viernes, octubre 24, 2008

30

Aún no tengo el apartamento ni el carro que quiero. Todavía no soy licenciada ni máster, pero estoy en proceso de serlo. No he encontrado aún al hombre de mi Vida, al futuro padre de mis hijos. En estos días incluso están ausentes los amantes. Probablemente no estrene el vestido que quería, y tenga que pedir prestado para irme de fiesta. Haré fiesta aunque haya pensado en un fin de semana meditabundo en la playa, en mi propia compañía. Mi madre está por tercer año consecutivo en cama, por estas fechas...

Pero estoy feliz, feliz de haber amado, de haber vivido, de haber remado por estos ríos, con la certeza de que hallaré la Luna, y no sólo su reflejo.

Estoy orgullosa de haber dejado de repetir "ser bailarina es mi sueño frustrado", para llegar a enseñarle a otras mujeres que es posible, pero con empeño.

Estoy satisfecha de haberme dado la oportunidad de amar, una y otra vez, a pesar de las heridas, de las frustraciones y de los desencuentros.

Me siento libre cuando sueño. Nunca he dejado de ser la niña que se perdía en clases a través de la imagen de los árboles que había tras la ventana, inventándose historias fruto de la imaginación.

Me llena haberme cantado esta historia, haberme dibujado, pintado con variadas técnicas, representado en distintos escenarios, rasgado las cuerdas del vientre de mi guitarra, bailado con los brazos extendidos al cielo, sintiendo el cosquilleo al abrirse el telón.

Siento que puedo reconstruirme, transformarme, lavarme y volver a ser, como tantas veces me he comparado con el ave mitológica, porque tengo alas en lugar de omóplatos, un lienzo en blanco en lugar de la piel.

Me gusta poder esculpir mi voz, y encontrarle mil y ún matices. Lo mismo que con la palabra.

Me gusta reír a carcajada limpia, inventar una salida, con o sin compañía, para qué más, sólo se necesita el ingenio. Me gusta viajar, conocer y reconocer tierras, volar en sueños, devorar chocolates, quedarme bajo el agua, dormir hasta tarde, abrazar mucho y muy fuerte, escuchar música, bañarme de sol y de besos.

Gracias Vida, porque nos hemos dado mutuamente.

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martes, octubre 21, 2008

Historia sin fin

El era tacaño con las palabras. Ella en cambio las aderezaba, las condimentaba, le ponía sazón hasta a aquellas situaciones que no lo merecían... como sus despedidas. Porque fueron muchas. Hubo lágrimas y sonrisas. Pleitos y reconciliaciones. Todos cargados de olvido. Porque sin olvido no se puede haber explicado el revivir esta historia.

Pasó el tiempo. Hasta que un día, cosas del destino, empezaron a jugar al escondido. El la vio. Ella lo vio. El cruzó la calle. Ella no lo detuvo con la mirada. No pronunció palabra.

Una noche a ella le llegó el vino a la cabeza, y le refrescó los recuerdos. Entonces lo llamó. Al día siguiente el le envió un mensaje: "hola". Ella respondió con el silencio.

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viernes, octubre 17, 2008

Invitación

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martes, octubre 14, 2008

El tamaño de la soledad

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Soñé que era una loba, y que corría sola por el desierto. Me detuve entonces, en medio de la nada, jadeante, con las patas llenas de polvo, bajo la Luna Llena. Entonces aullé, aullé agudamente, desde mis entrañas. El viento del desierto movió mi pelaje, y con él la arena que cubría mis heridas. Alcé la cabeza hacia las estrellas, y deseé que me abrazaran. Mis patas cedieron y caí al suelo. Nada había alrededor.

Y pasó la noche, y llegó el alba, fría, seca. Pero el frío no logró levantarme. Estaba muy lejos de la manada, y no quería regresar: no sabía dónde me sentía más sola. Entonces deseé abrigarme con otra piel.

El frío empezaba a helarme el alma. Mi corazón empezó a latir lento, muy lento. Y mi respiración se cortaba. El viento me cubría de arena, y mis ojos se cerraban, perdiendo visibilidad. Pensé que sería una con el desierto.

Entonces sucedió lo inesperado: la Tierra empezó a latir suavemente, y el calor me volvió al cuerpo, suavemente...

lunes, octubre 13, 2008

Religión

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Religión, del latín religare o re-legere, que significa ligar o amarrar de nuevo. Jumm...cuidado con la clase de amarre... no podés decir qué hay detrás de la puerta aún habiéndola abierto antes.

