viernes, septiembre 13, 2013

Hace rato que no sé nada de vos


- ¿Te acordás cuando nos vinimos caminando desde la U hasta mi casa? Nos detuvimos en este mismo parque. Entonces no había una cancha de basket, y el play no era de madera ni ergonómico... Nos detuvimos a besarnos, porque para nosotros entonces no existía el tiempo. Bailamos sin música, no la necesitábamos.

Hace rato que no sé nada de vos. La última vez que chateamos estabas tratando de recuperar a la madre de tu hijo. ¿Te acordás cuando Otto predijo que ibas a ser papá? En eso no se equivocó.

A mi se me presentó la misma carta que a mi madre: viajar, dejarlo todo por amor. Yo no me lo tomé en serio. Me tomé cada gota del dinero para el pasaje. Me enamoré: me rompieron el corazòn y rompí otro. Y regresé a San José sin un colón. Cesaron los mails, esos románticos en los que sentía que me escribías poesía. Escribías muy bien... se me movía el piso... Y podía escuchar tu voz en mi mente... casi no la recuerdo, pero me encantaba escucharte. Tanto cuando estabas en la Avenida Central, manifestándote contra la Guerra de Irak, como cuando me hablabas al oído. Hasta recuerdo el color de tu risa.

Hace rato que no sé nada de vos. Pero es inevitable recordarte ahora que llevé al parque a mi hija, o cuando escucho Buena Vista Social Club. Empezamos bailando. Esa fue la excusa. Todas mis amigas querían bailar con vos. Entonces no era común que un mae supiera bailar tan bien.

Te envié un regalo con tus padres, cuando terminaron la maestría. Una camisa azul, un suéter, y frases de las canciones de Buena Vista Social Club.

Duramos lo que dura un poema. Me pregunto si aún recordás mi perfume. El de mi piel.


jueves, septiembre 12, 2013

Conectate con tu diosa interior


miércoles, julio 10, 2013

Nostalsong



Como llovía la tarde en que te fuiste...
Todavía pensando en ti, me pongo triste...


Sos vos y no sos vos.
Sos vos y son todos.
Porque los llevo en la piel,
porque recordarlos me hace sonreír.
¿Quién sería yo sin mis recuerdos?
Jamás sería la misma.

A mi nadie me quita lo bailado.
Y por bailado y por vivido
es que ya es tiempo de brindar con un vino nuevo.

Por mi, por mi y por ellos,
es tiempo de vestir la Vida de colores,
de alzar vuelo,
de empoderarme.

Estoy trabajando en la mujer que quiero ser,
para que el encuentro con el hombre que quiero sea sublime.

lunes, junio 24, 2013

¿Qué es familia?

¿Quiénes son tu familia? ¿Quiénes realmente?

Hace unos días dejé pendiente el tema de la reencarnación... En el libro Los Nueve Peldaños, de Anne Givaudan y Daniel Meurois, plantean que tu alma elige a tus padres. Cuando en mi curso de preparación para el parto escuché esta historia por primera vez, me impactó. Mi doula nos contaba que el alma tiene tres oportunidades para visitar a sus padres: cuando son niños, cuando son adolescentes y cuando están a punto de conocerse.

Conocer esta teoría, me liberó de la culpa que pude haber sentido por elegir mal al padre de mi hija. Por alguna razón, que yo desconozco, mi  hija eligió a sus padres. Cada uno tiene su lección de Vida, y cada uno es responsable de la misma.

Algo me llenó los ojos de lágrimas y fue cuando Tzila  nos dijo que al tener conflictos con nuestros padres, tratáramos de recordar cuando fueron niños. Todos tenemos nuestras historias. Y estas historias nos han marcado. Mi padre, por ejemplo, está muy dolido, guarda mucho resentimiento, y ese dolor se traduce en enojo.

Siempre he creído que nada es casualidad. Cuando encontrás a alguien, y conectás con esa persona, como si ya la conocieras, es mágico. Esto podría justificar la teoría de la reencarnación. Es lo que yo sentí al conocer al padre de mi hija. Había cierta familiaridad en tan poco tiempo, como si hubieran pasado meses... Lo mismo con mis amigas y mis amigos, a los que considero mi familia. Acostumbro decir que son los hermanos que nunca tuve.

