viernes, julio 31, 2020

Posparto en tiempos de pandemia




Lloré delante de todos los compañeritos de Ámbar, sus mamás, papás y cuidadores, y de su maestra. Ella me recomendó tomar Sol y agua. Así lo hice. Llevé a mis hijos al único lugar que no está cercado. Le llamamos "la lomita". Y no daré su ubicación, porque en tiempos de restricciones, basta alzar la voz para que te la tapen con una mascarilla o tapa bocas. No es fácil ser un salmón y nadar contra corriente. No es fácil ser una oveja negra en esta sociedad. Lo fácil es caminar con el rebaño, con los oídos taponeados por las estadísticas de muertes del virus en cuestión. Lo difícil es darse cuenta que fueron más los muertos por el AH1N1 y no existían este tipo de restricciones.

Se acerca el 2 de agosto en un pueblo que históricamente ha sido salvado por su fé, y quieren impedirles caminar. Caminar es un ejercicio físico, oxigena el cerebro, libera toxinas, regula la respiración. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario. Para el cuerpo, para el alma, para la mente, para el corazón. Sí, también regula el pulso cardíaco. ¿Por qué nos quieren encerrar en nuestras casas? ¿Se lo han preguntado? Soy como una planta, y tal como me lo recetó la maestra de mi hija, necesito Luz, Aire, Agua y Tierra. Que no me cierren los parques para ir a jugar con mis hijos. Que mi bebé Leo pueda dar sus primeros pasos sobre el césped fresco. Que mi hija Ámbar pueda correr, volver a jugar al escondido, al anda... Juguemos en el bosque, mientras el lobo no estás, ¿lobo estás? ¿Quién me va a acusar de querer ofrecerle a mis hijos un lugar para jugar y reconectarse con la Naturaleza? La Madre Naturaleza es la madre de todos y todas. Y está lanzando un grito. Un aullido profundo. Se está reestableciendo, recuperándose, renovándose. Es la parte positiva de que haya restricción vehicular.

Volviendo a la causa de mis lágrimas: fui reprendida por no haber presentado ninguna evidencia del trabajo en casa de Ámbar. Me sentí la peor madre. Reconozco que tengo que organizarme mejor, pero también me reconozco como madre lactante. Cuando Ámbar era una bebé como Leo, salí a las calles con ella pegada a la teta para defender mi derecho de amamantarla en público. Mi derecho y el de todas las mujeres. No fui a una, sino a varias mamatones. Ámbar y yo lo hicimos. Y hablamos frente a los medios de comunicación, y gritamos en las calles. Le enseñé a mi hija desde que estaba pegada a mi teta su derecho de defender sus derechos. El calladita más bonita, no es para nosotras, mi princesa. Nosotras somos mujeres pensantes, creadoras, marchantes, cuestionadoras. Me enojé mucho cuando el mejor amigo del padre de mi hija le dijo a él, refiréndose a mi: - Necesitabas una así, de bajo perfil. 
¡¡¡¿¿¿QUÉ???!!! Entonces me volví mediática. Mi hija y yo teníamos (y tenemos) mucho que decir. Y, me contradigo. Ahora tiene la delicadeza de preguntarme: - ¿Puedo decirles que el virus no existe?

El miércoles pasado, como es mi rutina. me baño mientras Ámbar está en clases virtuales, y después del baño, duermo a mi bebé. Sí, dándole teta. Ámbar no pudo entender las instrucciones. Me necesitaba, y mi bebé también a mi, y yo a él. Quiero tener el derecho a amamantarlo y cuidarlo como cuidé a Ámbar, sin sentirme una mala madre por no ponerle suficiente atención. Quiero tener el derecho de dedicarme a tener tiempo a solas conmigo misma, con mi pareja. He llorado tanto en las últimas dos semanas, que tengo bolsas debajo de los ojos. QUIERO SER MADRE LIBREMENTE PORQUE YO ELEGÍ CONSCIENTEMENTE TENER DOS HIJOS. Y una de las principales razones es porque quise vivir una historia diferente. Y la estoy construyendo, la estamos construyendo, aún en medio de la pandemia, siento que he ido superando obstáculos uno a uno. No, no es fácil. Y quiero abrazarme como quiero abrazar a todas las madres que están en sus casas, tratando de lidiar con las guías autónomas, Teams, los quehaceres domésticos, los hijos, el trabajo, los estudios, la familia, sus parejas o la ausencia de ellas... ¡consigo mismas! Porque somos cíclicas y aún a estas alturas hay mujeres que desconocen sus ciclos. Yo misma, aún habiéndolos vivido y estudiado había olvidado algo tan básico como que soy una mujer puerpera, es decir, en etapa de postparto, y que, esta etapa, de acuerdo a Laura Guthman en su libro: Maternidad y el encuentro con la propia sombra, dura aproximadamente dos años y medio, cuando el niño o la niña son conscientes de que son individuos y no una unidad con su madre. Y, como mujer puerpera, mis hormonas están hechas un lío y por eso, estoy hecha de material sensible, y con todo lo sensible que puedo ser en esta etapa, tengo que adaptarme. Y he sido etiquetada por mis propias amigas de hipersensibilidad, cuando ellas mismas fueron madres lactantes, madres puerperas, mujeres hormonales, que vivieron sus maternidades de distintas maneras, porque todas somos distintas, como los colores que no podemos distinguir porque el iris de nuestras pupilas no nos lo permite. Y respetar la forma en la que cada una decide vivir su maternidad, es AMOR. Y que la sociedad te permita vivir tu maternidad como te nace de las entrañas, ES TU DERECHO, MUJER. Y te lo digo con los ojos llorosos y firmo con la leche que sale de mis tetas. Y no firmo con la sangre de mi menstruación, porque aún no ha regresado, porque amamanto a mi bebé, y lo amamantaré el tiempo que él y yo decidamos, porque ya me gané ese derecho en las calles de mi país cuando mi hijita Ámbar mamaba mi leche y mis ideas, y mis consignas a VIVA VOZ. 

