miércoles, enero 07, 2015

Día 7



Hoy no hay lágrimas. Pero sí una sensación agridulce. Sí sabías a chocolate, pero a chocolate amargo. También tenías algo de embriagante. No lo niego.

Dejarte ir no fue fácil. Dejarme ir no fue fácil. Pasará un tiempo para que pueda verte de nuevo a los ojos, sin desear que brillen al verme.

Estos vientos huracanados arrasaron con todo. Sólo espero que tu recuerdo sea dulce. Y que me haga sonreír tanto como tu llegada.

lunes, enero 05, 2015

La Llorona



Hay amores que ni con todo el alcohol del mundo se olvidan...

El Ego es la aceituna verde que flota sobre el martini, el gusano que yace en el fondo de la botella del mezcal, el corcho que se niega a salir de la botella.

El Amor no debería doler así... Una debería aceptar, dejar ir, soltar y fluir... Pero no es tan fácil hacerlo como decirlo...

La Vida te hace repetir lecciones cuando no las has aprendido... Y eso va en ambas direcciones... No queda más que volver al origen, a las raíces, para retomar el camino y seguir.

Pero por un momento, tocar fondo es justo y necesario. Así como verse en el espejo.

jueves, enero 01, 2015

La Mujer Huracán

Hubo una vez una mujer huracán... con la mirada de fuego y alas en los pies. Hubo una vez una mujer huracán... que te quemaba al besarte, y te hacía arder el corazón a fuego lento... Hubo una vez una mujer huracán... pero tuviste miedo y no te dejaste llevar... Cuentan que se la llevaron los vientos del Sur... allá, en el altiplano, donde sólo se escucha la voz del viento... Cuentan que esa es su voz, y que por ella los charangos y las zampoñas cantan con melancolía.


¿Qué es el Amor?

Caminé por las calles vacías, en la soledad de una ciudad vacía y sucia. Me acarició el Sol y el viento helado me secó las lágrimas. ¿Qué es el Amor? Es como preguntarse "¿qué es la comida?", dijo el Maestro. El Amor es eso que vi en tus ojos, que siento en tu abrazo, que no querés admitir pero palpita, en la esquina oculta del corazón.




miércoles, diciembre 31, 2014

Chao 2014, Bienvenido 2015


2014: Año del Caballo. He leído y escuchado quejas de este año. Sin embargo, sea o no mi signo en el Horóscopo Chino (sé lo que están pensando...), ha sido un buen año, y definitivamente no puedo estar menos que agradecida.

Me trajo trabajo. Un trabajo que me gusta y en el que me siento cómoda. Cambié la radio por la tv, y el cambio no fue tan grave como lo supuse. Me adapté, creé y me superé. Tengo nuevos amigos y amigas, y nuevas oportunidades, como retomar mi tesis (¡ya era hora...!).

Mi mamá pudo ir a su país por un año entero: nunca habíamos estado separadas tanto tiempo. Fue muy importante para ella y para toda la familia, y una parte de ella está de vuelta...

Mi beba entró al Kinder... He de admitir que me costó mucho el cambio. Sigue y seguirá siendo mi bebé, aunque estoy consciente de que técnicamente a los 3 dejará de serlo (según la Organización Mundial de la Salud).

Sigo viviendo con mis padres, y mi meta sigue siendo independizarme... Un año más... pero trabajaré duro para que tengamos nuestro propio hogar y nuestro propio carro. Es tan importante tener un medio de transporte cuando se es mamá... Manejarme sola es muuuuuuuuuuuuuy diferente.

Termina el postparto para mi, y tras el encuentro con "mi propia sombra", como le llama la psicóloga argentina Laura Gutman, recién estoy viendo destellos de luz. Recuperarme como mujer es vital para mi, y estoy viviendo ese proceso.

Un año después, regreso a subirme a un escenario para bailar con mi grupo HILAL. Año de retomar proyectos, montar coreografías y crear...

El tango finalmente llegó a mi, y espero venga para quedarse. Igual el yoga.

El programa que produzco me permitió aprender mucho sobre cocina tradicional costarricense, cocina en general, salud y nutrición. Además me enseñó de lo importante que es el trabajo de equipo.

Los últimos meses arremetió un huracán (y no soy yo), y hay más motivos para sonreír.

Mi lección de Vida esta Navidad fue perdonar, y el perdón me liberó y con él liberé a mi hija de llevar esa carga. Aún me falta la más difícil de las luchas que vivo a diario, pero lo que no me mata me hace más fuerte.

Mi propósito de Vida está alineado con mi trabajo, y eso hace que todo tenga sentido. Sólo queda seguir. Gracias, gracias, gracias por este año, y por el que está por empezar, que también nos trae MUCHAS cosas buenas. Recordemos cambiar nuestra realidad a partir de los pensamientos y de nuestras acciones.

NAMASTÉ.


jueves, diciembre 18, 2014

Intuición

Hace muchos años ya... tendría unos 15... hice un trato con mis amigas de colegio: nunca dejaríamos de ser niñas. Nunca olvidaríamos que una vez lo fuimos. Conservaríamos la inocencia de nuestro corazón. 

Uno de los grandes Maestros de la Humanidad, Jesucristo, solía decir: "dejad que los niños vengan a mi". 

Ser madre me ha permitido volver a disfrutar como una niña. Ser una mujer adulta, cumplir con los convencionalismos, amoldarme a la sociedad y a sus dictámenes, no es algo que se me de natural. Todo lo contrario, me cuesta "encajar". Una vez me despidieron con ese argumento. Así es, me dijeron que no "encajaba". Para mi es algo positivo. 

Y esto no tiene nada que ver con madurez, no nos confundamos. Mis heridas y mis batallas me han hecho mucho más fuerte. Sin embargo, a veces creo que puedo ser demasiado ingenua. Confío mucho en los seres humanos. A veces más de lo que debería.

Creo que en esencia, todos somos buenos, y apelo a esa bondad. Saludo la Luz que habita en cada alma. Porque cada alma viene de la Fuente. Y la Fuente es el Amor. Y a pesar de mi conexión con el Amor y el Universo, que son uno mismo, me llevo fuertes decepciones, a veces me siento defraudada. Es mi parte humana la que me hace sentirme así. Por eso es tan importante no tener expectativas. E impedir que el Ego se apodere de nuestras mentes.