Las personas que están con vos, que te apoyan, que te contienen, que te escuchan, que te dan la mano, son tu familia, independientemente de que haya un vínculo sanguíneo o no. Yo he tejido con esmero mi red de apoyo, y es lo que me sostiene, en tiempos difíciles. Y es lo que quiero enseñarle a mi hija. Estaré atenta para aprender lo que ella viene a enseñarme.


viernes, junio 07, 2013

Aunque el Amor no sea Amado

- Vos no estabas así en abril... -me dijo señalando mi vientre- ¿fue en el Acapulco que nos vimos? ¿O aquí en la Compa?

- No se nota desde el principio - le dije, estupefacta.

Se volvió hacia su acompañante, y riéndose, le dijo:

- Ay, qué dura es la Vida para las madres solteras...

Me senté a esperar a mi amiga mientras ella recogía junto a sus compañeros todas las cosas de la presentación. Acababa de bailar en el mismo escenario, con fuego, como si tratara de exhumar aquel lugar... Como mi amiga se tardaba, recogí mis cosas, y como si se tratara de una escena ensayada, me paré debajo de la luz principal, y le dije:

- Probablemente no sea fácil, pero nosotras podemos, aunque el Amor no sea Amado.

- Ese bebé va a ser muy amado - me contestó, con cara de asombro.

- Ya lo es, ya lo es - le respondí, acariciando mi vientre, y me marché sobre mis pasos.


Esa ha sido mi Vida como madre soltera: marchar sobre mis pasos, adelante, siempre adelante, recordando a cada instante el consejo de mi mejor amiga: un día a la vez. Hubo momentos en los que necesitaba un abrazo, o sencillamente alguien que me ayudara con las bolsas de las compras. Deseaba compartir esos momentos en los que el Amor crecía dentro de mi, llenando hasta las esquinas. Yo necesitaba que el padre de mi hija estuviera conmigo en el momento en el que ella vendría al mundo. No fue casual que pasaran una, dos, tres noches de labor de parto, y ella se negara a salir...

Sin embargo, y a pesar de mi telenovela, como suelo llamarle, disfruté muchísimo de mi embarazo. A pesar de que pasé meses sin trabajo, de que añoraba más amor que nunca, de que mi padre se fue de la casa como si yo fuera una quinceañera que hubiera manchado la honra de la familia en el siglo XIX... me dejé fluir, como el río, y me dejé envolver del útero astral que me protegía mientras tuve el privilegio de sentir dos corazones latiendo dentro de mi.

Mis amigos y mis amigas fueron lo más valioso que tuve en ese momento. Y lo siguen siendo. Me hicieron sentir apoyada, acompañada y respetada.

Ahora veo hacia atrás, y me siento una mujer cada vez más fuerte, más libre, más madura. Pienso más las decisiones que voy a tomar porque pienso en mi hija y en mi, y en qué es lo mejor para ambas. Me he organizado mejor con mi Vida, y atraigo hacia mi el trabajo, la prosperidad, la dicha y la felicidad. Ámbar es mi luz, la luz que ilumina mi Vida, la maestra que llegó cuando esta discípula estaba lista para abrir su corazón. El Amor todo lo mueve, y esto lo sabemos muy bien las que hemos tenido la maravillosa oportunidad de ser madres.


                                                                 Foto: Dante Paredes

jueves, junio 06, 2013

El compromiso




Mucho se habrá escrito sobre este tema. No es casual que las leyes exijan un compromiso a los padres que no se responsabilizan por sus hijos.

¿Qué es responsabilizarse? ¿Se responsabiliza un padre que se hace cargo económicamente? ¿Es eso suficiente? Es complejo. Cada familia, como cada ser humano, es un mundo. ¿Está listo un ser humano para comprometerse física, emocional,  y espiritualmente con un nuevo ser? Si no es capaz de encargarse de sí mismo, mucho menos de un niño o niña que necesita una guía para reubicarse en el caótico planeta Tierra. Y digo reubicarse, porque creo en la reencarnación, pero de eso hablaré en otro momento.