domingo, julio 05, 2020

Adaptación a los cambios



Aparecían una a una. Siempre a la misma hora, cuando ambos estábamos aún despiertos, trabajando, estudiando, a ratos compartiendo, mientras los niños dormían. 

Las detesto. 

Mi mamá me cuenta que cuando nací en la Carit, las cucarachas caminaban por las paredes. Ella estaba aterrorizada. Encima las enfermeras y los doctores estaban en otras. Sí, ella sufrió violencia obstétrica. Escuchó frases como: "Ahora está gritando.., ¿y cuando abría las piernas?". ¿Fuerte, no? ¿Por qué se culpa el placer? ¿Qué tiene de malo disfrutar? ¿Y por qué no se respeta un momento tan sagrado como el parto?

Mi segunda experiencia traumante con las cucarachas, fue cuando, en segundo grado de primaria, hicimos un chanchito a partir de un globo, cubierto con capas de papel periódico y goma. Al final lo pinté de rosado, mi color favorito. Me llevé la desagradable sorpresa de encontrar una cucaracha en mi cuarto. Cuando mi papá la aplastó, soltó la pintura rosada... Sí, fue asqueroso.

La tercera experiencia, me lleva a mi primer embarazo, cuando, hablando por teléfono con el padre de mi hija, apareció en mi cuarto una cucaracha voladora. ¿Pueden escucharme gritar? Él se burló de mi. Se burló de mi fobia. Las embarazadas están hechas de material hormonal sensible. Que lo diga yo que tuve dos embarazos. Fobia mezclada con dolor e impotencia.

Cuarenta y un años después de mi primer encuentro con estos seres vivos, se me ocurrió finalmente buscar su significado como animales tótem. Me sorprendió descubrir su gran capacidad de adaptación a los cambios. Y esta cualidad, es la que se me quiso enseñar, a través de estos insectos. No voy a llover sobre mojado explicando o compartiendo las implicaciones de esta pandemia. Existe sobreinformación. Lo que rescato de la principal cualidad de las cucas, es su capacidad de sobrevivencia. Y nosotros y nosotras, seres humanos, también la tenemos. Basta revisar un poco sobre Geografía e Historia para darnos cuenta a lo que hemos sobrevivido tras generaciones. Esa fortaleza, está impresa en nuestro ADN. 

Y, cuando me tocó ver una rata esconderse en la alcantarilla del apartamento que compartimos, recordé, señores y señoras, que no por casualidad, éste es el Año de la Rata

Ahora, con qué actitud enfrentamos los cambios, depende de nadie más que de nosotros y nosotras mismas.

Y, curiosamente, las cucarachas dejaron de aparecer en cuanto comprendí el mensaje y lo apliqué a mi Vida.


martes, mayo 26, 2020

LOVE WINS


Que todas, todos y todes tenemos derecho a amarnos por igual, a protegernos y cuidarnos mutuamente frente a la ley. El principio es simple: si yo puedo manifestar el Amor en público por mi pareja, ¿por qué los demás no? Si tengo derecho a casarme si así lo elijo, ¿por qué los demás no?

martes, mayo 19, 2020

El ala derecha de Psiquiatría

Llegué a ese punto en el que se deja de sentir. Tenía tanto cansancio acumulado, tanto estrés, tanto dolor, tantas deudas. Deudas que me provocaban ansiedad. Ansiedad que me provocaba insomnio. Insomnio que me provocaba agotamiento mental y físico. Luego las voces... mis miedos: no poder pagar la renta, las cuentas... No dar abasto con tanto. La gata despedazó el sillón en el que nos encontrábamos. Mi corazón también estaba hecho jirones. Intentando construir una historia de Amor, me sorprendió otra. ¿Tan difícil es crear una familia? Sé que él tuvo miedo, como muchos otros. Yo también he sentido miedo, pero... ¿es posible ser tan mamífera? Recuerdo en ese entonces visualizar lo que viviría tres años después: él sujetando un bebé entre sus brazos, vestido con bata de hospital. Cuatro. Cuatro. Cuatro. Ahora somos cuatro. En esa época éramos dos, intentando ser tres. Con espacio de sobra. Espacio para las sombras. Espacio para los fantasmas, para ver su silueta acercarse a la orilla de la ventana. Y ver la cara de terror de la vecina, sorprendida, pensando en que lo mejor que le pudo haber pasado fue haber vivido un aborto, provocado por                                                                 un acosador de la calle. 

