lunes, noviembre 14, 2016

El cuchillo deshuesador y los efectos de la Súper Luna

Yo - ¿Sólo tiene cuchillos deshuesadores?
Cajero - Sí, es el de esta semana.
Yo - ¿Sirve para romper corazones?
Cajero - No creo que a su esposo le guste...
Yo - No tengo esposo, nunca he tenido y no sé si tendré.
Cajero - ...


Inmensamente feliz e inmensamente triste al mismo tiempo. Han de ser los efectos de la Súper Luna. Dos copas de vino blanco, porque no había tinto, un helado de brownie dinamita y otro más de vainilla, y más pedazos de brownie. Escucho el soundtrack de una de mis películas favoritas y Celia me dice al oído que no hay que llorar, que la Vida es un carnaval, que las penas se van cantando. Demasiado tarde, ya lloré mares mientras mi hija de 4 años intentaba hacerme reír. Ni siquiera intenté lavarme la cara antes de ir al supermercado que me premiaría con un cuchillo deshuesador. Todo aquel que piense que la Vida es cruel, nunca estará solo, Dios estará con él.

¿Quién es Dios? Hace menos de una semana te dije que todos y todas somos dioses y diosas, hechos a imagen y semejanza de Dios Padre - Madre. Esto es una lucha de gigantes, convierte, el aire en gas natural. Un duelo salvaje advierte, lo cerca que ando de entrar. En un mundo descomunal, siento mi fragilidad.

Nada que un helado de Häagen - Dazs y un Netflix and Chill no puedan remendar. O al menos eso quiero pensar. La Luna menguará, y con ella mi corazón, mi corazón, yo te quiero, mi corazón.


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