viernes, octubre 18, 2024
Consuelo
domingo, febrero 12, 2023
Destello
Una estrella en medio de un cielo en decadencia, es un poema, Siempre me han fascinado los atardeceres: son principio y fin.
¿Y si amanecés? ¿Y si me acariciás como el Sol, cuando recién se asoma? ¿Y si soy el rocío que te refresca? ¿Y si nos evaporamos? ¿Y si nos peredemos en una nube? Que nos dore la luz, que nos encontremos, como cuando la Luna y el Sol habitan el mismo cielo.
martes, julio 05, 2022
Totora
En un pequeño pueblo llamado Totora, creció una niña llamada Alcira. Era un pueblo campesino, pero educado. Su padre, un rico venido a menos, por malas decisiones financieras, se alejó de su hermano, e hizo su Vida con su esposa e hijos.
Había en ese pueblo, pianos en algunas de las casas. Puedo imaginar los dedos de la pequeña Alcira, acariciando las teclas del piano, con la suavidad del Sol cochabambino a través de la ventana de la sala de su casa. Puedo imaginarla corriendo por el campo, recogiendo flores para hacer ramos. Puedo verla jugando con su muñeca de porcelana, y a sus hermanas arrebatándosela. Puedo ver sus hermosos ojos grises llorosos, y puedo verlos también llenos de alegría cuando su padre llegaba a casa al final del día, o cuando su madre preparaba masitas para el té de la tarde.
Así creció la Alcira, hasta que llegaron los tiempos de escuchar música en la rocola vieja, hasta que sus hermanas esperaban ansiosas los domingos para ver los muchachos a la salida de la misa. Ella no. Distraída la tomó mi abuelo por sorpresa, un día que recogía flores en el jardín. Se miraron, como cuando se miran las almas gemelas que se reconocen. Sólo alguien que ha visto la mirada profunda de unos ojos negros, sabe lo que pudo haber sentido la Alcira al dejar caer las flores en el suelo. Ni lento ni perezoso, el Hugo se apresuró a recogerlas. El instante en que se tomaron de las manos, con las flores de por medio, debió haber sido eterno, porque fue roto por el llamado insistente de su madre.
- ¡Alcira, Alciraaaaa!
Altagracia, su madre, salió al portillo, y se quedó viendo de arriba a abajo al Hugo, y lo hizo temblar, porque sólo una mamma sabe mirar así. Se sacudió las manos llenas de harina en el delantal, bufó y se dio media vuelta. Alcira le regaló una última mirada al Hugo, bajo sus largas y hermosas pestañas, y entró tras la mamma, a la casa de sus padres. Comprendió entonces, al trenzarse el cabello rubio antes de acostarse, la premura de sus hermanas por escoger el vestido, empolvarse las mejillas, o perfumarse el camafeo. Se sonrió, sola, pensando en el muchacho de la mirada profunda, y quién sabe qué soñaría esa noche, la muchacha del lunar junto a la boca...
lunes, junio 13, 2022
Lento
domingo, febrero 06, 2022
María
Para Ámbar, Marcos y Leo.
Subiendo la montaña, va María. Despacito, despacito, tras ella, van sus llamas: T'ika, Tuta, Inti y Tambo.
En su aguayo, María recoge hierbas medicinales, mientras sus llamas pastan. Palo piche, tepazán y cocolmeca. De su bolsita toma unas hojitas de coca para mascar. Eso le da energía para todo el día. Eso y su almuercito de quinua.
En la montaña, María ve pasar el día, ve el cielo azul celeste cambiar de colores, hasta que cae el Sol, y pinta los nevados Andes de rojo y amarillo.
María encuentra una cantuta, y brilla con los últimos rayos del Sol. Se le ilumina la carita y arranca unas flores para llevar a su mamá.
- T'ikaaaa, Tuuuutaaaa, Intiiii, Tambooooo...
Ya es hora de regresar a casa, y la siguen sus llamas por el sendero. Parece que van mascando coca. Parece que van sonriendo.
En casa la espera su mamitay, que le preparó una sopita. Afuera está su tata, que acaba de regresar de cosechar papas todo el día. La reciben con sus sonrisas blancas y María corre a abrazarlos a ambos.
sábado, enero 29, 2022
El placer de lo simple
A simple vista es un parque abandonado. Una hamaca cuelga del tronco roto, partido a la mitad. El césped está seco como la época del año. Sólo sirve el sube y baja.
