sábado, agosto 27, 2011

Pero el amor es más fuerte



Hoy iba a escribir sobre el rechazo, y sobre lo que produce el rechazo, que es aún más fuerte. Sin embargo una voz interior me interrogó: ¿por qué no escribís sobre el amor?

En las películas, los libros, los cuentos y hasta en las series animadas, la lucha del bien y el mal es una constante. Todos sabemos que por lo general, en estas historias al final siempre vence el bien. ¿Será una ilusión o una señal?

Hace un momento leía la nota de un amigo sobre una película con un tema común en estos tiempos: el fin del mundo. Si leemos las noticias y vemos los noticieros, nos enteraremos de lo caótico que se está volviendo este mundo. La Madre Tierra no tarda en responder y se desahoga con terremotos, huracanes y maremotos. El hambre y la pobreza azotan el mundo. Y las guerras alimentan los bolsillos del Primer Mundo. Las profecías se cumplen, y el Apocalipsis parece manifestarse.

Sin embargo, olvidamos lo MÁS IMPORTANTE. Si observamos en la naturaleza, o en nuestra propia experiencia, todo cambio acarrea un proceso fuerte. El Mar está en calma luego de que una ola ha reventado, la mariposa vuela después de haber estado encerrada en un capullo, fue doloroso perder nuestros dientes de leche para ver crecer unos nuevos, amanece después del anochecer.

Si me preguntan qué pienso con respecto a las profecías mayas, creo que va a haber un cambio, sí, pero un cambio para bien. Nadie dijo que fuera fácil, o que no fuera doloroso. Pero creo firmemente, en que el bien y el amor triunfarán. Creo que vendrán tiempos mejores, que volveremos a nuestras raíces, que se tratará de una era femenina, que evolucionaremos espiritualmente. Y para nacer, hay que morir.

Lo que es arriba, es abajo. Y lo que es afuera, es adentro.




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