Espero seguir teniendo fe en los seres humanos. Creo profundamente en el Cambio, en la Transformación, y en que todas las consecuencias de esta Transformación, las estamos viviendo Aquí y Ahora. Pueden doler, pueden matar, pero será para nacer de nuevo.



martes, diciembre 09, 2014

Presiento



Presiento tus labios sobre mi piel.

Presiento el sabor de tus dedos.

Presiento cada uno de tus orgasmos.


                                                            Siento...

tus suspiros en mi oído,

tus palabras ahogadas,

tus gritos contenidos.

Bebo...

las ansias de tocarte,

el perfume de mis pasos en el aire,

tu sabor a chocolate.

Como...

tu lengua revolviéndose con la mía,

mi pasión desatada y contenida,

los sueños que me inventé y te inventaste, 

con su cereza y su crema chantilly.

lunes, diciembre 08, 2014

Adivino



Adivino los pasos que tus dedos quieren dar sobre mi cuerpo.

No estás, pero tu recuerdo me humedece.

Te siento, te presiento, te adivino.

Sumerjo mis cabellos en tu piel, como una promesa.

Te pregunto cuál es el sabor que habita en mis pechos,

y me contestás con una exhalación.

Te sueño, te siento, te presiento, te adivino.

jueves, diciembre 04, 2014

Relectura

Releerme, como si me tratara de un libro, me sacó algunas lágrimas, también sonrisas... La nostalgia la llevo en la sangre, es inevitable... Pero quiero crear nuevos recuerdos. Voy a comprarme un libro con las páginas en blanco. Voy a regalarte un libro con las páginas en blanco... para que escribás tu propia historia. En vos está que querás que sea parte de ella.




martes, diciembre 02, 2014

Tengo ganas...

... de violarte las entrañas,
    de hacerte el Amor bailando,
    de contarte una historia al oído,
    a media luz.



domingo, noviembre 16, 2014

Hombre: transforma tu miedo



Volvamos a la prehistoria, a los cazadores y las recolectoras. Volvamos al momento en que se disolvió el Matriarcado en la memoria de los seres humanos y se instauró el Patriarcado. Volvamos al momento en el que las construcciones empezaron a tener forma fálica. Volvamos al momento en que el Cristianismo sustituyó el paganismo. Sí, también tiene que ver.

Estudiemos las guerras. ¿Cuáles fueron sus causas? ¿Por qué tanta violencia? ¿Tanta ansia de conquistar, robar, violar? Los hombres se volvieron competitivos, y lo llevan impreso en sus genes.

Este mundo, señores y señoras, está cambiando. Nos dimos cuenta de que la Tierra no puede girar a partir del odio, ni de la destrucción, ni de la violencia, ni de la agresión.

¿Qué es lo que prevalece en el origen? ¿Qué viene a nuestra mente cuando pensamos en nuestra madre, en las madres? (hablemos en términos generales). ¿De dónde venimos? Venimos del Amor. Aunque sólo seamos resultado de la Pasión, o del Placer, los seres humanos buscamos Amor. Lo contrario al Amor, no es el odio, es el Miedo.

El mundo está cambiando, y quien no lo quiere ver, que abra los ojos de su corazón. Estamos volviendo al origen. Basta de Miedo. Regresemos al Amor. Regresemos al vientre de nuestra madre y sanemos tanto dolor. Volvamos a nuestra Madre Tierra. Sanemos la historia. Dejemos de maltratar, de usar, de abusar, de agredir. Curemos con Amor. Es la única medicina.

¿Por qué un hombre golpea? ¿Por qué agrede? ¿Por qué viola? Porque tiene Miedo. El Amor es más fuerte. Luz para los hombres y las mujeres de buena voluntad. Es tiempo de dejarnos transformar, desde adentro.

jueves, noviembre 13, 2014

Lección de Vida

Hoy recibí una lección de Vida: perdí mi celular, antes del medio día. Me devolví a buscarlo, aunque mi intuición me decía que siguiera mi camino. Bloqueé la línea. Estaba muy estresada por todo lo que tenía que hacer cuando corté la última llamada que hice. Pero me repetí a mi misma lo que aprendí en Metafísica: "lo que es de una es de una y nadie se lo quita". Seguí mi camino, en paz, positiva. Miré a la gente a los ojos cuando les hablaba, fui amable con todos y todas, les ofrecí una sonrisa, hasta a un parcero vendedor de la calle que me dijo que si quería ser su novia. Conozco hombres que me gustan de verdad y que no han tenido la valentía de decírmelo. Hice todo lo que tenía que hacer, dando siempre las gracias, y siendo firme cuando fue necesario. Almorcé a las 4:00 de la tarde, con mucha hambre, pero dando las gracias. Concreté muchas cosas y tuve buenas ideas. Cuando ya iba de vuelta a casa, sentí que algo vibró en mi bolso. No, no uso consolador: era mi teléfono. Sonreí y me fui a reconectarlo. Mi lección: conectarme más con la Vida y la gente, y desconectarme un poco más del teléfono. Gracias, gracias, gracias.



miércoles, octubre 22, 2014

36

A tres días de mi cumpleaños número 36, me siento una mujer más segura, más empoderada de mí misma, definitivamente más fuerte y con más agallas para enfrentar lo que venga. Y todo esto se lo debo definitivamente a mi pequeña maestra. No soy la misma mujer desde que soy mamá, y sé que la aventura apenas empieza, pero también estoy consciente de que he vivido un proceso de transformación increíble.

Me dejó de importar lo que diga y piense la gente de mi, que de todas formas ya lo cantaba a gritos cuando tenía 15. Por primera vez puedo llamarme productora audiovisual sin que se refiera sólo al título. Estoy trabajando en tener un título que dejé pendiente hace años, por miedo de enfrentarlo, y también por esa mala palabra que no existe en mi vocabulario que se llama pereza. Estoy enfocada en lo realmente importante, y me siento orgullosa de ello.

