domingo, agosto 01, 2021

El Oso de la Luna Creciente

"La curandera le aseguró:

-Sí puedo, pero necesito un ingrediente especial. Por desgracia, se me han acabado los pelos del oso de la luna creciente. Tendrás que subir a la montaña, buscar al oso negro y traerme un solo pelo del creciente lunar que tiene en la garganta. Entonces te podré dar lo que necesitas y la vida te volverá a sonreír."

El oso de la luna creciente


Hoy voy a contar mi versión de los hechos. No estuve ahí. Nadie me contó esta historia. Sólo la sentí. 

Mi animal de poder es el oso. El de él también. Lo vi la primera noche que hicimos el Amor. Lo vi claramente, como cuando duermo y veo mis sueños. 

Hace poco lo vi de nuevo. Esta vez era un oso polar. Entonces recordé este cuento. 

Pude ver otro final para la historia de esta muchacha. Vi una muchacha que se quedaba en el bosque. Con el oso. Olvidó al esposo con heridas emocionales de guerra, que cerró su corazón del todo, a la posibilidad de sentirse amado por una esposa más que dispuesta a servirle.

La muchacha y el oso se volvieron amantes, bajo la luz de las estrellas, el aroma de los pinos, dentro de la húmeda cueva del oso. La muchacha se sintió amada, plena, se hizo una con la naturaleza, se adaptó. Su Vida llegó a ser muy diferente a la que tenía en el pueblo, pero... ¿qué clase de vida era esa? Siempre esperando al marido que no regresaba de la guerrra. Y cuando regresó, no era el hombre que conoció. Era un mostruo.

Por las noches, el oso le contaba las historias del bosque. Durante el día, el oso le enseñaba a pescar y a cazar presas pequeñas. La muchacha aprendió el lenguaje de las plantas, y a utilizarlas con múltiples propósitos.

Un día, la muchacha empezó a quedarse dormida por todas partes. Se quedaba dormida cuando recogía fresas, cuando encendía la fogata, e incluso antes de iniciar la pesca. El oso no entendía la razón de su cansancio y estaba preocupado. A la muchacha empezó a crecerle el vientre, entonces comprendió que esperaba una criatura... ¿pero qué clase de criatura? ¿un oso o un humano? ¿mitad oso y mitad humano? Estaba confundida y emocionada al mismo tiempo. Lloraba mucho, y el oso le secaba las lágrimas con sus garras, con mucha delicadeza de no lastimarla.

Llegó el día del parto, y para sorpresa de ambos padres, el bebé era humano... hasta que llegó la noche y se transformó en un osezno. El reto para ambos padres sería enseñarle a ser humano de día y oso de noche. Aprendería a sembrar y a hibernar. De la forma más natural y más mágica, aprendieron a ser una familia. 


domingo, julio 11, 2021

Yo soy la que soy

Siento que estoy lista para 

mudar de piel, de casa. 

Mi hogar está dentro de mi,

desde el fuego de mi útero,

hasta el fuego de mi corazón.

Lato, lato, lato.

Vibro. 

Soy música, aire, viento. 

Soy tierra, aire, flor.

Soy fuerza, fuego, alimento.

Soy agua, armonía, lluvia.


Yo soy la que soy.


jueves, junio 24, 2021

Todos los humanos piensan

Por Yei Hidalgo y Cristibel Leandro

Guión de Radioteatro para el curso de Locución en Línea, de la Escuela DeleFoco

Un pensamiento recorre su cerebro. Es alto, delgado. Camina despacio pues apenas aprende a usar sus piernas.

Tiene barba, desgarbada. Sus facciones son marcadas, con pómulos que sobresalen de su delgado rostro. 

Sus ojos son claros, color miel tirando al ámbar. Se puede ver a través de su mirada inocente e intrigada a la vez. 

Descubre sus manos, como si siempre hubieran estado ahí, pero hasta ahora tienen un propósito.

Rómulo acaba de atravesar un portal del tiempo, y aún no puede comprender quién es y qué está haciendo ahí.

