domingo, diciembre 24, 2017

Echarle sal a la herida



Dejé de escribir por vos. Me di el lujo de dejar de escribir por vos. Fuiste el último al que le dije TE AMO, y me costó tanto decírtelo que tuviste que sacármelo con cuchara, entre lágrimas: así de dolido estaba mi corazón.

Cuando dejé de verte se me despertó una ansiedad... que pude controlar gracias a las respiraciones que me recetaron en El Arte de Vivir... Aún meditando pensé en vos... y volviste, a besarme de nuevo y fue tan dulce... pero no volvió a ser igual hacerte el Amor. Y no podía olvidarte... así que recurrí al peor remedio, que fue buscar placer en otros cuerpos, hasta que lo encontré... Decidí que lo más sano era cerrar ciclos con todos, y esta fue una de las razones para sumergirme en mi propia oscuridad.

Y anoche, desde mi Luz, intenté besarte. Me dijiste que no podías. Heriste mi dignidad, pero pude con eso. Cuando pudimos estar a solas, me confesaste que andabas con ella. Di media vuelta y me fui. Eso fue suficiente, para echarle sal a la herida. Por suerte siempre vuelve a amanecer, y hoy vuelvo a escribir, después de mucho tiempo. Y hoy decido que mis posts no dependerán de los amores ni de los desamores, ni de las amnesias...

Escribiré sólo porque amo escribir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Musa de inspiración
bruja que me aterra,
obsesión prohibida de piernas abiertas
y labios de orquídea negra.
Piel imposible
tetas de fresa y miel.

Paisaje de un cuerpo virgen para mi,
69 solo en la lotería.
Hembra alfa lomo plateado, gitana libre.
Recuerda que te lo advertí ...
Las mujeres fingen en el sexo para obtener amor,
los hombres fingimos en el amor para obtener sexo.

... y así vamos todos, echándonos sal a nuestras propias heridas.

Cristibel dijo...

Me encantó