He estado tan enamorada de mi beba y de mí misma, que se me olvidó un poco lo que era amar a alguien más, incluso desear a alguien más. Creo que estoy atravesando el umbral del fin de lo que Laura Guthman llamaría "el encuentro con mi propia sombra", que no es otra cosa que la etapa postparto, que yo más bien le llamaría el proceso postparto. Sí, dura aproximadamente unos dos años y medio, y no tres meses que es cuando la mayoría de las mujeres de mi país tienen que volver a trabajar. 

Las ideas fluyen, y cuento con la bendición con que no se topan con pared alguna. Tengo la certeza de que TODO ES POSIBLE, y no porque me lo dijeran en El Secreto, o en Metafísica 2 x 1, sino porque lo vivo diariamente. La misma Conny Méndez lo dice en su libro: compruébelo por usted mismo.

Tengo unas ganas enormes de reencontrarme con la mujer que fui, aunque estoy consciente de que es desde otro plano. Quiero bailar, quiero sentirme hermosa, quiero sentirme bien... Y volveré al tango, como él ha vuelto a mi. Y seguiré bailando la danza sagrada hasta el fin de mis días, y le enseñaré a mi hija sus primeros pasos.

Quiero reconectarme con mis raíces, porque la sangre me jala, porque han pasado 12 años ya: demasiado tiempo. Alguna misión tengo por allá que tendré que cumplir, aunque sólo se trate de un reencuentro.

Trabajaré por tener mi propia casa, y mi propio carro. Por darle a mi hija un techo digno, un hogar donde reinen la paz y el amor. Nos merecemos lo mejor, y no menos que eso. 

Doy gracias por todas las bendiciones que he recibido en mi último año de Vida, así como por las pruebas, las enfermedades, la separación de mi madre, aunque duela, las personas que he conocido, las que se han apartado de mi camino, los atardeceres, el beso eterno con el Mar, las amigas del alma, las niñas hermosas y los niños hermosos con los que hemos jugado Ámbar y yo, y sus madres y sus padres, la escasez y la abundancia, la comida deliciosa, las miradas cómplices, la Luna siempre observante e influyente, y sobre todo por la Vida, y cada respiro. Y por ver la belleza de mi beba dormida a mi lado. No podría ser más dichosa. Namasté.



domingo, octubre 19, 2014

La Muerte como una semilla

El lunes fui a un funeral. En el camino me enteré de que íbamos a un templo cristiano protestante. Sí, de esos en los que el pastor alza la voz, y junto a sus hermanos (pues todos lo son), alzan su mano derecha y gritan: ¡ALELUYA! Uno a uno pasaron los hermanos a dar el testimonio de una señora mayor que al parecer se caracterizó por su fé y perseverancia. Además hubo cantos. Uno de los nietos de la señora tenía una voz maravillosa... La nieta... pues... pensé que debería tomar clases con su primo. Hasta ahí todo "normal".

Lo que realmente me llamó la atención, fue cuando, antes de invitarnos a pasar al cementerio, el pastor dijo: no vamos a sepultarla, vamos a sembrar una semilla. Entonces levanté la cabeza, y volví a ver a mi compañera de al lado pestañeando dos veces. Él continuó su discurso: "...la semilla que va a dar fruto en el Paraíso".

- Interesante concepto, le dije a mi compañera. Yo creo en la reencarnación.
- Yo también, me respondió.

Evidentemente todas las religiones coinciden en la esencia y luego se separan en las ramas. O, retomando la metáfora, en la semilla, en las raíces. Para mi (y para otros que piensan como yo), todo es energía. Todo cambia, todo se transforma. Me interesa el saber cómo las religiones tratan de explicar (y esto a través de la fé), cómo la Muerte es sólo un paso, un cambio, una transformación. No todo acaba ahí. ¿Quién es capaz de comprobarlo? Nadie. No hay base científica. Yo creo en la Metafísica. El pastor en cuestión y sus respectivos hermanos, en el Paraíso. ¿Pero qué pasa con quien no cree? Le tocará comprobarlo por sí mismo. Tal como nosotros, "los creyentes".




domingo, octubre 12, 2014

La escena

- En mis 26 años de carrera no había visto nada igual. Tiene que venir por ella. Según el protocolo de la institución, no puede venir a clases hasta que esté completamente recuperada. ¡Puede contagiar a los otros niños!
- (Tragando saliva) La entiendo, pero póngase en mi lugar. Tengo que ir a trabajar, ya he faltado varios días..
- Póngase usted en mi lugar, yo tengo que velar por los otros niños y por el prestigio de la institución.
- Pero estoy sola, entiéndame. Necesito trabajar para poder pagarle a usted. ¡No me queda de otra!

Mientras caminaba por la calle con el teléfono, en la acera del frente, por esas cosas del destino, se cruzó con él, en el preciso momento en el que dijo "estoy sola". Sus miradas se congelaron por unos segundos. Ella alcanzó a pensar: la Vida es irónica, y siguió negociando con la Directora, sin dejar de caminar.

Él siguió su camino, en dirección al teatro. Y se inspiró en esa escena para la obra que estaban montando.


jueves, octubre 02, 2014

Perlas a los cerdos

Ella se estaba poniendo seca. Cumplía tres años sin ser tocada, sin sentir la explosión de un orgasmo de a dos. Había pasado por todas las etapas: indiferencia, odio, rechazo, deseos incontrolables, luego resignación y de nuevo deseos incontrolables.

Un día se cansó, justo antes de estar dispuesta a pagar por sexo. Lo vio en la calle. Joven, muy joven, con la piel tersa, los ojos achinados y el cabello negro. Le gustó el uniforme. Era un cliché y no le importaba. 

Él le pidió el número. Ella se lo dio y así empezaron a chatear. Primero pretextos, luego insinuaciones. Luego las conversaciones eran más interesantes y más intensas. "Interesantes", no es la palabra. Su escaso vocabulario y su pésima ortografía la ponían de mal humor. Además, tenía que explicarle las cosas más de dos veces, porque él no entendía. NO hablaban el mismo español. Y no porque fuera extranjero. ¡Qué le quedaba! No más que hacerse de la vista gorda. Total, se trataba de un polvo. Empezaron a intercambiar fotos y videos sexuales. Fijaron una cita. Ella reservó en un hotel boutique. Estaba segura de que él jamás había estado ahí. Antes irían a cenar y a tomar algo. Habían hablado tanto de esa noche..., y se habían masturbado juntos pensando en esa noche. 