Sumido en sus pensamientos, lo sorprende la voz de un hombre:

Todd – ¡Hey, vos! ¿Quién sos? ¿Qué hacés en esa cueva?

Rómulo – (DUDA) No … lo sé…

Todd deja sus instrumentos de pesca y le extiende una mano.

Todd – Vení, hombre. Te voy a ayudar a salir.

Rómulo está inseguro, pero accede.

Todd – Tomá esto. Cubrite.

Rómulo se viste torpemente, con las ropas que le da Todd. Mientras, Todd enciende una hoguera y cocina el pescado a la orilla del río. Comen en silencio, escuchando el crujir de las brasas.

Todd - ¿No tenés idea de dónde venís?

Rómulo – No…

Todd – Tomá un trago. Necesitás dormir, hombre.

Rómulo toma un trago de whisky. Arruga la cara, pero toma más. Se acuesta, viendo las ramas de los árboles. Oscurece. Todd le extiende una cobija raída, para abrigarlo. Enciende su pipa y ve las estrellas.

Rómulo sueña. Sueña que está a la orilla del Mar. Al caminar, ve un muchacho con su tabla de surf, tratando de sortear las olas para surfearlas. Sigue caminando, y, en la terraza de una casa enorme, ve una chica de unos 17 años tocando el piano. La chica se detiene, y, frustrada, se echa sobre las teclas del piano, llorando. Sigue su trayecto, y ve a un hombre sentado, vestido con traje de oficina, con los zapatos de oficinista tirados a un lado, y los pantalones arremangados. El hombre lo ve, y, en su soledad, le habla a Rómulo.

Charlie – Hola.

Rómulo – Hola.

Charlie – Mae… ¿querés una birra?

Rómulo levanta los hombros y se sienta a la par del hombre. Le recibe la cerveza y se sientan a compartir las cervezas en silencio…

Carlos Luis sale del Mar con su tabla. Está atardeciendo. El cielo se tiñe de tonos rojizos y naranjas. Se acerca a Rómulo y Charlie.

Carlos Luis – Maes… ¿Me invitarían una birra?

Charlie – Diay, si hay para uno, hay para todos.

Ven el Sol ocultarse en el Mar.

Charlie - ¿Cuál de todos se siente más sólo?

Rómulo levanta los hombros.

Carlos Luis – Yo siempre hablo con el Mar. No sé por qué estoy acá con ustedes. Normalmente estoy solo.

A lo lejos, se escucha el piano de Noelia. Y el piano nos trae sus pensamientos:

Noelia – No sé qué hacer con mi Vida. No sé si quiero estar aquí. Quiero irme, pero… ¿adónde? ¿cómo? ¿con qué plata? No quiero tocar nada que sea de mis papás. No quiero reclamos de nadie. Estoy harta de todo y de todos. Si mi piano tuviera ruedas, me iría en mi piano… (SE RÍE DE SÍ MISMA).

Noelia sale de su casa, se quita las sandalias y empieza a caminar, descalza, por la arena. Empieza a oscurecer. Los tres hombres hicieron una fogata en la playa.

Noelia se acerca. Duda. Lo piensa no una, ni dos, sino tres veces, hasta que al fin les pregunta:

Noelia – Maes, ¿me regalan una birra?

 

 

Clase final del curso de Locución en línea

domingo, junio 13, 2021

Aire

 


Aire, por KC Fotografía.


En el Aire nacen las ideas, y también se esfuman. Aire es el elemento de mi hija Ámbar. Es mental. Se lo cuestiona todo. Le atrae la ciencia, el por qué de las cosas. No cree en la magia como yo. 

Cuando era niña, amaba mecerme en las hamacas... Sentir esa sensación de mecerme tan rápido que casi podía alcanzar el cielo, e imaginaba que volaba, como en mis sueños... Cuando regresaba de la escuela o el colegio con mi papá, me gustaba sacar la mano por la ventana y jugar con el viento y la velocidad, formando figuras en el aire. Mis manos bailaban como años después aprenderían Belly Dance, pero con técnica. Esa sincronía de preveer e intuir la realización de tus sueños...

