los poco caballerosos. Y si les molesta el término, hablemos de amabilidad y cortesía, que nada cuesta.

7. Los descuidados. Ya pasó mi época chancletuda. Y no me molesta que anden en chanclas, sino el cuidado personal. Y sí, por qué no, bien por los metrosexuales.

8. Los ignorantes. Ni siquiera califican. De hombres inteligentes e interesantes para arriba, por favor.

9. Los mentirosos. Nada cuesta decir la verdad. Además... ¿qué no saben que nosotras nos damos cuenta?

10. Los celosos - posesivos. Chao. Mi espacio es mío. Vos venís por añadidura.

jueves, abril 14, 2011

Tren al Sur

Soy las ganas de vivir, las ganas de cruzar, las ganas de conocer, lo que hay después del Mar...



Una gitana que se hace llamar gitana no puede ser sedentaria, es por eso que ya es hora de amarrarme las sandalias, tomar mi morral, y volar, adonde me lleve el viento, adonde me lleve el corazón.

Es tiempo de ver otros paisajes, de oler otros aromas, de deleitarme con otros sabores.

Es tiempo de correr por otras sabanas y desiertos, y de determe a descansar en otros valles.

Es tiempo de besar otros labios y de consumirme en otros cuerpos, en otras almas. Es tiempo de escribir otras historias, y de hablar con otros acentos.

Es tiempo de viajar, lejos, muy lejos. "Este cuarto es muy pequeño, para las cosas que sueño"...

miércoles, abril 13, 2011

The Verve - Bitter Sweet Symphony

martes, abril 12, 2011

¿Volás conmigo?


Hace unos días hablaba con un amigo sobre volar... Pero en el sentido literal de la palabra. Fue con su pareja a la playa, y querían volar en paracaídas. Sólo que él quería volar solo, y mi amigo quería que volaran juntos.

Al final mi amigo se quedó con las ganas de volar... y tomando las fotos de su pareja en el aire. Para él fue muy simbólico que no volaran juntos, y lo entiendo. Una relación de pareja es una aventura... para dos.

Nada lo explica más que una frase que leí hace poco, sobre los dos sentimientos más fuertes: el amor y el miedo.

"¿Que es el amor?"
"La ausencia total de miedo", dijo el maestro.
"¿Y qué es a lo que tenemos miedo?"
"Al amor", respondió el maestro.

...Cuentos Zen


Lo que me hace pensar, con pesar, el por qué algunas personas no se atreven a amar. Yo me he llevado mis decepciones. He llorado y pataleado. Pero nunca se me quitan las ganas de intentarlo de nuevo. Es maravilloso estar enamorada. Compartir ese sentimiento y sentirlo mutuo. Hay que correr el riesgo. Es una apuesta. Y yo le apuesto al amor.

miércoles, abril 06, 2011

Antología de una cena romántica

Te invito a cenar. Tomá asiento, que recién el horno está en precalentamiento. Escogí mis mejores cubiertos para recibirte (también afilé mis colmillos). Aún no he decidido por dónde empezar...

Estoy entre deshacerme de vos de un sólo tajo o irte destruyendo de a poquitos. Creo que disfrutaré más desmenuzándote, lentamente... ¿Y si empiezo por esa lengua articuladora de mentiras? Creo que puedo rebanarla de un tajo, y aderezarla con orégano y albahaca. Luego te voy a desfigurar esa sonrisa engañosa... ¿Y si voy de una al corazón? De todas formas... ¿para qué lo querés? Si no le das ninguna utilidad... así es que bien podría ser parte de una fritanga... como cualquier embutido de baja categoría... Voy a picar la cebolla frente a tus ojos... creo que es la única forma en la que puedo hacerte llorar... Tus ojos, los dejo para el postre, cariño, que quiero que veas cómo me sacio con tus órganos. ¿Para qué el vino, si puedo beber tu sangre? Y eso que te cuelga entre las piernas... ¿para qué lo querés? Qué pena querido, creo que no lo vas a necesitar (CORTE). Y como los malos cortes de carne... va directo a la basura.

Tus manos... cómo me gustaban tus manos... La voy a pelar una a una como rábanos. Quizás pueda preparar una ensalada, ¿te gusta el vinagre balsámico?

Y ahora que estás todo abierto... ¿qué tal si te echo un poquito de sal? ¿Te gusta? No podemos olvidar la pimienta...

¿Tenés sed? ¿Qué tal si te bebés tu propia hiel? (CORTE).

¿Te sirvo un poco más de tu propio caldo?

Apuesto a que nunca más disfrutarás de una cena como esta, cariño (porque esta es la última). Bon appetit! (BESO).

domingo, abril 03, 2011

Y... ¿qué se le puede hacer?

Hace 32 años, 5 meses y 9 días nació una niña que siendo niña, tenía sentimientos de mujer. Y no los de cualquier mujer, sino de una mujer que le gustaba cazar.

Tengo fotografías en las que aún era una bebé mientras rodeaba con mis pequeños brazos el cuello de un pequeño, mientras lo cubría de besos.

Cuando vi aparecer en la televisión a Pucca, no pude evitar el verme reflejada. Claro, los niños salían corriendo. Lo mismo pasó con los adolescentes, y eso no logró acomplejarme. Aún los hombres de hoy huyen, cobardes. Yo ya decidí que si no se atreven a amarme es porque soy mucha mujer para ellos.

Algún día encontraré un hombre que sea lo suficientemente valiente como para amarme, y que me quiera así como soy, fuera de lo común, antes muerta que sencilla, con todas y cada una de mis ocurrencias y locuras, con mis obsesiones y mis adicciones, con mis fetiches y mis deseos blancos y oscuros, con mis botas rotas y mi billetera vacía, con mi verso fácil y mi andar cadencioso, con mi pasión por el arte y mi deseo de hacer de cada segundo un momento mágico, con mis canas y mis libras de más, con mi romanticismo del siglo XIX y mi conexión con mis antepasados, con mis deseos de volar, y con el hecho de que siempre estoy volando, sin necesidad de ningún estimulante, aunque está bien si me estimulás..., con mis salidas de niña caprichosa y consentida, con mis discursos sin sentido o existencialmente opuestos, con mis ganas de que nos preparemos un plato juntos y que nos comamos mutuamente para el postre, con mi decisión de compartir la Vida con vos, que no puede haber nada mejor porque me hacés más feliz de lo que ya soy, con todo, con la cereza en la boca para que me la mordás y con la intención de besarnos el alma, como canta la cueca.