Cuánta violencia. Cuánta violencia nos metemos en el cuerpo. Cuando entré al ala derecha de Psiquiatría, vi un cardumen de cuerpos mutilados, de heridas sangrantes, de heridas cicatrizadas. Mujeres cansadas, muy cansadas de vivir, con los sueños desteñidos, como las sábanas del hospital. ¿Dónde había quedado su aliento? ¿Pueden realmente inyectarnos Vida a través de una colección de pastillas multicolores? A mi me inyectaron un sueño profundo, que me hizo despertar con los ojos sobresaltados, sin saber dónde estaba ni por qué estaba ahí, rodeada de mujeres desaliñadas que me miraban con cara de signo de pregunta. La argentina, como le llamaban, descubrió mi sopor, y me trajo a tierra, si es que se le puede llamar así a esa tierra de nadie. ¿Qué saben psiquiatras y psicólogos del terreno de la mente? Para llegar a los agujeros negros de cada cabeza, ¿se puede navegar a través de un test obsoleto? No necesariamente. A la más joven la vi amarrada, negándose con la vitalidad de sus 18 años a ser sometida a la fuerza. La vi caminar con una bolsita que recogía sus orines, mientras arrastraba sus ojos apagados bajo sus grandes pestañas. 

Trenzas. Las mujeres nos hacíamos trenzas. Evelyn le pidió a la más joven que le hiciera una trenza francesa y hasta se maquilló para esperar a su marido. A mi me visitaron mis papás y una tía lejana me llevó un libro cristiano que fue la salvación de muchas almas creyentes que habitaban esa vieja sala.


CREER. Es lo que queda cuando perdés toda esperanza de Vida. ¿En qué creemos? ¿Es posible creer en algo cuando todo dejó de tener sentido? Drogadas para controlar los impulsos, las emociones. ¿Eso es sanar? Sanar es llegar a la raíz, arrancar la maleza. Morir al fin para volver a nacer. Todas y cada una de las que estuvimos internadas durante esos días lo supimos. 

Yo me asomaba por la ventana del baño para sentir que mi espíritu viajaba libremente hasta Casa del Arcoiris. Recién entiendo por qué el confinamiento al que nos sometieron en esta pandemia me desató la locura. Soy libre. Como la mariposa, el delfín en Venecia, la Pachamama palpitando nuevamente sin el peso de la Humanidad encima. Libre como mi deseo de ir a meter los pies en la espuma del Mar. Libre como el aire, como el río golpeándose entre las piedras y salpicando la cara. ¿A qué nos quieren someter? ¿Por qué nos infunden miedo en el 2020? ¿Por qué nos atrapan con la excusa de un virus que habita el aire? Reglas. Mantener dos metros de distancia. Usar mascarilla. Quedarse en casa. Quedarse en casa. Quedarse en casa. Encierro. Encierro. Encierro. Encierro dentro de las cuatro paredes de mi mente. ¿Dónde estoy realmente a salvo, si no es bajo la sombra de los árboles? ¿Dónde puedo volar si no es donde me lleven mis pies? 


María del Rosario, 2002. Lectura actuada por Grupo de Teatro Girasol
Fotos: Bernard Arce.

jueves, enero 30, 2020

El parto de Leo

Para todas las mujeres que desean tener un parto humanizado (y para sus parejas también).




Cuando tuve a mi hija mayor, Ámbar, supe que quería tener dos hijos. Tenía dos razones importantes para mi. La primera: que se hicieran compañía en las distintas etapas de su Vida. Soy hija única y no es tan divertido como se imaginan... Cuando era niña muchas veces regresé a mi casa llorando porque no tenía con quién jugar. Por esas épocas acostumbraban castigar a mis vecinas y vecinos. Y terminaba castigada también porque no podía jugar con ellos. Pero hoy no estamos acá para hablar de mi niñez, sino del parto de mi hijo Leo... ¿La segunda razón? Quería tener una historia diferente: quería saber qué se sentía tener un compañero a mi lado, apoyándome, durante mi embarazo, mi labor de parto, la crianza de nuestros hijos... Aunque no lo crean, a mis 41 años, aún no he convivido con ninguna pareja. Tampoco me he casado. "Hago las cosas al revés", eso dicen...


Canción de mi infancia en su versión original.

Pasaron 7 años hasta que finalmente conocí a Enrique, el papá de Leo, con el que me acabo de comprometer. ¿Por qué él y ninguno de los anteriores? Es como un buen capuchino: la combinación perfecta entre dulzura y amargura. Es realista, me aterriza. Es estructurado, previsor. Fue tan sincero, honesto y a la vez tan tierno la primera vez..., que me enamoré. Nos complementamos. Compartimos los nueve meses de mi embarazo, comimos rico, nos preparamos conscientemente para recibir a Leo con la que fue mi primera doula, Tzila , hasta que llegó el día en el que boté el tapón, el viernes 6 de setiembre.

