viernes, octubre 23, 2009

31

Muy a pesar de mis carencias económicas, puedo plantarme y decir: me siento plena. ¿Qué mejor que 31 años bien vividos? A cada instante procuro vivir como si se tratara del último suspiro, intensa y apasionadamente. A veces me desbordo, pero procuro estar despierta, entendiendo cada paso que doy, cada mensaje oculto o directo que recibo.

Estoy rodeada de gente que amo y que me ama. Quienes desean hacerme una zancadilla son los menos, por fortuna. Y si me caigo me levanto de nuevo. Al menos la ingenuidad me abandonó hace muchos años.

A estas alturas me han hecho canción, poema y cuento. Es hora de que la musa publique su propia historia. He hecho de las artes mi modus vivendi, o bien, he procurado hacer un arte de lo cotidiano. Me río de los absurdos de la existencia, y convivo con ella, sin abandonarme en la melancolía: hace años que abandoné el Romanticismo.

Cada vez abro más los ojos, sin perder la capacidad del vuelo, ni la de desvanecerme en el agua. Fluyo como el río: me niego a estancarme. Y cuando eso sucede, la Vida misma se encarga de empujarme adonde debo estar. Así es que lo menos que puedo estar es agradecida: Gracias Vida, por haberme dado tanto...

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

es muy bonito lo que escribes, me siento algo identificado, si quieres pasate por el mío, al igual hay algo que puedas aprovechar.

http://tengoalgoquecontar.wordpress.com/

Pablo dijo...

que hermosa reflexion. Me siento identificado, cumpliendo apenas un año menos, pero en la misma realidad.

Ademas, pero no menos importante;
hermosa en la foto, de verdad.