Ciertamente hay mucho vacío en este mundo. Cada quien busca llenarlo como puede. La religión es una forma. Lo complicado es cuando nos perdemos en el camino de hallar respuestas. Aunque como sea, siempre es bueno darse cuenta de que tomamos el camino equivocado.

Cada quien en su rollo, eso sí, y si ese rollo ayuda a desenredar marañas, entonces es válido. Pero de nuevo, cada quién en su rollo.

Aunque hay un asunto que no había comprendido y es que, el hecho de querer convencer a alguien, si viene de un amigo, es porque desea tu bien, así es que no es motivo para ofuscarse. Y bueno, han pasado tantas Lunas que ya había olvidado el tiempo en el que yo misma reunía a los adolescentes del barrio en la casa de mi abuelita a rezar el rosario, así como lo hacía en el recreo más grande con mis amigas del colegio. De niña fui misionera, de adolescente fui líder de pastoral juvenil, y en algún momento me pasó por la cabeza ser monja (¡qué desastre!). Mi padre me decía que en cuanto entrara a la Universidad cambiaría de opinión... y no se equivocó. Empecé a cuestionármelo todo y a estar en desacuerdo con varias cosas...

En Dios no he dejado de creer, pero que necesite una religión para encausar mi camino... No lo creo. Y sin embargo el yoga me da muchísima paz. De nuevo: cada quién en su rollo.

miércoles, octubre 08, 2008

Aún existen

Se conocieron en Nicaragua. Ella andaba de aventurera, él en su papel de científico, dejándose sorprender por la fauna que habita el Caribe.

No fue amor a primera vista. Se toparon de frente, se conocieron de a poco. Él tenía que venir a Costa Rica: aquí habita un pez que ejerce fascinación en él. Entonces acordaron encontrarse. Salieron algunas veces...y él se enamoró de sus ojos.

Pasaron los meses. Él estaba en Sudamérica y no volvió a saber nada de ella. Pensó que quizás no estaría interesada.

Kilómetros al norte, ella estaba tendida en la cama de un hospital, sin capacidad de comunicarse. Su cara se había desfigurado tras un grave accidente de tránsito. No sería la misma desde entonces... Lo cierto es que ella no había perdido el interés.Y en cuanto pudo, con mucho esfuerzo y ayuda de una amiga, le escribió un correo que sólo contenía la palabra "ACCIDENTE".

Él empacó sus maletas y se vino a Costa Rica. No hubo día en el que él no fuera a verla al hospital. Estuvo presente en cada día de su recuperación. Hasta que ella pudo caminar, y salir con sus propios pies. Ella le recomendaba que se fuera a la playa unos días, pero él no la escuchó. Estando en el hospital, le pidió que comenzaran una relación. Ella lo cuestionó. ¿Por qué no elegir a una chica "sana y normal" en lugar de ella? De nuevo no la escuchó. El había decidido amarla. Y ella lo aceptó.

En un viaje al Cerro de la Muerte (¡qué ironía!), le pidió que se casara con él. Ella aceptó. Ahora son esposos. A ella aún se le dificulta ver. Uno de sus ojos quedó completamente inflamado. Ya no hay en ellos el brillo líquido que tuvieron. Él optó por ser sus ojos.

Al terminar de escuchar esta historia, no pude más que creer, que aún existen los hombres que aman, que son y están, que valoran, respetan y se dan. La pregunta es...¿dónde están?

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lunes, octubre 06, 2008

Decisiones

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Todo parece indicar que es el Cerro de la Carpintera el que seguiré viendo al regresar de mi trabajo...en lugar del Mar. Al menos por un tiempo.

Es tiempo de retomar procesos inconclusos, de enfrentar mis miedos, de poner manos a la obra para tener un mejor futuro, a partir de la reconstrucción de mi presente.

Mi alma añora el Mar...y sus aires de libertad son de los que más me costó desprenderme. Y claro, no olvido que siempre sana mis heridas.

En fin, segura de que tomé la mejor decisión, esperaré un tiempo más. Entonces tendré las herramientas necesarias, para ser mejor valorada profesionalmente. Entonces no tendré la necesidad de flotar, de un trabajo a otro, en los terrenos de la inestabilidad.

Respiro profundo, y empiezo de nuevo, en otra dirección.