Dar es dar y todo lo que quieras, pero afortunadamente hay un par de antenas o como le quieras llamar a esa vocecilla interna que te dice: ¡hey...! (ya sabrás). No todo lo que es oro brilla ni todo lo que brilla es oro, dice una canción de Manu Chao, por aquello de los derechos reservados. Y es muy cierto.
Pero eso de ver los toros desde la barrera, no sé si sea bueno para mí. ¿Será que prefiero torear? Es posible. Lo bueno podría ser no correr, sino brincar o elevarse a tiempo.
Quisiera siempre hacer caso de esa voz que parece advertir lo que una se niega a admitir.
Imagen de la película, Hable con Ella, de Pedro Almodóvar.
4 comentarios:
excelente pelicula! muy buen gusto :)
Yo soy de los que confío en la gente pero se tienen que ganar mi confianza... el ser desconfiad@ es natural, y entre más se crece más se desconfía...
Saludos
A duras penas he aprendido a desconfiar... La ingenuidad me mató a veces, y la desconfianza vino en su ataque...
Cuando nos dañan nos volvemos desconfiados a modo de protección para que no nos vuelvan a herir, para que no nos vuelvan a defraudar, no es más que una coraza que la vida nos enseña a usar. Lo que pasa es que si siempre la llevamos a cuesta nos perdemos la oportunidad de conocer gente interesante, gente leal que quizás nunca nos defraude...
Lindo blog, si quieres pasate por el mío...
Un saludo!
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