- Suuuube y baja, baja y suuuube. Suuuube y baja, baja y suuuube - le canto a mi bebé mientras sube y baja, sentado en cuclillas, sonriendo con su hermoso camanance.
- ¿Vamos al tobogán, Leo?
Camina despacito con sus pies descalzos. Lo subo al tobogán y se deja caer hasta que le doy un empujoncito. Al bajar, busca subirse por la red de mecate, que hace años dejó de existir.
Le llamo la atención la hamaca debajo del tobogán. Esa que puso su abuelo hace tantos años ya, para mecer a Ámbar. Está rota y desteñida. A Leo no le importa. Lo mezo tantas veces que pierdo la noción del tiempo viendo sus ojos brillar a través de sus largas pestañas.
- Es una hamaca para bebés. Era de tu hermanita Ámbar. Leo es un bebé.
- Leo es un bebé, repite con su dulce voz.
Leo todavía es un bebé. Mi bebé. El mismo que permite que sonría mi alma, que el Sol me abrace y que me despierte la capacidad de asombro.
viernes, enero 21, 2022
Mi cuerpo habitado
Mi cuerpo está habitado.
Lo habitan los sueños nocturnos de mis hijos,
la leche que sale de mis pezones,
las caricias del hombre que amo.
Mi cuerpo está habitado.
Lo habita una bailarina dormida,
una niña que soñaba con ser escritora,
una mujer que murió y nació una y otra vez.
Mi cuerpo está habitado.
Lo habitan historias de amantes de mil y una noches,
arena, Mar y Sol,
y noches de bailar hasta el amanecer.
Mi cuerpo está habitado.
Lo habitan asanas,
aceites esenciales,
lágrimas y cosquillas.
Mi cuerpo está habitado.
Lo habitan cicatrices,
chocolates, muchos chocolates,
vino tinto y cantonés.
Mi cuerpo está habitado,
por un espíritu color índigo,
intrépido e irreverente,
soñador y emocional.
domingo, agosto 01, 2021
El Oso de la Luna Creciente
Hoy voy a contar mi versión de los hechos. No estuve ahí. Nadie me contó esta historia. Sólo la sentí.
Mi animal de poder es el oso. El de él también. Lo vi la primera noche que hicimos el Amor. Lo vi claramente, como cuando duermo y veo mis sueños.
Hace poco lo vi de nuevo. Esta vez era un oso polar. Entonces recordé este cuento.
Pude ver otro final para la historia de esta muchacha. Vi una muchacha que se quedaba en el bosque. Con el oso. Olvidó al esposo con heridas emocionales de guerra, que cerró su corazón del todo, a la posibilidad de sentirse amado por una esposa más que dispuesta a servirle.
La muchacha y el oso se volvieron amantes, bajo la luz de las estrellas, el aroma de los pinos, dentro de la húmeda cueva del oso. La muchacha se sintió amada, plena, se hizo una con la naturaleza, se adaptó. Su Vida llegó a ser muy diferente a la que tenía en el pueblo, pero... ¿qué clase de vida era esa? Siempre esperando al marido que no regresaba de la guerrra. Y cuando regresó, no era el hombre que conoció. Era un mostruo.
Por las noches, el oso le contaba las historias del bosque. Durante el día, el oso le enseñaba a pescar y a cazar presas pequeñas. La muchacha aprendió el lenguaje de las plantas, y a utilizarlas con múltiples propósitos.
Un día, la muchacha empezó a quedarse dormida por todas partes. Se quedaba dormida cuando recogía fresas, cuando encendía la fogata, e incluso antes de iniciar la pesca. El oso no entendía la razón de su cansancio y estaba preocupado. A la muchacha empezó a crecerle el vientre, entonces comprendió que esperaba una criatura... ¿pero qué clase de criatura? ¿un oso o un humano? ¿mitad oso y mitad humano? Estaba confundida y emocionada al mismo tiempo. Lloraba mucho, y el oso le secaba las lágrimas con sus garras, con mucha delicadeza de no lastimarla.
