martes, febrero 06, 2007

La Princesa Massai

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Dirigida por: Hermine Huntgeburth
Con: Nina Hoss, Jacky Ido, Katja Flint, Antonio Prester
Género: Drama
Duración: 2:10 (130 min)
País de Origen: Alemania
Idioma: Alemán
Año: 2005

La princesa massai narra la historia de Carola, una turista suiza que encuentra en Mombassa al amor de su vida, un guerrero Massai Lemalian, quien apenas con un baile y unas pocas palabras en inglés logra enamorarla. Después de mandar en un avión de regreso a casa a su ex novio Stefan, Carola decide abandonar la vida que tenía en Suiza para viajar cientos de kilómetros en la búsqueda de su guerrero. Una vez en la tierra de éste, Kenya, tendrá que convivir con la tribu de su amado y vivir bajo sus reglas.

Dejarlo todo por un amor? (entiéndase familia, casa, tierra, raíces, cultura, costumbres, toda una Vida). Suena altruista, y sin embargo no está muy lejos de mi historia personal. Mi madre boliviana fue tras el sueño americano, igual que mi padre, y se encontraron en "la tierra de los sueños", por allá de los 70's, se enamoraron y decidieron casarse en la tierra de mi padre (alias Tiquicia), sin ella tener idea de lo que le esperaba. Claro, estamos hablando de América Latina, ambos del mismo continente: con diferencias, pero no monumentales como las de esta historia.

Carola lo dejó todo por amor. Toleró, soportó, dejó pasar, perdonó, y enseñó a su guerrero massai a amar. Qué los separó? Los celos. Peor aún: los celos imaginarios. Después de superar todas las pruebas. "El asunto es universal", me comentó irónicamente mi amigo, con el que fui a ver la peli. Pues sí, ese fue el final de un amor que parecía a prueba de todo. Lo más impresionante es que esta historia es real, como muchas. Yo misma la he vivido. Los celos y/o el egoísmo, pueden acabar con todo vestigio de relación.

A partir del momento en el que pensamos sólo en nosotros y no en las necesidades, sentimientos o pensamientos del otro, la historia se vuelve individual.

Claro, en otra cosa tuvo razón mi amigo y es que la historia está contada desde la perspectiva de Carola. Aunque la defiendo por ser mujer, por poner un alto cuando la relación se tornó agresiva, por ser valiente y pensar en el futuro de su hija por encima de sus sentimientos, habría que ver qué pensaba Lemalian y por qué lo pensaba. Al fin y al cabo tenía otra concepción de mundo, creció en otra cultura, y evidentemente, no se puede pretender cambiar la construcción social que tiene una persona. Las mujeres somos ilusas cuando queremos o creemos que los podemos cambiar... Arbol que nace torcido...

Una cosa es enamorarse de lo que queremos o esperamos del otro, y otra muy diferente, enamorarse del otro por lo que es.

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11 comentarios:

Anónimo dijo...

¿adónde vas cuando deseas apenas estar solo? ¿y por qué no puede cualquier persona justo darme hora de pensar? .

Balduquesa dijo...

Eso de aceptar al otro tal y como es y no intentar cambiarlo a como quisiéramos que sea es una parte esencial del amor, pero la más difícil definitivamente. Una lucha de todos los días, no ocntra el otro sino contra uno mismo.

Un abrazo.

L. Chávez Miranda dijo...

Como lanzarse a un vacío oscuro y no saber en donde se ira a caer...

Arleqino dijo...

los celos son siempre de uno mismo, ¿o acaso se piensa que es fácil compartirse?

besos

MALiZiA dijo...

es muy cierto el remate del post, me suena a una historia conocida, yo también lo hice dejé todo y partí a Miami, bueno todo fue mal pero no por celos...
igual estoy de acuerdo con tu postura.
te dejo un saludo.

Confetti dijo...

Cuando se ama de verdad, muchas cosas quedan de lado, no es tal vez necesario dejar tooodddaaaa tu vida de lado, pero si estar dispuesto a construir una nueva, de cero, con la otra persona. De esos dos mundos, tan distintos, nace otro en el que se complementan los anteriores y la mezcla de experiencias y sueños amalgama todo lo que está por venir. El amor es esa amalgama.

Miguel dijo...

Totalmente de acuerdo con "confetti", no dejarlo todo. Pero si se noto en la pelicula que cuando se ama de verdad, nos importa mas la felicidad de la otra persona a la propia. Claro que aveces, es mejor dejar lo nuevo y volver al antaño.

oktomanota dijo...

ah y los celos se sufren en silencio como las almoranas , jajaja
buen blog un saludos
www.oktomanota.com

Anónimo dijo...

Es una pelicula muy interesante muestra un contraste cultural y social completamente diferente y a pesar de ello los personajes enamorados emprenden su relación, creo que si lemalian no se hubiera puesto tan pesado con los celos las cosas habrian continuado adelante.
le pudo más la cultura y las costumbres que el amor...

Anónimo dijo...

Acabo de ver esta película y me ha dejado con ganas de dar mi punto de vista, así que lo haré aquí. Estoy en tercer año de psicología y he hecho algunas asignaturas sobre la biodiversidad cultural y no puedo más que decir que cuando una persona, como Carola, deja su propia cultura y se inserta en otra, debería ser capaz de saber que va a tener que adaptarse ELLA.
Él está en su propia cultura, donde cada paso que da es reforzado por todo lo que le envuelve y rodea. Ella debería dialogar con él, hacerle ver su punto de vista desde el amor, un arma que por ejemplo el cura misionero no tiene tan fácil. Los antropólogos no dan nada por sabido ni por hecho, y ella sí: toda cultura se cree superior a las demás y de esto peca ella, ya que no tolera otras formas de pensar, las cree equivocadas o bárbaras. Y es que es muy difícil dejar atrás nuestros principios inculcados culturalmente, y ella debería entender que esto lo piensa ella, pero también él. Así pues, si yo hubiera sido ella, hubiera intentado dialogar y adaptarme, pues lo que tenían ellos dos es muy bonito. Los celos y violencia de Lemanian no son comparables a los nuestros, pues a ella ya le avisó el cura, que miraba demasiado fijamente a los clientes, y que podía tener problemas con Lemanian por ello, y es que cada cultura tiene sus claves, y él no hacía nada ilógico, observaba lo que pasaba como gestos inequívocos, significantes, de lo que ella hacía. Advertida como estaba, debería haber adaptado sus gestos a su nueva cultura, pues no todos los gestos tienen el mismo significado y una sonrisa a un desconocido puede ser, en la cultura occidental, una muestra de simpatía y en otras culturas, una invitación a la promiscuidad, por poner un ejemplo. En conclusión, es un suicidio pretender dejar la propia cultura e intentar que el otro cambie. Si dejas tu ambiente, eres tú quien tiene que cambiar e intentar compartir poco a poco los propios valores con el otro para llegar a un punto intermedio.

Anónimo dijo...

Tienes toda la razon, estoy de acuerdo contigo