Cuando finalmente llegó la hora y la fecha fijadas, ella se detuvo en la entrada del restaurante. Se devolvió sobre sus pasos, pero antes de regresar a casa, se detuvo en un sex shop para comprar un consolador... por si pasaban tres años más. Consolador. C - o - n - s - o - l - a - d - o - r . Consolador.


martes, septiembre 23, 2014

Los hombres tienen miedo

- Los niños tenían miedo, los adolescentes tuvieron miedo, y los adultos también lo tienen. Salen corriendo. Yo siempre he sido directa... y seguiré siéndolo. Me gusto así.
- Está bien que seas así. Yo también soy directo - me dijo mirándome con sus ojos grandes.

Sin embargo, él también tuvo miedo. Al menos lo admitió. Pero está bien... A él le está social y moralmente permitido sentir miedo. Hablemos de los otros.

Él me inmortalizó en sus letras. Dicen que lo escrito escrito está. Escrito lo llevo en la piel. Pero cuando quiero transformar sus palabras en caricias nuevas, él sólo se pone rojo. Tiene novia. Una "genérica". ¿Qué es una genérica?, se preguntarán. Dícese de aquella mujer que en realidad no los satisface - y no hablo únicamente del plano sexual - , sin embargo cumple el rol perfecto de novia. Él, el novio, es inteligente, capaz, emprendedor, sensible, creativo... ni qué decirles. Merecedor de una novia increíble. Modestia aparte, una de nosotras, una Mujer Salvaje, una mujer que sepa correr con los lobos. Ah, pues no. Eligió la genérica.

Ahí está él, meses sin verlo. Un chico guapo, con una hermosa sonrisa, una buena cuchara (sí, chicas, es un requisito), inteligente, creativo, sensible... ajá, ya saben cómo me gustan. Y en nuestro reencuentro, decide presentarme (adivinen a quién)... Ajá, a su novia genérica. Diríamos una papa sin sal. Y es donde una quiere darse contra las paredes y se pregunta: ¿por qué la eligió en mi lugar? No debería haber perdón de Dios.

El viernes en la noche me enjachó una novia genérica. Pero él... él si se la merece. No me merecía a mi. Y supongo que ella es parte de su Karma. El karma correspondiente por el Amor que no es amado. El Amor de su propia hija.

Pasemos al siguiente. No hablemos tanto de mi. Daré otro ejemplo. Tengo una amiga (que no soy yo, no insistan), enamorada de un ejemplar... ejemplar. Un músico de cierta forma está conectado con la Divinidad, porque la música es matemática y en la matemática está inspirada la Creación. Pero dejémonos de volazones y aterricemos en el tema. Esta amiga enamorada lo dejó ir, por pendeja, sí, y ahora el individuo en cuestión tiene (sí, adivinaron) una novia genérica.

Ella - Para qué quieren novias increíbles (como nosotras) si tienen "genéricas".
Yo - SUSPIRO. Ay, ¿qué hacemos con las novias genéricas?
Ella - Quemarlas vivas. Ah, no, eso hicieron con las brujas.
Yo - Y no funcionó.
Ella - ¡Y es que las brujas somos nosotras!
Yo - O.o



La cápsula

Última tecnología. Reproduce hologramas. Se programan las luces. Pongo luces bajas para un ambiente más íntimo. Le pregunto si trae a alguien o seré su acompañante. Invitó a una chica y no es su novia. Con que esas tenemos...

Invitó a Mr. Big. Antes de aparecer, lo vemos en todas las pantallas, y en holograma. Está guapísimo. Hasta se ve más joven. Se deja ver con una música hip hop de fondo, y con su característica sonrisa.

- ¿Esta cápsula es tuya? - le pregunta él a Big.
- No, bueno, sí, es de ambos - le contesta mirándome. ¿Te gusta? - le pregunta con su acento colombiano.
- Maeeeeeee... está rajado.

Enciendo un botón, y de las paredes, salen las bailarinas. Susurramos juntas, rapeamos, iniciamos una coreografía siguiendo la música. Él se queda sólo. Evidentemente, su chica no sabe la coreografía. Además, está anonadada con la tecnología de la cápsula.

Bailo para Big. Miradas y sonrisas van y vienen, como en los viejos tiempos. La tensión sexual se apodera del ambiente de la cápsula. Pedimos unos tragos para refrescarnos.

Cambio de música. Clásica, pero intensa. Se forman parejas y se representan escenas dramáticas y hasta trágicas, al mejor estilo de Romeo y Julieta. Cambio de vestuario. La cápsula se desintegra. No logro alcanzar a Big. Tampoco a él. De nuevo sola. Despierto del sueño.


jueves, septiembre 04, 2014

Reencuentro



Estoy en licra, suéter, y tennis, reviso al menos estar bien peinada. Acabo de llevarme un pedazo de tortilla enorme a la boca que no me dejaría hablar. Me vuelvo de espaldas para que no me vea. Mastico rápido. Más rápido. Está más flaco, pero siempre lindo. Estoy de espaldas, y veo que se acerca por el reflejo de la vitrina. Nos sonreímos.
- ¡Hola!
- ¡Hola!
- Hey, ¡tanto tiempo! 
- Sí... ¿cómo estás?
- Neee... -encoge los hombros. Su compañero se acerca al carro a guardar unas cosas.
- Entonces venga para darle un abrazo y pasarle la buena vibra y que le pasen muchas cosas mágicas de esas que fijo suceden todos los días pero que usted no se ha dado cuenta... - lo abrazo fuerte.
- ¿Y qué tal si usted me las enseña? Podríamos salir, no sé, el otro viernes, ¿hoy? - se ríe.
- Bueno, hoy no puedo, presento mi primera película. Bueno, es un documental.
- ¿En serio? Wow! ¡Qué bueno! ¿Dónde?
- Aquí en el Variedades.
- ¡Me encantaría verlo! Bueno, nos hablamos - camina hacia el carro.
- Pero, ¿tenés mi teléf...?
- Sí, todavía - se acerca y me muestra mi número en la pantalla con el logo de 911.
- Wow! Ya esa emisora ni siquiera existe...