Mi amiga Eli vino a mi rescate. Me acompañó durante la pre labor, en mi casa, con mi hijita Ámbar. Mi laptop y la música también nos acompañaron. Al final de la tarde, mandé a Ámbar y a Eli en un UBER y yo me fui en otro al apartamento de Enrique. Tzila no pudo estar esta vez. Estaba enferma. Sin embargo, estuvo del otro lado del teléfono, indispensable, como otras dos mujeres: Rebecca Turecky (quien quería que fuera mi partera) y Mónica, mi primera partera. Ésta vez, Enrique y yo estuvimos solos, resistiendo, contando las contracciones con una aplicación en mi teléfono. Compartiendo, comiendo, respirando, amándonos. Sí, el placer disminuye el dolor. No, no me gusta el dolor. No, no quería sentir dolor.




No me gustan los hospitales, lo admito, así que la idea era ir al hospital en el último momento. El sábado 7, en la noche, tomamos un UBER a la casa de Moni, quien me hizo un tacto para comprobar cuánto había dilatado. ¡Tres de dilatación! ¿En serio? ¡Ya me quería ir al Hospital! ¡@$%&!!!! Había dos opciones para dilatar más: regresar a Guadalupe y esperar que dilatara más antes de ir al Hospital, o caminar hasta el Calderón desde Los Yoses. El Via Crucis llegó hasta el Fresh Market de Los Yoses. Iba agarrándome de lo que pudiera en cada contracción. No caminé gran cosa. Nuevamente UBER, ésta vez al Calderón.

Desde la entrada al Hospital nos trataron muy diferente a mi primer parto en el Hospital de San Rafael de Alajuela. Pero también mi energía era diferente... Y eso influye, y mucho (no me crean, compruébenlo por sí mismos). Me sorprendió ver que el ala de Maternidad mejoró. Enrique presentó nuestro plan de parto. Me basé en el Curso de Preparación de Parto de Tzila y Moni, y en el plan de parto de Coral Herrera. Estaba a punto de aceptar una cesárea, cuando otra doctora me llamó aparte, y me dijo: - Vea, usted tiene su plan de parto, las contracciones van a buen ritmo. Puede hacerlo. Obviamente si usted o el bebé corren riesgo, le practicamos una cesárea a último momento. Le contesté, entre contracción y contracción: - Bueno, pero deme algo para disminuir el dolor, por favooooooooor. Tuve que firmar un documento para que me dieran algo que me alivió como si fuera una acetaminofén, porque no estaba incluido en mi plan.

Sin embargo, he de decir que respetaron la mayor parte de nuestro plan. Estaban muy preocupados de que me fuera a caer porque hacía las posiciones más extrañas.Yo les explicaba que soy bailarina, que no me iba a caer. Me permitieron tener mi música a todo volumen. Nos dieron privacidad. Me dieron una bola de pilates y fue un alivio. Gritaba: "¡Ooooooommmmmm!", tanto y tan fuerte, que juraría que se escuchaba en toda la cuadra. Ése fue mi mantra, pero hubo un momento en el que invoqué a Dios. Acaricié mi vientre, le hablé a mi útero. Le dije que tenía la memoria de mis ancestras que habían sabido parir. Le pedí que lo hiciera naturalmente. Sé que el espíritu de mi bisabuela María Fernández, la partera de Cartago, estuvo ahí. No les puedo decir que la vi. Sí les puedo decir que pedí ayuda a todas las mujeres de mi familia que pudieron parir, y que gracias a ellas estaba yo ahí.

Me trasladaron a la sala de partos, y, en contra del deseo del doctor, parí en cuclillas, como una indígena, agarrada de los barrotes de la camilla, en una camilla especial preparada para recibir a mi bebé. Y estaba Enrique a mi lado, como lo pedí años antes, transmitiéndome calma con sus ojos verdes y dándome la mano. Él ha sido el más valiente de todos. Por eso sigue a mi lado. Mi amiga Eli describió después mi parto de la forma más hermosa: "Es de esas cosas que pensás que no vas a lograr y lográs". Y así, a las 2:55 a.m. del domingo 8 de setiembre de 2019, nació mi segundo hijo Leo. Me desgarré, me cosieron, mientras Enrique me aconsejaba que pensara en otra cosa. Y después de unos minutos que se hicieron eternos, pude tener a mi bebé sobre mi pecho durante una hora. Y estuve así, entre despierta y dormida, con oxitocina natural y artificial, entre los dos hombres de mi Vida.



Durante la realización de este relato, me enteré de que acaba de ser aprobada una Ley que prohibe maltratar a las mujeres durante el parto. ¡Me alegra tanto el titular de esta noticia! Si alguien está suscrito a La Nación, agradezco me compartan el contenido.












martes, agosto 06, 2019

Agua y Tierra


Vos me aterrizás, 
yo te ayudo a fluir.

Si te lo permitís,
volamos. 
Si me lo permito,
concreto.

Podría perderme 
en tus ojos
y quedarme
en tus labios.

Deseo descansar
cada noche
sobre tu pecho
escuchando
cómo se expande
tu corazón.





Foto: Sergio Cantillo Malavassi
Vestuario: Andrea Gil

martes, julio 09, 2019

Mujer planeta



Soy un planeta, enorme,
flotando en el espacio sideral.
En mis anillos crece una nueva Vida,
acunándose contra mi superficie.

No flotamos solos,
ahí estás vos, AMOR, 
y en la traslación siento tu abrazo,
que me aterriza.

Pronto seré un planeta con dos satélites,
que se liberarán cuando se conviertan
en un hombre y una mujer.
Mientras, siento la necesidad natural
de protegerlos y amarlos. 

