miércoles, enero 12, 2011

Précisément

- Me encanta hacer el amor con vos, me dijo mientras me miraba desde sus ojos color almendra.

Él me encantó, desde la primera noche que me invitó a salir. Me atrapó su discurso de sabelotodo, y ese mechón de cabello que le caía en la cara y lo hacía parecer una caricatura manga. Probablemente salió de una, porque entre más lo miraba no le encontraba defecto alguno.

Una que a veces se complica la Vida y no se la cree. En lugar de hacerme publicidad, empecé a contarle mis cuentos bizarros, y saltaron mis neurosis y otros demonios, y ni para qué... Hasta yo misma hubiera salido corriendo, ahora que lo veo en retrospectiva.

Para que dos personas estén juntas, en definitiva tienen que estar en la misma frecuencia. En fin, durante esos cuatro meses que las estrellas quisieron que este par de almas coincidieran en las mismas latitudes y longitudes, aprendí de él más de lo que él pudo sospechar. Me hizo ver hacia adentro, me hizo pensar que ese ser con el que compartís besos, sudor, tertulia y cafés, no es el Sol de tu Universo, sino vos mismo. Así de sencillo.

Entonces estaba efervesciendo en mi la pasión por la danza, y él estuvo siempre acompañando mis pies descalzos. Es justo lo que esperaría de un compañero de Vida: eso y que nos entendamos en los tres planos de la materia. Y que tenga esa perspicacia, ese sentido del absurdo, esa manera de entregarse a su pasión, y ese criterio... (¡a la p&#%ª"!!! ¿en qué estaría pensando cuando lo dejé ir...?).

- Précisément.

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