Lo que yo le he explicado a mi beba, desde que estaba embarazada, es que su padre no estaba preparado para ser parte de su Vida. Según Laura Gutman, en su libro La maternidad y el encuentro con la propia sombra, la comprensión va desde el nacimiento, hasta el último día de la Vida. Así lo creo, así lo veo en mi hija. No podrá hablar aún, pero puedo ver cómo capta todo, desde su Universo.

Me gusta creer que su alma nos eligió a sus padres, por alguna razón que yo no he comprendido aún. Esto no con el fin de quitarme la responsabilidad que he asumido con Amor, sino porque definitivamente me dio más paz. La culpa, según mi manera de ver las cosas, no me aporta nada, todo lo contrario, me quita, me resta. Sin ánimo de parecer extremista, creo que es un invento del cristianismo y del patriarcado, para hacernos sentir mal a las mujeres. No me gusta la imagen sufrida de la Virgen. Me gusta la imagen de una diosa empoderada, dueña de sí misma, conectada con su esencia femenina y con la Madre Tierra. Una diosa que entiende sus procesos, su relación con la Luna y sus ciclos, con su útero creador.

¿Cuál es entonces nuestro papel como mujeres en este siglo? Enseñar a los hombres a amar. Ellos tienen mucho miedo. Tienen miedo a los cambios que están ocurriendo, y que no saben cómo asumir. Por supuesto no quiero generalizar, hay hombres conscientes, con el corazón abierto, dispuestos a asumir su paternidad y su Vida. Necesitamos más hombres como estos. El mundo necesita Amor, mucho Amor. Ya el odio ha destruido el mundo.

lunes, mayo 27, 2013

Remendar el vínculo



Hace nueve años, cuando vivía en la playa y mi Vida era toda fiesta, amores y desamores, sentía, como siempre, la necesidad de encontrar mi centro. En esa búsqueda, fui a buscar una bruja al pueblo más cercano. Mi día libre cayó domingo, y aparentemente para las brujas también lo era, porque la única que encontré dispuesta a ayudarme me cobraba 20 rojos por atenderme, siendo día feriado. Me pareció exagerado, y me devolví a la plaza del pueblo para pedir ride. Casualmente, el que me llevó de vuelta a Paradisus era uno de los hijos de la bruja. No recuerdo con detalle de qué hablamos, pero tuvimos una conversación filosófica sobre la Vida y el amor, que me hizo pensar que todo lo que yo necesitaba era ser escuchada, y no de los servicios de una bruja.

Algo así sentí ayer al medio día, cuando decidí hacerle caso a mi madre, y cocinarle a mi papá antes de salir con mi beba. Se trata del amor, se trata de hacer las cosas a partir del amor y no de la ira. ¿Qué pasó con la niña y el padre que se amaban? Se separaron en los laberintos de la adolescencia, y la mujer en la que me convertí, se separó por completo de la idea de mujer que él tenía para mi.

¿Qué tiene que ver esto con la bruja de un oculto pueblo guanacasteco y con la playa y mis desamores? La búsqueda. El sábado en la tarde llevé a mi beba a un temazcal, una especie de sauna en donde se realiza una limpieza espiritual de tradición maya. Quise ir porque la intención sería trabajar el "linaje masculino", es decir, la relación con tu padre, el padre de tu padre, y el padre de tu padre de tu padre. Justo lo que necesitaba. Con Ámbar estaba tranquila porque en su primera vez ella actuó como si estuviera familiarizada con los temazcales, y yo me fui en el viaje de que es un alma vieja, según me dijo la abuelita maya que la bautizó. Pero esta vez, desde antes de entrar al temazcal, estuvo llorando, súper inquieta, y tuve que salirme con ella al iniciar "la segunda puerta". Entre la bebé de tres meses que lloraba a mi izquierda y la mía, no pude escuchar nada.

Al día siguiente, mientras le cocinaba a mi papá, a pesar de que mi amiga Marcela nos estaba esperando y se hacía tarde, entendí que no necesitaba ir tan lejos para remendar el vínculo con mi padre. Es en las acciones cotidianas que puedo acercarme a él. Luchando contra mi misma para no pelear, pero sin callarme lo que pienso como lo hace mi madre. Encontrar el equilibrio. Y ahora que ambos están atravesando esa etapa de la Vida tan temida para mi, la de la vejez, es cuando me corresponde recordar esos niños que fueron, y a los que visitó mi alma cuando los elegí como padres.