sábado, septiembre 10, 2005

Asalto no. 1

Anoche estábamos conversando en el balcón-azotea de la U, la vista era genial: empezaba a oscurecer. Habían varios estudiantes, pero no tenía importancia. Conversábamos: de cualquier cosa, tampoco tenía importancia... De pronto nos besamos. No me lo esperaba, pero sí lo deseaba, así es que se dió y punto: fue muy breve, pero delicioso.

Tenía una invitación pendiente en la casa de mi familia, así es que decidí invitarlo a él. Una vez en la sala de la casa, mi hermana no me hizo buena cara... Lo miraban de arriba a abajo con una expresión que rayaba en el asco...(son exagerados). Por supuesto me preguntó en secreto si él era mi novio. Y con una sonrisa le dije que no... De eso se trataba esa cena, pero en fin, decidí darle un giro a la historia.

Quise hacerle un tour por la casa, que, dicho sea de paso, no es nada común: tiene varias habitaciones que más que cuadradas, son redondas, las paredes tienen una textura muy particular, casi se parecen a la estructura exterior de la fachada del Mall San Pedro. Hay muchas escaleras de caracol que unen unas habitaciones con otras. Una azotea, por supuesto, con piscina y toda la cosa. Es justo donde estamos en este momento, tratando de huir de mis parientes para volver a repetir ese beso.

Pero como siempre, lo echan todo a perder, aquí están subiendo las escaleras de caracol que conducen a la azotea. Pero, lo siento por ellos: yo me conozco muy bien esta casa. Así es que lo tomo de la mano y bajamos corriendo las escaleras que están a la izquierda. ¡Ahora sí!

Claro, que olvidé mencionar que esas escaleras conducen a la cocina de la casa, donde hay cocineros, ayudantes, y por supuesto: saloneros... ¡sí! Los del servicio. Ellos están en lo suyo, pero justo es privacidad lo que necesitamos en ese momento, así es que seguimos corriendo escaleras abajo: ¡imposible! Cada vez que nos detenemos e intentamos acercarnos, aparecen un par de saloneros, ¡es ridículo! Así es que nos sentamos a reírnos de nosotros mismos: ¡que nos queda!

¡Sólo que suene el despertador, marcando las 5:00 a.m.!

5 comentarios:

Ladybug dijo...

A veces los sueños mismos son como una escalera de caracol que te lleva de un lado al otro de tus memorias, de tus recuerdos, de tus anhelos. A veces la mente nos grita en sueños lo que no queremos escuchar en el susurro del corazón...

Azzafrack dijo...

Muy buen sueño, pasaba a saludar, lindo blog, saludos.

zuzurro dijo...

yo hoy soñé que mi despertador no sonaba... y no sonó...


grrrr... era importante... maldición!!!

akxi dijo...

deseos ocultos... y el sueño c vuelve una persecusión por lograr la satisfacción de los deseos...

He tenido varios así, no contaré como terminan, pero siempre el enemigo es el despertador

Duele mucho el despertador

Chris dijo...

Eso sí que fue un sueño Hardcore!

Saludos...

Hudson (Punketito)