sábado, noviembre 05, 2005

Una taza de café amargo...

...y el olor de cigarro en una habitación cerrada.

- La dificultad para entendernos, e interpretarnos...

Sólo se escucha el tic-tac del reloj-despertador... o en su defecto el silencio. El televisor encendido, el agua hirviendo y tu abrazo tibio.

- Para qué las palabras...

- Yo si las necesito. Igual necesito tomar agua, tomarme las pastillas, ponerme la inyección, llegar temprano al trabajo, pagar la renta, hacer las compras, tomar el taxi, limpiar el baño, lavar los trastos... Es más: ésas son las razones por las que necesito escuchar tus palabras.

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2 comentarios:

Diego dijo...

Siempre es bueno escuchar las palabras de alguien al cual uno ama. El apoyo es bueno, la sinceridad sobretodo. Esa confianza que se demuestra por cada mirada, por cada caricia.
El apoyo es bueno, las palabras? No siempre
SALUDOS

Jaqui dijo...

Palabras? gestos, caricias, miradas también reponen y descansan...Aunque, y me ha tocado aprenderlo, ninguna DEBERÍA ser tan valiosa como las que nos digamos nosotr@s mism@s...Saludos.

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