Me sonríe y se me ilumina todo por dentro. Es un ex que no volví a ver nunca más... Lástima que fue un sueño.


lunes, agosto 25, 2014

La mujer que soy ahora

La mujer que soy ahora,
es la sobreviviente.

La mujer que soy ahora,
vio la luz,
y luego se encontró
con su propia sombra.

La mujer que soy ahora
es más fuerte,
más madura,
más firme.

La mujer que soy ahora,
añora reencontrarse
con la mujer que fui,
para integrarse
en una sola.

La mujer que soy ahora,
necesita recordar
que es mujer,
además de madre.




domingo, agosto 24, 2014

Hambre

Sedienta de besos,
ausente de caricias,
desierta.

Mi cuerpo se está
secando,
pero aún tiene
lágrimas.

La necesidad
te vuelve agresiva.
Y la agresividad
asusta.

Y te asusta a vos misma.


lunes, agosto 18, 2014

Perseguiré... la estela de tu perfume




Una vez, hace muchos años ya, soñé un beso. Un sueño siguió al otro. Hasta que aquel beso se hizo realidad bajo una Luna Llena. Y no fue uno, fueron muchos, porque antes de ser un beso, ya se había convertido en una obsesión.

Esta vez no se trata sólo de un beso. Se trata de su perfume, su piel, sus manos, sus brazos, su abdomen, rozando con el mío al mismo compás. Ya alcanzó a ser una obsesión. Aún no es una realidad. No lo es porque no lo permití. No me lo permiten mis propias reglas. Y es cuando el deseo se burla de mi. Porque cuando las luces se apagan, me asalta el recuerdo de su voz, gimiendo al otro lado del teléfono. Me descubro sonriendo mientras viajo en el autobús, o deseando encontrármelo en la parada.

Verlo con tanta frecuencia es un suplicio, porque ya no se trata del juego del que fuimos cómplices, sino de evitarse, de fingir que no pasa nada. Y cuando llego al lavabo tengo que empaparme con agua fría para apagar el fuego.

Me gusta pensar que dejará de ser una fantasía, y que será algo que pueda sentir, oler, chupar, tocar, besar... Dicen que los pensamientos son cosas... Y así se lo advertí.

lunes, julio 28, 2014

La Vida es juego



Cuenta la historia que ella recordó que era mujer, que se entregó a la idea de volver a sentir, con la piel, la sangre y los huesos. Y logró elevarse unos metros sobre el suelo, hasta que fue lanzada a tierra. Y lloró, porque su dignidad estaba herida. Porque quería confiar nuevamente, en que esta Vida es un juego y ella era capaz de jugarlo, porque ya había movido las fichas.

Ayer suspiraba de placer y hoy de rabia, de desengaño. Sabía que lo mejor que podía hacer es seguir su camino, sin embargo quiso ser inmortal por el tiempo que dura un orgasmo. Hay lecciones que no se terminan de aprender...

Este encuentro, consigo misma, la mujer, estaba siendo más lento y doloroso de lo que ella imaginó jamás. Tanta soledad, tanta necesidad de besos, de abrazos, de sentirse en éxtasis. El éxtasis que siente ahora es otro, y está conformado por momentos que no visualizó, aunque se los hubieran contado. Sus pequeñas manos, sus suspiros al dormir, sus risas, sus "te amo" con esa vocecita cálida y aguda.

Sin embargo hay algo que despertó en ella, algo que crece como un volcán... Más bien se parece a un temblor, un terremoto, que va aumentando su intensidad. A ella no le queda más que encogerse, envolverse, re-pri-mir-se. Una vez más. Y se siente cansada, agotada, de devolver sus pasos... Quisiera ver la luz, y sólo se siente más sola.

viernes, septiembre 13, 2013

Hace rato que no sé nada de vos


- ¿Te acordás cuando nos vinimos caminando desde la U hasta mi casa? Nos detuvimos en este mismo parque. Entonces no había una cancha de basket, y el play no era de madera ni ergonómico... Nos detuvimos a besarnos, porque para nosotros entonces no existía el tiempo. Bailamos sin música, no la necesitábamos.

Hace rato que no sé nada de vos. La última vez que chateamos estabas tratando de recuperar a la madre de tu hijo. ¿Te acordás cuando Otto predijo que ibas a ser papá? En eso no se equivocó.

A mi se me presentó la misma carta que a mi madre: viajar, dejarlo todo por amor. Yo no me lo tomé en serio. Me tomé cada gota del dinero para el pasaje. Me enamoré: me rompieron el corazòn y rompí otro. Y regresé a San José sin un colón. Cesaron los mails, esos románticos en los que sentía que me escribías poesía. Escribías muy bien... se me movía el piso... Y podía escuchar tu voz en mi mente... casi no la recuerdo, pero me encantaba escucharte. Tanto cuando estabas en la Avenida Central, manifestándote contra la Guerra de Irak, como cuando me hablabas al oído. Hasta recuerdo el color de tu risa.

Hace rato que no sé nada de vos. Pero es inevitable recordarte ahora que llevé al parque a mi hija, o cuando escucho Buena Vista Social Club. Empezamos bailando. Esa fue la excusa. Todas mis amigas querían bailar con vos. Entonces no era común que un mae supiera bailar tan bien.

Te envié un regalo con tus padres, cuando terminaron la maestría. Una camisa azul, un suéter, y frases de las canciones de Buena Vista Social Club.

Duramos lo que dura un poema. Me pregunto si aún recordás mi perfume. El de mi piel.


miércoles, julio 10, 2013

Nostalsong



Como llovía la tarde en que te fuiste...
Todavía pensando en ti, me pongo triste...


Sos vos y no sos vos.
Sos vos y son todos.
Porque los llevo en la piel,
porque recordarlos me hace sonreír.
¿Quién sería yo sin mis recuerdos?
Jamás sería la misma.

A mi nadie me quita lo bailado.
Y por bailado y por vivido
es que ya es tiempo de brindar con un vino nuevo.

Por mi, por mi y por ellos,
es tiempo de vestir la Vida de colores,
de alzar vuelo,
de empoderarme.

Estoy trabajando en la mujer que quiero ser,
para que el encuentro con el hombre que quiero sea sublime.

lunes, junio 24, 2013

¿Qué es familia?