Algún día volaré en un delta. No haría bungee jumping. Tengo mis razones... AMO sentir la brisa del Mar. Me gustaba sentir la sensación del viento helado en mis piernas cuando viajaba en la moto de Mr. Big. No me gusta el frío. Imaginaba que habían telas larguísimas a los lados, y que me rozaban la piel. 

Inhalamos y exhalamos profundo. Inhalamos y exhalamos profundo. Inhalamos y exhalamos profundo. Respirar nos hace sentir vivos. Respirar nos conecta al Aquí y al Ahora. Lloramos al nacer porque dejamos el tibio líquido amniótico e inmediatamente nuestros pulmones tienen que llenarse de aire. De golpe. No es como cuando salimos del Mar y respiramos la suave brisa, no.

Una vez me dijeron que era un Huracán. No lo sé. No sé si me identifico. Igual, a estas alturas no soy la misma de entonces. Ni siquiera soy la misma de ayer.

Aire, soñé por un momento que eras aire... Oxígeno, nitrógeno y alcohol, sin forma definida.




martes, junio 08, 2021

FUEGO


 Foto: William Eduarte.

Todos y todas tenemos un fuego en nuestro interior. Cuando morimos, perdemos la temperatura porque se escapa ese hálito de Vida. Tiene que haber mucho fuego en el parto, mucho fuego al hacer el Amor. Hay fuego en el calor de nuestro hogar. Necesitamos fuego para cocinar nuestros alimentos.

Qué cara pondrían los primeros seres humanos que descubrieron el FUEGO. Sí, el fuego también produce miedo. Lo he visto. Muchas hermanas mujeres fueron quemadas en la hoguera por ser inteligentes, por tener conocimiento. El conocimiento les dio poder... y las quemaron. Sí, las llamaron brujas. 

El fuego se lleva las cenizas de lo que ya fue. Así quemamos las cosas que ya no necesitamos, las cartas que no quisimos entregar o que queremos olvidar. Quemamos también intenciones. Intencionamos con el fueguito de una vela, elevamos nuestro rezo con el fuego de un sahumador. Con un sahumador queman también incienso en las iglesias. 

Hay mucho fuego también en nuestro enojo. El cuerpo se crispa, el rostro se enrojece. Gritamos, somos capaces de golpear... ¿Cómo canalizar esta ira para no lastimarnos ni lastimar a nadie? Ojalá siempre tuviéramos una montaña para subir a la cima y gritar a más no poder para sacar ese enojo, pero... ¿si estamos lejos de la montaña? Respirar, llenar los pulmones de aire, entregar a la Tierra el enojo para que lo transforme. ¿Y si se sale por los poros? ¿Y si reventás porque no podés más? ¿Y si has acumulado tanto que necesitás explotar? ¿Creen que de verdad es mejor contenerse? ¿Por cuánto tiempo? He visto que es peor acumular. Hay que liberar el enojo. Y es de sabios canalizarlo. ¿Cuánto nos falta para ser sabios? Largo camino por recorrer...

Bailo con FUEGO. Lo sentí mucho cuando estuve embarazada de Ámbar. No es casual que haya nacido en el año del Dragón... AMO bailar con fuego. La primera vez quise empezar con velitas de fuego. Según yo la llamita, al ser más pequeña iba a quemar menos. Ni con aislante de calor ni guantes de tela se dejaba sentir el fuego con su intensidad. Aprendí que con los abanicos de fuego más grandes, estaba más lejos de mi cuerpo y podía manejarlo mejor. Aprendí a manejar el FUEGO, a bailar con él, a AMARLO. Me encanta el humo y su efecto sanador. me encanta el vapor del agua caliente...

¡Manténlo prendido! ¡Y no lo dejes apagar!


martes, junio 01, 2021

Tierra

Para conectarse con la Tierra hace falta crear la conexión. La traemos. No es casual que hayamos elegido encarnar en este mundo. 

La Tierra es una madre generosa, abundante, próspera, fértil. Basta con observar la naturaleza para comprenderlo. Tenemos que sanar esa conexión con nuestra madre, la Pachamama, Gaia, como también le llaman.