Pronto se desprenderá de mi
mi más pequeño asteroide,
y yo seré como la Vía Láctea,
y como la Osa Mayor.

Y se romperá el infinito silencio
con sus risas y llantos
y la primera vez que lo escuche decirme
MAMA.

domingo, noviembre 25, 2018

Ay, sociedad (en el marco de la Marcha del 25 de noviembre)

Una cosa que he observado, es que en esta sociedad, chinean mucho a los hombres. Es decir, si una está enferma, igual se levanta, atiende a los güilas, va a trabajar, se baña, se arregla y se pone guapa, y le exigen el mismo rendimiento de un mae, o más (ganando lo mismo, con mucha suerte, o MENOS, POR LO GENERAL). Pero un mae tiene una gripe, y están todas y todos atendiéndolo, chineándolo, consintiéndolo, como si fuese el REY. ¿Y nosotras no somos REINAS? ¿No merecemos el mismo trato? Entonces la sociedad me responde: - AMOR PROPIO, chinéese usted, consiéntase usted. Lo hago, y me tildan de EGOÍSTA. 

- Busque amigas, me dice la sociedad. Entonces voy, salgo con mis amigas, y me tildan de LESBIANA. Les explico que estoy enamorada de un hombre, que me quiero casar con él. Entonces la sociedad me responde: - ¿Por qué tan TRADICIONAL? ¿no que muy FEMINISTA? Y le respondo: - Bueno, nunca he estado casada y me gustaría... Y la sociedad me INTERRUMPE: - Mejor tenga un roommate. Y sigo de NECIA: - Que no, que lo que quiero es casarme, que lo AMO, que quiero tener otra bebé, y que tengo 40, y se me acaban los óvulos. Y el Universo me pone enfrente al Amor de mi Vida, y en vez de decirle que LO AMO, me enojo con él... Entonces él ignora todos mis mensajes, mis posts y hasta mi poesía. 

Vuelve el Universo y te presenta otras opciones: los volvés a ver, conversás con ellos y la sociedad te tilda de ZORRA y/o PUTA (aunque sólo conversés con ellos, NI PENSAR que vayás más allá, de lo contrario TE QUEMAN VIVA). Ya después de tener esa ETIQUETA, perdiste los puntos con tu Amor, al cabo que a los hombres, la sociedad les permite tener todas las mujeres (u hombres) que les plazcan, eso los hace más MACHOS, varoniles y sexys. DIOS GUARDE si sos mujer y sos SENSUAL: AVE MARÍA PURÍSIMA SIN PECADO CONCEBIDA: - Tapate, muchacha, DEJÁ DE PROVOCAR, ¿por qué no bailás otra cosa? Respondo: - Porque durante AÑOS me negué a ser YO MISMA, para complacer a mi papá, a mi mamá y a vos, sociedad. Por fin encontré algo que me APASIONA y que hago DESDE EL ALMA, así que SEGUIRÉ BAILANDO, con o sin contractura, con o sin gripe, con o sin accidente de moto. Ya en este punto, o estás CANSADA, o al borde de la LOCURA. - CAPACITATE, dice la sociedad, estudiá. Voy y llevo más cursos, hago mi tercer intento de tesis y no logro conciliar todo sola, entonces PRIORIZO A MI HIJA (que me parece lo correcto), y la sociedad me dice: - BRUTA, ¿cómo perdiste una oportunidad académica y laboral como esa? Y le respondo: - Pues porque no se me ocurre NADA MÁS IMPORTANTE que estar con mi hija en su etapa preescolar, para apoyarla, contenerla, guiarla y ESTAR PRESENTE durante sus primeros años de Vida. 

Y AHORA me pregunto: ¿qué hago con vos, SOCIEDAD? ¿Cómo me concilio con vos para vivir con VOS, y ser FELIZ? ¿Me voy a vivir a Marte? No, sociedad, para allá vas después de la Tierra. Mejor me voy a vivir a VENUS, porque es el planeta del Amor. Y la sociedad me responde:

- Estás loca, necesitás tratamiento, pastillas y camisa de atar.

C.L.A.raluna


jueves, octubre 11, 2018

Táctica y Estrategia, de Mario Benedetti

Mi táctica es 
mirarte 
aprender como sos 
quererte como sos 

mi táctica es 
hablarte 
y escucharte 
construir con palabras 
un puente indestructible 


mi táctica es 
quedarme en tu recuerdo 
no sé cómo ni sé 
con qué pretexto 
pero quedarme en vos 

mi táctica es 
ser franca 
y saber que sos franco 
y que no nos vendamos 
simulacros 
para que entre los dos 
no haya telón 
ni abismos 

mi estrategia es 
en cambio 
más profunda y más 
simple 

mi estrategia es 
que un día cualquiera 
no sé cómo ni sé 
con qué pretexto 
por fin me necesites.


                                 
                  Xóchitl. Foto: Luis Alberto Cháves. LACM fotografía.