¿Quiénes son tu familia? ¿Quiénes realmente?

Hace unos días dejé pendiente el tema de la reencarnación... En el libro Los Nueve Peldaños, de Anne Givaudan y Daniel Meurois, plantean que tu alma elige a tus padres. Cuando en mi curso de preparación para el parto escuché esta historia por primera vez, me impactó. Mi doula nos contaba que el alma tiene tres oportunidades para visitar a sus padres: cuando son niños, cuando son adolescentes y cuando están a punto de conocerse.

Conocer esta teoría, me liberó de la culpa que pude haber sentido por elegir mal al padre de mi hija. Por alguna razón, que yo desconozco, mi  hija eligió a sus padres. Cada uno tiene su lección de Vida, y cada uno es responsable de la misma.

Algo me llenó los ojos de lágrimas y fue cuando Tzila  nos dijo que al tener conflictos con nuestros padres, tratáramos de recordar cuando fueron niños. Todos tenemos nuestras historias. Y estas historias nos han marcado. Mi padre, por ejemplo, está muy dolido, guarda mucho resentimiento, y ese dolor se traduce en enojo.

Siempre he creído que nada es casualidad. Cuando encontrás a alguien, y conectás con esa persona, como si ya la conocieras, es mágico. Esto podría justificar la teoría de la reencarnación. Es lo que yo sentí al conocer al padre de mi hija. Había cierta familiaridad en tan poco tiempo, como si hubieran pasado meses... Lo mismo con mis amigas y mis amigos, a los que considero mi familia. Acostumbro decir que son los hermanos que nunca tuve.

Las personas que están con vos, que te apoyan, que te contienen, que te escuchan, que te dan la mano, son tu familia, independientemente de que haya un vínculo sanguíneo o no. Yo he tejido con esmero mi red de apoyo, y es lo que me sostiene, en tiempos difíciles. Y es lo que quiero enseñarle a mi hija. Estaré atenta para aprender lo que ella viene a enseñarme.


viernes, junio 07, 2013

Aunque el Amor no sea Amado

- Vos no estabas así en abril... -me dijo señalando mi vientre- ¿fue en el Acapulco que nos vimos? ¿O aquí en la Compa?

- No se nota desde el principio - le dije, estupefacta.

Se volvió hacia su acompañante, y riéndose, le dijo:

- Ay, qué dura es la Vida para las madres solteras...

Me senté a esperar a mi amiga mientras ella recogía junto a sus compañeros todas las cosas de la presentación. Acababa de bailar en el mismo escenario, con fuego, como si tratara de exhumar aquel lugar... Como mi amiga se tardaba, recogí mis cosas, y como si se tratara de una escena ensayada, me paré debajo de la luz principal, y le dije:

- Probablemente no sea fácil, pero nosotras podemos, aunque el Amor no sea Amado.

- Ese bebé va a ser muy amado - me contestó, con cara de asombro.

- Ya lo es, ya lo es - le respondí, acariciando mi vientre, y me marché sobre mis pasos.


Esa ha sido mi Vida como madre soltera: marchar sobre mis pasos, adelante, siempre adelante, recordando a cada instante el consejo de mi mejor amiga: un día a la vez. Hubo momentos en los que necesitaba un abrazo, o sencillamente alguien que me ayudara con las bolsas de las compras. Deseaba compartir esos momentos en los que el Amor crecía dentro de mi, llenando hasta las esquinas. Yo necesitaba que el padre de mi hija estuviera conmigo en el momento en el que ella vendría al mundo. No fue casual que pasaran una, dos, tres noches de labor de parto, y ella se negara a salir...

Sin embargo, y a pesar de mi telenovela, como suelo llamarle, disfruté muchísimo de mi embarazo. A pesar de que pasé meses sin trabajo, de que añoraba más amor que nunca, de que mi padre se fue de la casa como si yo fuera una quinceañera que hubiera manchado la honra de la familia en el siglo XIX... me dejé fluir, como el río, y me dejé envolver del útero astral que me protegía mientras tuve el privilegio de sentir dos corazones latiendo dentro de mi.

Mis amigos y mis amigas fueron lo más valioso que tuve en ese momento. Y lo siguen siendo. Me hicieron sentir apoyada, acompañada y respetada.

Ahora veo hacia atrás, y me siento una mujer cada vez más fuerte, más libre, más madura. Pienso más las decisiones que voy a tomar porque pienso en mi hija y en mi, y en qué es lo mejor para ambas. Me he organizado mejor con mi Vida, y atraigo hacia mi el trabajo, la prosperidad, la dicha y la felicidad. Ámbar es mi luz, la luz que ilumina mi Vida, la maestra que llegó cuando esta discípula estaba lista para abrir su corazón. El Amor todo lo mueve, y esto lo sabemos muy bien las que hemos tenido la maravillosa oportunidad de ser madres.


                                                                 Foto: Dante Paredes

jueves, junio 06, 2013

El compromiso




Mucho se habrá escrito sobre este tema. No es casual que las leyes exijan un compromiso a los padres que no se responsabilizan por sus hijos.

¿Qué es responsabilizarse? ¿Se responsabiliza un padre que se hace cargo económicamente? ¿Es eso suficiente? Es complejo. Cada familia, como cada ser humano, es un mundo. ¿Está listo un ser humano para comprometerse física, emocional,  y espiritualmente con un nuevo ser? Si no es capaz de encargarse de sí mismo, mucho menos de un niño o niña que necesita una guía para reubicarse en el caótico planeta Tierra. Y digo reubicarse, porque creo en la reencarnación, pero de eso hablaré en otro momento.

Lo que yo le he explicado a mi beba, desde que estaba embarazada, es que su padre no estaba preparado para ser parte de su Vida. Según Laura Gutman, en su libro La maternidad y el encuentro con la propia sombra, la comprensión va desde el nacimiento, hasta el último día de la Vida. Así lo creo, así lo veo en mi hija. No podrá hablar aún, pero puedo ver cómo capta todo, desde su Universo.