Llegó el día del parto, y para sorpresa de ambos padres, el bebé era humano... hasta que llegó la noche y se transformó en un osezno. El reto para ambos padres sería enseñarle a ser humano de día y oso de noche. Aprendería a sembrar y a hibernar. De la forma más natural y más mágica, aprendieron a ser una familia.
domingo, julio 11, 2021
Yo soy la que soy
Siento que estoy lista para
mudar de piel, de casa.
Mi hogar está dentro de mi,
desde el fuego de mi útero,
hasta el fuego de mi corazón.
Lato, lato, lato.
Vibro.
Soy música, aire, viento.
Soy tierra, aire, flor.
Soy fuerza, fuego, alimento.
Soy agua, armonía, lluvia.
Yo soy la que soy.
jueves, junio 24, 2021
Todos los humanos piensan
Por Yei Hidalgo y Cristibel Leandro
Guión de Radioteatro para el curso de Locución en Línea, de la Escuela DeleFoco
Un pensamiento recorre su cerebro. Es alto, delgado. Camina despacio pues apenas aprende a usar sus piernas.Tiene barba, desgarbada. Sus facciones son
marcadas, con pómulos que sobresalen de su delgado rostro.
Sus ojos son claros, color miel tirando al ámbar.
Se puede ver a través de su mirada inocente e intrigada a la vez.
Descubre sus manos, como si siempre hubieran estado
ahí, pero hasta ahora tienen un propósito.
Rómulo acaba de atravesar un portal del tiempo, y
aún no puede comprender quién es y qué está haciendo ahí.
Sumido en sus pensamientos, lo sorprende la voz de
un hombre:
Todd – ¡Hey, vos! ¿Quién sos?
¿Qué hacés en esa cueva?
Rómulo – (DUDA) No … lo sé…
Todd deja sus instrumentos de
pesca y le extiende una mano.
Todd – Vení, hombre. Te voy a
ayudar a salir.
Rómulo está inseguro, pero
accede.
Todd – Tomá esto. Cubrite.
Rómulo se viste torpemente, con
las ropas que le da Todd. Mientras, Todd enciende una hoguera y cocina el
pescado a la orilla del río. Comen en silencio, escuchando el crujir de las
brasas.
Todd - ¿No tenés idea de dónde
venís?
Rómulo – No…
Todd – Tomá un trago. Necesitás
dormir, hombre.
Rómulo toma un trago de whisky.
Arruga la cara, pero toma más. Se acuesta, viendo las ramas de los árboles.
Oscurece. Todd le extiende una cobija raída, para abrigarlo. Enciende su pipa y
ve las estrellas.
Charlie – Hola.
Rómulo – Hola.
Charlie – Mae… ¿querés una birra?
Rómulo levanta los hombros y se
sienta a la par del hombre. Le recibe la cerveza y se sientan a compartir las
cervezas en silencio…
Carlos Luis sale del Mar con su
tabla. Está atardeciendo. El cielo se tiñe de tonos rojizos y naranjas. Se
acerca a Rómulo y Charlie.
Carlos Luis – Maes… ¿Me
invitarían una birra?
Charlie – Diay, si hay para uno,
hay para todos.
Ven el Sol ocultarse en el Mar.
Charlie - ¿Cuál de todos se
siente más sólo?
Rómulo levanta los hombros.
Carlos Luis – Yo siempre hablo
con el Mar. No sé por qué estoy acá con ustedes. Normalmente estoy solo.
A lo lejos, se escucha el piano
de Noelia. Y el piano nos trae sus pensamientos:
Noelia sale de su casa, se quita
las sandalias y empieza a caminar, descalza, por la arena. Empieza a oscurecer.
Los tres hombres hicieron una fogata en la playa.
Noelia se acerca. Duda. Lo piensa
no una, ni dos, sino tres veces, hasta que al fin les pregunta:
Noelia – Maes, ¿me regalan una
birra?
domingo, junio 13, 2021
Aire
martes, junio 08, 2021
FUEGO
martes, junio 01, 2021
Tierra
La Tierra es una madre generosa, abundante, próspera, fértil. Basta con observar la naturaleza para comprenderlo. Tenemos que sanar esa conexión con nuestra madre, la Pachamama, Gaia, como también le llaman.
Donde vivo, pasa el camión de reciclaje. Guardo todo lo que se puede reciclar. Reutilizo lo que puedo reutilizar. Aún no tengo espacio para sembrar, pero tengo plantas en macetas.