Asistencia de foto: PHOTO WACH.
Locación: #zorratepek
Dirección, producción y modelo: esta servidora

sábado, agosto 11, 2018

Las sirenas tenemos derecho a viajar solas


Conchal, 2003

Como Mar, o Sirena (su nombre artístico), yo también tuve 25 años. Justo a esa edad me fui a vivir a Conchal, tras no tener éxito en la búsqueda de trabajo como productora audiovisual egresada de la UCR. Trabajé como niñera en el Kids Club de Paradisus Playa Conchal, y posteriormente en Recepción.

Cuando tenía un día libre, me iba a explorar Guanacaste. No tenía medio de transporte, ni siquiera una bicicleta, así que pedía ride, pasara lo que pasara: moto, cuadra, carro, bus, camión o tráiler. Nunca me pasó nada que pusiera en riesgo mi seguridad, aunque les parezca riesgoso. 

Una vez traté de llegar a Rincón de la Vieja, sin mucha noción de la distancia. Nunca llegué hasta allá, pero descubrí un río donde andar en kayak y la pasé súper. Otra vez me quedé dormida en Playa Negra, y sí me asusté porque la marea creció y no tenía forma de cruzar a la otra playa, y los dueños de las lanchas estaban reposando. Por suerte un muchacho y su novia venían en lancha del parque, y así pude cruzar a Tama.

Cuando vivía en el hotel, en las habitaciones de empleados, a veces me despertaba a las 3:00 de la mañana, y me iba caminando por la calle de Brasilito, hasta llegar a la playa, a veces. Sí, sola. Nunca me pasó nada. Sí había mucha droga, y detestaba ese olor a hule quemado en el ambiente, pero yo pasaba de largo. Me gustaba cantar y caminar de madrugada. Una vez, con un grupo de amigos, dormimos sobre sábanas y nos quedamos a ver el amanecer, en la playa.

Me encantaba irme de fiesta con mis compañeros y compañeras de trabajo a Tamarindo. A veces tomábamos una buseta entre todos, o un taxi. Regresábamos al amanecer, para empezar a trabajar como si no hubiéramos trasnochado. Nunca me pasó nada que me hiciera sentir que corría peligro.

Lo más peligroso de ese tiempo en la playa, fue enamorarme de un pendejo, y no cuidar mi corazón. Arriesgué más que eso. Aprendí a cuidarme. Y eso me tomó años aprenderlo. 

Sí fui etiquetada y juzgada. Ni la cuarta parte de los chismes que se contaban de mi eran ciertos. Todo por ser una mujer libre. Desde puta hasta bruja. Y bruja sí soy, pero nunca he utilizado lo que sé para hacer daño a nadie. 

Han pasado 15 años desde entonces, y aún hay personas que piensan que una muchacha no debe viajar sola, o caminar sola por la playa, menos de noche. Es 2018, y una muchacha extranjera fue asesinada en una de nuestras hermosas playas. Una muchacha con sueños, con un presente y con un futuro coartado por la violencia machista. Por pensar que los cuerpos de las mujeres son de quien los toma y los ultraja. Lo siento, perdóname, gracias, te amo, Mar. Tu sacrificio fue muy grande. Ojalá que las conciencias despierten, y que las nuevas generaciones de hombres y mujeres, sean criadas con Amor y Respeto.

A sembrar Amor y Fortaleza. A enseñar a las mujeres a desarrollar su intuición y defensa personal. A enseñar a los hombres a respetar, valorar y Amar.
Por favor no alimentemos el miedo. El miedo es lo contrario al Amor. Y, si sentimos miedo, que sea el impulso para prevenir más muertes, organizándonos y protegiéndonos.

lunes, agosto 06, 2018

El pescador y la sirena

Nos encontramos dos veces en un sueño lúcido, y desde entonces el deseo habitaba nuestras miradas. El segundo, fue más cotidiano, como si estar juntos fuera lo habitual.

Te conocí mientras me despedía de Nosara, con tu amigo de siempre. Me presenté naturalmente, y luego te seguí la pista: entonces fui yo la que lanzaba la caña de pescar. Pero las sirenas, no necesitamos una caña. Cuentan las malas lenguas, que ahogamos a los marineros. Siempre he creído que ese rumor es muy malintencionado. Tenemos facilidad para enamorarnos de los marineros, sí. También de los piratas, y de los pescadores, como vos. Antes de que atracaras al puerto de mis ojos, te leí, te escribí, enviándote notas en botellas, y canciones de Monsieur Periné. Me encantaría verte en el teatro, te dije esa primera vez, y pasaron meses hasta que pudo ser. Parece que los tiempos no se nos dan. Si pudiera hacerte un regalo, sería un reloj, sincronizado con el mío, para que nos encontremos más a menudo. "Todo tiene su tiempo", me diría mi gurú, uno muy sabio que vive en el fondo del Mar. Sin duda tiene razón, me encantaría llegar a tener al menos un poco de su sabiduría, y por eso me gusta escucharlo...

Pero volvamos a esa noche, en la que disfruté tanto tu sonrisa a la salida del teatro y vos mi invitación a bailar. Sentirte tan cerca, en cada paso de baile, adivinando tus movimientos cuando sentiría tu piel desnuda sobre la mía, me hizo volar la imaginación. Desafiaste mis propios límites, si me preguntás qué es lo que más me gustó. Fuiste tan suave al principio como fuerte después. Me aferré a tus brazos y supe del placer que era capaz de sentir. Al amanecer dibujé con las yemas de mis dedos, los mapas de manchas que habitan tu piel, e hice caminos entre tus mechones de cabello. Te conté que soy una bruja blanca, y me pediste que te contara más... Para entonces, la luz del Sol ya iluminaba mi casa.

