En fin: si me veo desde afuera, quizás sea una gitana recorriendo en caravana tierras desconocidas... o quizás una mujer árabe caminando por el desierto. Y eso me gusta. No estar siempre en el mismo lugar, ni con la misma gente.
Pero llegó un momento en el que quise darle un orden a mi vida... y me siento bien. Aunque es delicioso dejarse llevar por el viento o correr tan fuerte como el río, es confortable llegar a mi casa y descansar. Saber que hago lo que me gusta y aunque tengo una rutina de trabajo como muchos, cuento con eso. Y con mi familia, mis amigos y mi chico. Y soy feliz. Y punto.
Las curvas me las trae el día, porque aún no he perdido la capacidad de sorprenderme.
2 comentarios:
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La vida gracias a Dios no es plana, porque si no veríamos lo que nos espera más adelante, y eso sería aburrido...
Esto me llega.
Que feo tenerle miedo al cambio, verdad?
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