lunes, julio 28, 2014

La Vida es juego



Cuenta la historia que ella recordó que era mujer, que se entregó a la idea de volver a sentir, con la piel, la sangre y los huesos. Y logró elevarse unos metros sobre el suelo, hasta que fue lanzada a tierra. Y lloró, porque su dignidad estaba herida. Porque quería confiar nuevamente, en que esta Vida es un juego y ella era capaz de jugarlo, porque ya había movido las fichas.

Ayer suspiraba de placer y hoy de rabia, de desengaño. Sabía que lo mejor que podía hacer es seguir su camino, sin embargo quiso ser inmortal por el tiempo que dura un orgasmo. Hay lecciones que no se terminan de aprender...

Este encuentro, consigo misma, la mujer, estaba siendo más lento y doloroso de lo que ella imaginó jamás. Tanta soledad, tanta necesidad de besos, de abrazos, de sentirse en éxtasis. El éxtasis que siente ahora es otro, y está conformado por momentos que no visualizó, aunque se los hubieran contado. Sus pequeñas manos, sus suspiros al dormir, sus risas, sus "te amo" con esa vocecita cálida y aguda.

Sin embargo hay algo que despertó en ella, algo que crece como un volcán... Más bien se parece a un temblor, un terremoto, que va aumentando su intensidad. A ella no le queda más que encogerse, envolverse, re-pri-mir-se. Una vez más. Y se siente cansada, agotada, de devolver sus pasos... Quisiera ver la luz, y sólo se siente más sola.