Un día, mientras meditaba pensándote, te encontré bajo la lluvia. Te gustó el color naranja que sobresalía en mi vestido azul. Otra vez tu sonrisa, y días después, otra noche de encontrarnos a besos. Despedirnos porque viajarías al otro lado del Mar, para vernos 12 lunas después. Ni siquiera tanto desencuentro me hizo olvidarte.

Poco después de tu partida, me sumergí en un océano muy oscuro, del que me costó salir a la superficie. No, no por vos. Necesitaba entrelazar las redes de mis propias heridas.

Nunca imaginé encontrarme con vos en la misma escena. Siempre he creído profundamente en hacer lo que me gusta, y veo que pensamos igual. Al terminar nos acercamos, y bailamos de nuevo, en otra pista. Y nos ocultamos en medio del canto de los grillos, y el frío de la madrugada, para hacer el amor. - Lo que más disfruté fue el abrazo, te dije al despedirme, mientras recordaba cómo acariciabas mi espalda, cuando descansaba sobre tu pecho.

Nos falta bailar un bolero, bien pero bien cerquita, porque la Vida vale lo que el cuerpo, calienta, cantaría Guadalupe . Brindo porque esta vez sea frente al Mar.



lunes, junio 11, 2018

Declaración

Yo me amo, me valoro y me respeto.

Yo merezco un trabajo digno, bien remunerado, con buen ambiente laboral, en el que me sienta realizada y pueda hacer un aporte a la Humanidad.

Yo merezco una casa bien iluminada, rodeada de un hermoso jardín, a la que pueda llamarle hogar, en donde mi hija y yo nos sintamos cómodas y podamos recibir a nuestras amigas y amigos.

Yo merezco un carro práctico y cómodo para transportarnos a mi hija, mis papás y yo, que aguante paseos largos, y que nos permita hacerle ride a los amigos y amigas que lo necesiten.

Yo merezco un hombre que me ame, me valore y me respete de verdad, que se comprometa, que sea mi compañero de Vida y un buen padre para mis hijas.

Yo merezco vivir en paz, respirar paz, transmitir paz.

Yo merezco tener tiempo para mi misma, para mis proyectos, para concretar mis sueños, para compartir con mis amigas y amigos, e incluso para no hacer nada, sin que se caiga el mundo por eso.

Yo merezco.


domingo, junio 03, 2018

Arturo


Grabando en Radio Nederland, con Arturo Meoño y don Amable Rosario.


Cuánto daría por estar almorzando su comida en este momento... Tenía una forma tan particular y tan creativa de cocinar... Nunca repito, y en su mesa siempre quise más. Había entrada, plato fuerte y postre. A veces más. En un día como hoy, en el que me siento triste, me hubiera invitado a su casa, o a La Llovedeira. Pero esta vez estoy triste porque ya no está.

Llegué a Radio Nederland gracias a mi papá. Una de las tantas veces que yo estaba sin trabajo, mi papá se aventuró a ir a Radio Nederland para buscarme una entrevista. Así fue como en diciembre de 2002, llevé con Arturo un taller de voz para actuación en el ICER. Recuerdo cuando subimos a la azotea del edificio, y nos hizo cerrar los ojos para identificar los sonidos. Fue mágico.

Después de ese taller, empecé a grabar en Radio Nederland, la mejor escuela que he tenido como locutora. Me gustaba tanto, que aún viviendo en Conchal, tomaba el bus de TRALAPA,que duraba 7 horas y media, me bajaba en Paseo Colón, y me iba a grabar a Sabana Sur, para devolverme el mismo día. Compartir con actores y actrices profesionales y representar distintos personajes que salían de la imaginación e investigación de Arturo, fue increíble. También me enseñó a escribir para radio. Creyó en mi, me enseñó a confiar en mi capacidad y en lo que era capaz de lograr.

Llegó a convertirse en un amigo, confidente y padre para mi. Con él hablaba cosas de las que jamás hablaría con mi papá biológico. Y es que Arturo nació para ser papá. Se lo dijo una vez una mujer que le tiró las cartas. Y lo digo yo que lo vi ejercer su papel con tanto amor. Aprendí mucho en su casa, y hay muchas cosas que admiro del hogar de Arturo y Waleska. Terminé adoptando a su familia. Conozco a Gina desde los 3 años, a Lía le di clases de belly dance y Fabián se convirtió en un amigo muy cercano. Ámbar casi nace en su casa, donde me acogieron porque mis papás no apoyaban el parto en casa. Ahí estuve la primera semana de Ámbar, mientras me recuperaba del parto y tomaba fuerzas para regresar a mi realidad.


El día que me enteré que estaba embarazada, después de hablar con el papá de mi hija, fue al primero al que llamé, llorando.Y me recordó lo mucho que yo quería ser mamá. Era mi Ubicatex. No quería ser padrino de la peque. Decía que estaba muy viejo. Quizá intuía que se iría pronto. Sin embargo, hizo reír tanto a Ámbar que lo llamaba el "tío gracioso". Aunque más que tío, fue lo más cerca que estuvo de ser abuelo.