Me gusta creer que su alma nos eligió a sus padres, por alguna razón que yo no he comprendido aún. Esto no con el fin de quitarme la responsabilidad que he asumido con Amor, sino porque definitivamente me dio más paz. La culpa, según mi manera de ver las cosas, no me aporta nada, todo lo contrario, me quita, me resta. Sin ánimo de parecer extremista, creo que es un invento del cristianismo y del patriarcado, para hacernos sentir mal a las mujeres. No me gusta la imagen sufrida de la Virgen. Me gusta la imagen de una diosa empoderada, dueña de sí misma, conectada con su esencia femenina y con la Madre Tierra. Una diosa que entiende sus procesos, su relación con la Luna y sus ciclos, con su útero creador.

¿Cuál es entonces nuestro papel como mujeres en este siglo? Enseñar a los hombres a amar. Ellos tienen mucho miedo. Tienen miedo a los cambios que están ocurriendo, y que no saben cómo asumir. Por supuesto no quiero generalizar, hay hombres conscientes, con el corazón abierto, dispuestos a asumir su paternidad y su Vida. Necesitamos más hombres como estos. El mundo necesita Amor, mucho Amor. Ya el odio ha destruido el mundo.

lunes, mayo 27, 2013

Remendar el vínculo



Hace nueve años, cuando vivía en la playa y mi Vida era toda fiesta, amores y desamores, sentía, como siempre, la necesidad de encontrar mi centro. En esa búsqueda, fui a buscar una bruja al pueblo más cercano. Mi día libre cayó domingo, y aparentemente para las brujas también lo era, porque la única que encontré dispuesta a ayudarme me cobraba 20 rojos por atenderme, siendo día feriado. Me pareció exagerado, y me devolví a la plaza del pueblo para pedir ride. Casualmente, el que me llevó de vuelta a Paradisus era uno de los hijos de la bruja. No recuerdo con detalle de qué hablamos, pero tuvimos una conversación filosófica sobre la Vida y el amor, que me hizo pensar que todo lo que yo necesitaba era ser escuchada, y no de los servicios de una bruja.

Algo así sentí ayer al medio día, cuando decidí hacerle caso a mi madre, y cocinarle a mi papá antes de salir con mi beba. Se trata del amor, se trata de hacer las cosas a partir del amor y no de la ira. ¿Qué pasó con la niña y el padre que se amaban? Se separaron en los laberintos de la adolescencia, y la mujer en la que me convertí, se separó por completo de la idea de mujer que él tenía para mi.

¿Qué tiene que ver esto con la bruja de un oculto pueblo guanacasteco y con la playa y mis desamores? La búsqueda. El sábado en la tarde llevé a mi beba a un temazcal, una especie de sauna en donde se realiza una limpieza espiritual de tradición maya. Quise ir porque la intención sería trabajar el "linaje masculino", es decir, la relación con tu padre, el padre de tu padre, y el padre de tu padre de tu padre. Justo lo que necesitaba. Con Ámbar estaba tranquila porque en su primera vez ella actuó como si estuviera familiarizada con los temazcales, y yo me fui en el viaje de que es un alma vieja, según me dijo la abuelita maya que la bautizó. Pero esta vez, desde antes de entrar al temazcal, estuvo llorando, súper inquieta, y tuve que salirme con ella al iniciar "la segunda puerta". Entre la bebé de tres meses que lloraba a mi izquierda y la mía, no pude escuchar nada.

Al día siguiente, mientras le cocinaba a mi papá, a pesar de que mi amiga Marcela nos estaba esperando y se hacía tarde, entendí que no necesitaba ir tan lejos para remendar el vínculo con mi padre. Es en las acciones cotidianas que puedo acercarme a él. Luchando contra mi misma para no pelear, pero sin callarme lo que pienso como lo hace mi madre. Encontrar el equilibrio. Y ahora que ambos están atravesando esa etapa de la Vida tan temida para mi, la de la vejez, es cuando me corresponde recordar esos niños que fueron, y a los que visitó mi alma cuando los elegí como padres.

lunes, septiembre 17, 2012

Soñando despierta

¿Cómo nos imagino? Juntas. Vos jugando en la arena, yo viendo el reflejo del Mar en tus cabellos. Yo dándole forma a mis palabras en hojas de papel, vos corriendo hacia mi. Las dos bailando, soltándonos el cabello, girando con las manos entrelazadas. Vos arrullándote en mi regazo, yo contándote cuentos de sirenas y piratas. Y el tiempo nuestro, colmándonos de frutas frescas, construyendo castillos de arena, haciendo coronas de flores, tendiéndonos en una cama almidonada al caer la noche y contando las estrellas.


Vos y yo. Te esperé tanto. Y ahora que estás aquí, sólo quiero estar con vos. Enseñarte el mundo, lo bella que es la Vida, lo que nos ofrece la Pachamama, y lo bien que la vamos a pasar juntas.

jueves, agosto 30, 2012

Desde la guarida de la loba



Adentro, una tiene tiempo para hornear las ideas, para cocinar las preguntas, para pensar los lobos junto a los cuales ha corrido bosques y desiertos.

Adentro, el corazón crece con levadura, la sangre se convierte en leche, el cuerpo toma forma de vasija de barro.

Adentro, se ven la luz del Sol y la Luna caer, las estrellas brillan en sus pequeños ojos, sus manos son mariposas desenvolviendo sus alas.

Adentro, nos entendemos en nuestro lenguaje inventado, la intuición brota como el sentido que había estaba dormido y sonreímos con la piel.

Adentro, somos un prendedor en nuestra cama, compartimos el algodón de nuestros sueños, y nos despertamos recordando de dónde venimos.

miércoles, agosto 15, 2012

Desde ese lugar

Desde ese lugar al que te escapás a jugar con los ángeles y las mariposas, a hablar con los espíritus de tus vidas pasadas, recuerdo esa otra parte de vos que ríe, que sueña, que atravieza el continente por amor, y por amor permanece a mi lado mi Vida entera, sorprendiéndome con las creaciones que salen de sus manos, en forma de galletas o animalitos de fieltro.

Extraño tu risa, tu espontaneidad, y trato de entender tu mutismo, añorando que volvás desde ese lugar... Yo que visité el mío propio, sigo sintiéndome impotente cada vez que te veo partir. Sigo sin saber qué decir, qué hacer. Quizás sólo deba compartir tu silencio...

martes, mayo 08, 2012

El hospital



Unos ojitos achinados, "un cinco de boca y un cinco de nariz", la piel blanca como yuca y mucho, mucho pelo, finito, eso sí, como pelo de maíz. En lo único que se parecía a mi era en el largo de los dedos de las manos y de los pies.

