martes, mayo 24, 2011

Ansiedad


Ansiedad son las tres de la mañana. Es la puerta abierta con el otro ojo abierto. Es la palpitación vibrando en esos músculos insospechados. Es la tensión abatiéndote. Es el espejo de tu falta de cordura, es la ventana abierta del aire acondicionado. Es el ronroneo constante de la refrigeradora. El despertador, las agujas del reloj del abuelo, los pasos de las hormigas atravesándote los nervios. Las ratas, las cucarachas, ese carro que está parqueado al frente de quién es. A esa nunca la había visto en el barrio. Y ese por qué no me saluda. El montón de trabajo que tengo pendiente y que no puedo llegar a hacer a la casa, porque estoy pegada en esta presa, quiero salir de aquí, pero no puedo ni debo. Es la tensión que te mantiene los ojos despiertos, cuando correspondería dormir. Es un no puedo más con esto. Es un estoy esperando su mensaje. Es un "y nada". Es un impass, pero no sabroso. Es una burbuja, pero no de las que reventás en el parque. Es un aguacero de dagas filosas. Es una piedra en cada hombro, con su gorila, de cada lado. Es una carreta que cargás sin saber por qué. Es un arrégleselas como pueda. Es un viento helado que no te deja respirar. Es la respiración contenida, una olla a presión a punto de explotar. Es una llama friéndote el culo. Es una mierda. Es un no saber cómo librarse de ella. Es una puta sin tacones. Un trago de alcohol etílico, pero hasta el fondo.

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