Por él conocí nuevas canciones y nuevos sabores. Y varias cantinas de Alajuela. La que más recuerdo es El Cinco Menos, donde preparan un pescado entero delicioso. Fui a ver El Mercader de Venecia,  obra que dirigió Arturo, con Ámbar en brazos, así que fue su primera obra de teatro.

Quedaron pendientes proyectos... La última vez que nos vimos fue en el verano de 2017, cuando fuimos a un club con piscina, con la peque. Luego me enredé en mi Vida, y un día, mientras meditaba, sentí que debía llamarlo (nos comunicábamos por telepatía). Me contestó Waleska, y me contó que estaba enfermo, que ya no podía hablar, y no quería ver a nadie. Fue muy doloroso. Sobre todo entender y respetar su espacio. Gracias a mi amiga Anny pude comprenderlo. Desde entonces empecé a extrañarlo. Sólo me queda decirme lo que siempre me digo en estos casos: las personas que viven en nuestro corazón, jamás mueren.


Arturo, Waleska y Ámbar, en su bautizo en la montaña.

lunes, mayo 28, 2018

El hilo rojo


Amy y la lluvia son la mejor combinación. Y este tema el principal de una película que inevitablemente me hizo recordarte. Quisiera compartírtela, pero... sólo queda confiar en que el cableado de la telepatía no haya sido retirado aún por la Compañía...

Yo todavía pienso en vos, aunque la mayor parte del tiempo evito hacerlo. Por salud.

Pero historias que contar... tengo. A tu salud y a la mía.

Que me recordés, que nos reencontremos, que se repita.

Tu cabello, tu perfume, tus brazos, tu voz al otro lado del teléfono.

Nuestra historia, nuestra, y de nadie más, por mucho que se quieran atribuir la telenovela.

A esta noche sólo le falta una botella de vino, para mi. O dos. Vos... tendrás con quién compartirla.

jueves, abril 12, 2018

Hasta la raíz



- De lo que estoy segura, es que siempre habrá un lugar para vos aquí - le dije señalando mi corazón -, y que siempre habrá un lugar para mi acá, le dije poniendo mi mano sobre su pecho desnudo. Apoyé mi cabeza en su torso y se me aguaron los ojos.

Aún hoy la telepatía es posible entre nosotros, aunque estar juntos no lo es. Basta invocarte para verte aparecer. Basta verte para que mi corazón lata más fuerte. Basta soñarte para volver a añorarte.

Un beso trémulo, un baile en medio de la pista, una foto desenfocada, una historia enviada por Messenger, una mariposa morpho, tu perfume, el perfume que me regalaste, una hoja seca en la que formé un corazón, mientras estábamos sentados espalda con espalda, mi cumpleaños número 38, tu cuerpo sobre el mío, tu cabello y tus grandes ojos mirándome, devorándome.

¿Cómo olvidarte? Si te recordé esta Vida y no te dejaré ir la próxima. En esta sólo deseo que seas feliz, y ante la mínima duda, sabés dónde encontrarme, así pasen 20 años.

domingo, diciembre 24, 2017

Echarle sal a la herida



Dejé de escribir por vos. Me di el lujo de dejar de escribir por vos. Fuiste el último al que le dije TE AMO, y me costó tanto decírtelo que tuviste que sacármelo con cuchara, entre lágrimas: así de dolido estaba mi corazón.

Cuando dejé de verte se me despertó una ansiedad... que pude controlar gracias a las respiraciones que me recetaron en El Arte de Vivir... Aún meditando pensé en vos... y volviste, a besarme de nuevo y fue tan dulce... pero no volvió a ser igual hacerte el Amor. Y no podía olvidarte... así que recurrí al peor remedio, que fue buscar placer en otros cuerpos, hasta que lo encontré... Decidí que lo más sano era cerrar ciclos con todos, y esta fue una de las razones para sumergirme en mi propia oscuridad.

Y anoche, desde mi Luz, intenté besarte. Me dijiste que no podías. Heriste mi dignidad, pero pude con eso. Cuando pudimos estar a solas, me confesaste que andabas con ella. Di media vuelta y me fui. Eso fue suficiente, para echarle sal a la herida. Por suerte siempre vuelve a amanecer, y hoy vuelvo a escribir, después de mucho tiempo. Y hoy decido que mis posts no dependerán de los amores ni de los desamores, ni de las amnesias...

Escribiré sólo porque amo escribir.

jueves, mayo 04, 2017

CARPE DIEM

El tiempo nos hace malas jugadas,
pero podemos hacerle "touchè" al tiempo.
No tengo el arte de saber congelarlo,
sólo te propongo un CARPE DIEM.

Conservaré tu olor en mi almohada,
hasta que logre olvidarlo.
Te veré tendido en mi cama
cuando apague las luces.

Mientras tanto,
te besaré todas las veces que pueda,
te abrazaré tanto como me lo permitás,
antes de que te desvanezcás.


¿Merezco morir de amor?

¿Merezco sentir que muero por amor? ¿Merezco que me duela el cuerpo, el corazón...? ¿Merezco sentir que se rompe en mil pedazos...? Sé que p...