Pasó el tiempo. Hasta que un día, cosas del destino, empezaron a jugar al escondido. El la vio. Ella lo vio. El cruzó la calle. Ella no lo detuvo con la mirada. No pronunció palabra.
Una noche a ella le llegó el vino a la cabeza, y le refrescó los recuerdos. Entonces lo llamó. Al día siguiente el le envió un mensaje: "hola". Ella respondió con el silencio.
2 comentarios:
Brindo por todas aquellas mujeres que responden que mas que con el silencio.
El silencio mata, hiere, lastima y nada explica.
Salud!
Sin embargo hay silencios necesarios.
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