jueves, diciembre 16, 2010

Intuición

Sin percatarse, ella se estaba luciendo. Él realmente no le estaba enviando señales. Jamás se imaginarían que ese sería el escenario de una historia que vivirían juntos.

Ella pudo haber sabido de su existencia años atrás, cuando su disco llegó a sus manos. Pero cuando estamos en otra frecuencia, no abrimos los ojos a los mensajes que nos envían.

Más tarde se toparían en alguna esquina, incluso se verían a los ojos, pero ella prefirió morderse la lengua antes de preguntarle cómo te llamás.

Pero que les tocaba, les tocaba. Así es que llegó el día en que el amigo de un amigo los presentó. En ese entonces él tenía una agenda apretada... y sí, también tenía novia. Su cabeza volaba entre sus múltiples creaciones. Y ella no estaba para cuentos. Su tiempo era también valioso.

El destino quiso que el pasado de ella coincidiera con el presente de él, así es que terminaron trabajando juntos. Entre los viajes, las carreras, las entrevistas, les tocó conocerse, no les quedó de otra. Un día se encontraron frente a frente riéndose juntos, sin saber el motivo. Otro día, mientras estaba fuera del país, él se sorprendió sonriendo sólo, recordándola. Ella ya había sentido algo antes, pero no lo creía posible. Y no se daba cuenta que sólo estaba aplazando las cosas.

En los cierres de las giras, acostumbraban quedarse hasta tarde haciendo recuento de los daños. El resto del crew a esas alturas se había ido a dormir, pero ellos también coincidían en lo noctámbulos. Y fue precisamente una noche en la que un beso los sorprendió a ambos.

Aún así ambos se preguntaron ¿nosotros? Y la Vida les respondió: Sí, ustedes, par de in...crédulos.

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