Mi abuelita paterna era maravillosa con las plantas. Tenía un conocimiento profundo de sus usos y sus cuidados. Sabía cuándo debía podarlas. Conversaba con ellas. Su patio y su jardín siempre se mantuvieron hermosos y bien cuidados.
Éste es un tiempo maravilloso para sembrar, para volver a la Tierra. Sembrando honramos a este gran espíritu que nos provee los alimentos y las medicinas. Y no necesitamos comprarlos. Podemos compartirlos con nuestros vecinos, o venderlos, o encontrar en la jardinería un oficio sano en tiempos en los que nos mandan a quedarnos en casa...
Mi compañero y mi bebé son elemento tierra, y sentí esa energía muy fuerte cuando estuve embarazada de Leo. Concretar, materializar, planificar, ordenar. Todos verbos importantísimos para lograr nuestros sueños. Primero tenemos ideas (aire), les damos forma (fuego), luego las ordenamos, las planificamos y las materializamos (tierra), y por último, dejamos fluir las cosas (agua).
Mucho que agradecer a este elemento tan sagrado que nos nutre, nos aterriza y nos acompaña durante este viaje que eligieron nuestras almas.
Fotos: Sergio Cantillo - Malavassi
jueves, marzo 25, 2021
Agua
Mis emociones se mueven dentro de mi como lo hacen las mareas con los cambios de Luna. Puedo ir a las profundidades. Conozco la oscuridad. He navegado en ella. He luchado por no caer de nuevo. No se lo deseo a nadie. Desde la última vez, me dediqué a sanar, a llenarme de Luz. Dentro del Mar, con los rayos del Sol, los colores de la naturaleza marina se vuelven más iridescentes. Así entra la medicina al alma cuando se toma. La medicina espiritual. La otra, en la que están pensando, sólo es como una droga que te provoca un mal viaje, y con el tiempo, dependencia. Para sanar, hay que ir a la raíz, al origen. Y no, no es fácil. Requiere trabajo. Es como una limpieza profunda. Probablemente salgan cosas que no querás ver o enfrentar, pero una vez que terminés tu trabajo, te liberarás. Y lo más maravilloso, es liberar también a esas personas que ya no están pero que gracias a ellas estás aquí, es decir, tus ancestras y ancestros. Y, todavía mejor, liberás a tus hijos.
Me dijeron que la espiritualidad es un camino. Por lo tanto no se acaba. Me gusta caminar, pero me gusta más imaginarme remando, en un kayak, a veces con fuerza, otras veces más lento. Cierro los ojos y puedo sentir la sensación del agua mojándome. La adrenalina al hacer rafting en una lancha. Hace mucho que no lo practico, pero sólo darme una ducha me da paz.
La semana pasada me identificaron con el fuego, y, aunque me gusta bailar con él, amo prender velas y encender mi sahumador, definitivamente soy agua. Algún día, cuando tenga mucho dinero (la fé es lo último que se pierde), tendré un jacuzzi.
Sensaciones deliciosas: flotar en el agua, dejar caer la lluvia sobre tu cara, hacer el Amor en el agua, cuando la espuma del Mar besa tus pies...
Comprender a profundidad tu elemento, fundirte en él es conocerte. Y en el conocimiento de una misma están todas las respuestas.
viernes, julio 31, 2020
Posparto en tiempos de pandemia
domingo, julio 05, 2020
Adaptación a los cambios
martes, mayo 26, 2020
LOVE WINS
martes, mayo 19, 2020
El ala derecha de Psiquiatría
jueves, mayo 07, 2020
jueves, enero 30, 2020
El parto de Leo
Mi amiga Eli vino a mi rescate. Me acompañó durante la pre labor, en mi casa, con mi hijita Ámbar. Mi laptop y la música también nos acompañaron. Al final de la tarde, mandé a Ámbar y a Eli en un UBER y yo me fui en otro al apartamento de Enrique. Tzila no pudo estar esta vez. Estaba enferma. Sin embargo, estuvo del otro lado del teléfono, indispensable, como otras dos mujeres: Rebecca Turecky (quien quería que fuera mi partera) y Mónica, mi primera partera. Ésta vez, Enrique y yo estuvimos solos, resistiendo, contando las contracciones con una aplicación en mi teléfono. Compartiendo, comiendo, respirando, amándonos. Sí, el placer disminuye el dolor. No, no me gusta el dolor. No, no quería sentir dolor.