Donde vivo, pasa el camión de reciclaje. Guardo todo lo que se puede reciclar. Reutilizo lo que puedo reutilizar. Aún no tengo espacio para sembrar, pero tengo plantas en macetas. 

Mi abuelita paterna era maravillosa con las plantas. Tenía un conocimiento profundo de sus usos y sus cuidados. Sabía cuándo debía podarlas. Conversaba con ellas. Su patio y su jardín siempre se mantuvieron hermosos y bien cuidados.


Éste es un tiempo maravilloso para sembrar, para volver a la Tierra. Sembrando honramos a este gran espíritu que nos provee los alimentos y las medicinas. Y no necesitamos comprarlos. Podemos compartirlos con nuestros vecinos, o venderlos, o encontrar en la jardinería un oficio sano en tiempos en los que nos mandan a quedarnos en casa...

Mi compañero y mi bebé son elemento tierra, y sentí esa energía muy fuerte cuando estuve embarazada de Leo. Concretar, materializar, planificar, ordenar. Todos verbos importantísimos para lograr nuestros sueños. Primero tenemos ideas (aire), les damos forma (fuego), luego las ordenamos, las planificamos y las materializamos (tierra), y por último, dejamos fluir las cosas (agua).

Mucho que agradecer a este elemento tan sagrado que nos nutre, nos aterriza y nos acompaña durante este viaje que eligieron nuestras almas.

Fotos: Sergio Cantillo - Malavassi



 

jueves, marzo 25, 2021

Agua

Cuando estoy dentro del Mar, tengo la sensación de que pertenezco a ese lugar. Volver a tierra es lo difícil. En algún momento fui una criatura mitológica marina. Lo sé. No me pregunten cómo. Sólo lo sé. 

Mis emociones se mueven dentro de mi como lo hacen las mareas con los cambios de Luna. Puedo ir a las profundidades. Conozco la oscuridad. He navegado en ella. He luchado por no caer de nuevo. No se lo deseo a nadie. Desde la última vez, me dediqué a sanar, a llenarme de Luz. Dentro del Mar, con los rayos del Sol, los colores de la naturaleza marina se vuelven más iridescentes. Así entra la medicina al alma cuando se toma. La medicina espiritual. La otra, en la que están pensando, sólo es como una droga que te provoca un mal viaje, y con el tiempo, dependencia. Para sanar, hay que ir a la raíz, al origen. Y no, no es fácil. Requiere trabajo. Es como una limpieza profunda. Probablemente salgan cosas que no querás ver o enfrentar, pero una vez que terminés tu trabajo, te liberarás. Y lo más maravilloso, es liberar también a esas personas que ya no están pero que gracias a ellas estás aquí, es decir, tus ancestras y ancestros. Y, todavía mejor, liberás a tus hijos. 

Me dijeron que la espiritualidad es un camino. Por lo tanto no se acaba. Me gusta caminar, pero me gusta más imaginarme remando, en un kayak, a veces con fuerza, otras veces más lento. Cierro los ojos y puedo sentir la sensación del agua mojándome. La adrenalina al hacer rafting en una lancha. Hace mucho que no lo practico, pero sólo darme una ducha me da paz. 

La semana pasada me identificaron con el fuego, y, aunque me gusta bailar con él, amo prender velas y encender mi sahumador, definitivamente soy agua. Algún día, cuando tenga mucho dinero (la fé es lo último que se pierde), tendré un jacuzzi.

Sensaciones deliciosas: flotar en el agua, dejar caer la lluvia sobre tu cara, hacer el Amor en el agua, cuando la espuma del Mar besa tus pies...

Comprender a profundidad tu elemento, fundirte en él es conocerte. Y en el conocimiento de una misma están todas las respuestas.


Foto: Sergio Cantillo Malavassi


Costa Rica está rota

  En el Día Nacional de la Poesía Costa Rica está rota, yo estoy "hipomaníaca", mi hija está internada, y a mi hijo le cortan las ...