domingo, noviembre 16, 2014

Hombre: transforma tu miedo



Volvamos a la prehistoria, a los cazadores y las recolectoras. Volvamos al momento en que se disolvió el Matriarcado en la memoria de los seres humanos y se instauró el Patriarcado. Volvamos al momento en el que las construcciones empezaron a tener forma fálica. Volvamos al momento en que el Cristianismo sustituyó el paganismo. Sí, también tiene que ver.

Estudiemos las guerras. ¿Cuáles fueron sus causas? ¿Por qué tanta violencia? ¿Tanta ansia de conquistar, robar, violar? Los hombres se volvieron competitivos, y lo llevan impreso en sus genes.

Este mundo, señores y señoras, está cambiando. Nos dimos cuenta de que la Tierra no puede girar a partir del odio, ni de la destrucción, ni de la violencia, ni de la agresión.

¿Qué es lo que prevalece en el origen? ¿Qué viene a nuestra mente cuando pensamos en nuestra madre, en las madres? (hablemos en términos generales). ¿De dónde venimos? Venimos del Amor. Aunque sólo seamos resultado de la Pasión, o del Placer, los seres humanos buscamos Amor. Lo contrario al Amor, no es el odio, es el Miedo.

El mundo está cambiando, y quien no lo quiere ver, que abra los ojos de su corazón. Estamos volviendo al origen. Basta de Miedo. Regresemos al Amor. Regresemos al vientre de nuestra madre y sanemos tanto dolor. Volvamos a nuestra Madre Tierra. Sanemos la historia. Dejemos de maltratar, de usar, de abusar, de agredir. Curemos con Amor. Es la única medicina.

¿Por qué un hombre golpea? ¿Por qué agrede? ¿Por qué viola? Porque tiene Miedo. El Amor es más fuerte. Luz para los hombres y las mujeres de buena voluntad. Es tiempo de dejarnos transformar, desde adentro.

jueves, noviembre 13, 2014

Lección de Vida

Hoy recibí una lección de Vida: perdí mi celular, antes del medio día. Me devolví a buscarlo, aunque mi intuición me decía que siguiera mi camino. Bloqueé la línea. Estaba muy estresada por todo lo que tenía que hacer cuando corté la última llamada que hice. Pero me repetí a mi misma lo que aprendí en Metafísica: "lo que es de una es de una y nadie se lo quita". Seguí mi camino, en paz, positiva. Miré a la gente a los ojos cuando les hablaba, fui amable con todos y todas, les ofrecí una sonrisa, hasta a un parcero vendedor de la calle que me dijo que si quería ser su novia. Conozco hombres que me gustan de verdad y que no han tenido la valentía de decírmelo. Hice todo lo que tenía que hacer, dando siempre las gracias, y siendo firme cuando fue necesario. Almorcé a las 4:00 de la tarde, con mucha hambre, pero dando las gracias. Concreté muchas cosas y tuve buenas ideas. Cuando ya iba de vuelta a casa, sentí que algo vibró en mi bolso. No, no uso consolador: era mi teléfono. Sonreí y me fui a reconectarlo. Mi lección: conectarme más con la Vida y la gente, y desconectarme un poco más del teléfono. Gracias, gracias, gracias.