No me gustan los hospitales, lo admito, así que la idea era ir al hospital en el último momento. El sábado 7, en la noche, tomamos un UBER a la casa de Moni, quien me hizo un tacto para comprobar cuánto había dilatado. ¡Tres de dilatación! ¿En serio? ¡Ya me quería ir al Hospital! ¡@$%&!!!! Había dos opciones para dilatar más: regresar a Guadalupe y esperar que dilatara más antes de ir al Hospital, o caminar hasta el Calderón desde Los Yoses. El Via Crucis llegó hasta el Fresh Market de Los Yoses. Iba agarrándome de lo que pudiera en cada contracción. No caminé gran cosa. Nuevamente UBER, ésta vez al Calderón.
Desde la entrada al Hospital nos trataron muy diferente a mi primer parto en el Hospital de San Rafael de Alajuela. Pero también mi energía era diferente... Y eso influye, y mucho (no me crean, compruébenlo por sí mismos). Me sorprendió ver que el ala de Maternidad mejoró. Enrique presentó nuestro plan de parto. Me basé en el Curso de Preparación de Parto de Tzila y Moni, y en el plan de parto de Coral Herrera. Estaba a punto de aceptar una cesárea, cuando otra doctora me llamó aparte, y me dijo: - Vea, usted tiene su plan de parto, las contracciones van a buen ritmo. Puede hacerlo. Obviamente si usted o el bebé corren riesgo, le practicamos una cesárea a último momento. Le contesté, entre contracción y contracción: - Bueno, pero deme algo para disminuir el dolor, por favooooooooor. Tuve que firmar un documento para que me dieran algo que me alivió como si fuera una acetaminofén, porque no estaba incluido en mi plan.
Sin embargo, he de decir que respetaron la mayor parte de nuestro plan. Estaban muy preocupados de que me fuera a caer porque hacía las posiciones más extrañas.Yo les explicaba que soy bailarina, que no me iba a caer. Me permitieron tener mi música a todo volumen. Nos dieron privacidad. Me dieron una bola de pilates y fue un alivio. Gritaba: "¡Ooooooommmmmm!", tanto y tan fuerte, que juraría que se escuchaba en toda la cuadra. Ése fue mi mantra, pero hubo un momento en el que invoqué a Dios. Acaricié mi vientre, le hablé a mi útero. Le dije que tenía la memoria de mis ancestras que habían sabido parir. Le pedí que lo hiciera naturalmente. Sé que el espíritu de mi bisabuela María Fernández, la partera de Cartago, estuvo ahí. No les puedo decir que la vi. Sí les puedo decir que pedí ayuda a todas las mujeres de mi familia que pudieron parir, y que gracias a ellas estaba yo ahí.
Me trasladaron a la sala de partos, y, en contra del deseo del doctor, parí en cuclillas, como una indígena, agarrada de los barrotes de la camilla, en una camilla especial preparada para recibir a mi bebé. Y estaba Enrique a mi lado, como lo pedí años antes, transmitiéndome calma con sus ojos verdes y dándome la mano. Él ha sido el más valiente de todos. Por eso sigue a mi lado. Mi amiga Eli describió después mi parto de la forma más hermosa: "Es de esas cosas que pensás que no vas a lograr y lográs". Y así, a las 2:55 a.m. del domingo 8 de setiembre de 2019, nació mi segundo hijo Leo. Me desgarré, me cosieron, mientras Enrique me aconsejaba que pensara en otra cosa. Y después de unos minutos que se hicieron eternos, pude tener a mi bebé sobre mi pecho durante una hora. Y estuve así, entre despierta y dormida, con oxitocina natural y artificial, entre los dos hombres de mi Vida.
Durante la realización de este relato, me enteré de que acaba de ser aprobada una Ley que prohibe maltratar a las mujeres durante el parto. ¡Me alegra tanto el titular de esta noticia! Si alguien está suscrito a La Nación, agradezco me compartan el contenido.
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¿Merezco sentir que muero por amor? ¿Merezco que me duela el cuerpo, el corazón...? ¿Merezco sentir que se rompe en mil pedazos...? Sé que p...
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