Amamantarla en primera instancia no pareció difícil: se prendió bien, no dolió tanto y salió el esperado calostro.   Además tuve la suerte de que me explicara una enfermera de las buenas. De las buenas, sí, y lamento decir que de las pocas buenas...





Era la primera vez en mis 33 años de Vida que me operaban, y por lo tanto la primera vez que no tenía control sobre mi cuerpo. El dolor de una herida de cesárea es punzante, y arde, como el fuego. Para moverme tenía que arrastrarme, y levantarme era un martirio. Sin embargo, las enfermeras nos instaban a hacerlo con premura, y a caminar para que sanara la herida. No fueron amables. Mucho menos consideradas. Recuerdo una vez que dos de ellas conversaban frente a mi sobre un producto para las uñas. Una le decía a la otra que no estaba segura para qué era, porque las instrucciones estaban en inglés. Agotada por el esfuerzo de levantarme sin éxito, les dije: - Vean, si quieren me lo traen y se los traduzco, pero por favor ayúdenme a levantarme. Pregúntenme si me ayudaron...

Una de las mujeres que estaba en la sala se ganó mi admiración y respeto. Había tenido siete hijos por parto vaginal, y tenía mucha más disposición y entrega para ayudarnos que muchas de las enfermeras que trabajan en el Hospital de Alajuela. Ella corría de un lado al otro, ayudándonos a levantar o bajar las camillas, alcanzándonos lo que necesitábamos o ayudándonos con nuestros bebés. Yo era la única primeriza de la sala, y, sin embargo, tenía la sensación de que el personal médico me veía con cierta indiferencia...

- Tiene que amamantarla cada dos horas.
- ¡Pero está dormida!
- Tiene que despertarla.

Yo seguía drogada y sin fuerzas para enderezarme y darle de mamar. Le dieron fórmula desde la primera vez. No fue mi leche su primer alimento, y se la llevaron nuevamente para alimentarla con fórmula, y nuevamente tardaron en devolvérmela. Luego fue difícil darle de mamar. Ya no se prendía al pecho, lloraba mucho, o se me quedaba dormida... ¡y dolía! Waleska acudió a mi rescate, pero aún con su generosa ayuda fue difícil: la beba sólo aceptaba una posición para mamar, lloraba mucho y no se prendía bien. Ella intentó sugerirme otras posiciones, y estábamos probando cuando llegó una enfermera a interrumpir y a cuestionar a Waleska. Ella le explicó que era líder de la Liga de la Leche, y que estaba ahí para ayudarme, y logró que nos dejara en paz.

Doce horas sin comer después de la operación es una de las reglas, y eso sin tomar en cuenta que había tenido tres noches de labor de parto prácticamente sin comer y vomitando todo lo que consumía. Comí al quinto día. Estaba agotada, sin fuerzas, drogada y sin esperanzas de obtener energía pronto.

Recuerdo la primera vez que me bañé después de la operación. Otra enfermera me acompañó a la ducha. Hubiera preferido arrastrarme sola: - Camine, camine derecho, parece el patito feo. Quien ha tenido una cesárea, sabe lo difícil que es enderezarse con el dolor de la herida y el peso del abdomen sobre esta.

No fue la única vez en la que mi vanidad se vio herida. Una pediatra (sí, una pediatra, ya no una enfermera), me dijo con una sonrisa burlona, mientras miraba mi abdomen: - Parece que hay otro bebé ahí adentro.

Y parece que entre el personal médico, ya todos sabían sobre mi "casito", porque una madrugada, otra de las enfermeras me dijo, refiriéndose a mi beba: - ¿Y usted pretendía parir esto? (mi beba midió 52 centímetros y pesó 4060 gramos al nacer, y mi deseo más profundo había sido tener parto natural).

¿Que si les respondí como debía? No, me contuve. Me contuve porque me lo había advertido mi madre. Y es que contestarles me traería más conflictos. Pero si algo tuve claro en mi embarazo, es que mi razón de ser es comunicar. Y no puedo dejar pasar mi experiencia, porque estoy segura de no ser la única paciente a la que este personal médico ha tratado mal, cuando lo que más necesita una es de su apoyo, colaboración y entrega. Mónica, mi partera, leyó en una pared del Hospital de Alajuela, cómo este hospital describe su compromiso con la madre y el bebé, a través de derechos internacionales que evidentemente no se ponen en práctica en este centro de salud. Al cumplir mis 48 horas después de la cesárea, no pude más que respirar con alivio, y  sentirme libre de compartir con el regalo más precioso que me dio la Vida, y de enfrentar lo que significaba ser madre sin sentirme menospreciada por mi inexperiencia o por mi condición de recién operada.



viernes, abril 06, 2012

El parto

- ¡Andá buscando dónde te vas a ir!
- ¡Lo voy a hacer, lo voy a hacer! ¡Dame chance que la beba nazca y que pase la cuarentena!

Indignada, le deseé que se le multiplicara todo lo malo que me estaba deseando. Me sentía impotente, hervía de cólera. No podía creer que mi padre se comportara así con su única hija justo antes de dar a luz. No había sentido señales de ninguna contracción, y temía que ese ambiente tenso que domina mi casa, no me permitiera sentirlas. Una vez que se fue, revisé la lista de contactos en mi celular, preguntándome cuál de mis amigos me podría sacar de ahí. Afortunadamente lo tenía casi todo preparado, por si surgía una emergencia, así que no me demoré mucho tiempo en estar lista. Debía aprovechar el tiempo que mi padre tardaría en ir y regresar del supermercado, para evitar más conflictos. Y lo logré. Justo cuando el carro rojo de mi amiga salía de la calle de mi barrio, mi padre estaba llegando por la acera de enfrente...

Lloré, lloré todo lo que pude mientras el Rescue hacía su trabajo de drogarme y tranquilizarme al mismo tiempo. Lo que más me dolió fue separarme de mi madre. Sentí como si me destetaran, o algo así. No podía revelarle mis planes a nadie, ni siquiera a ella, precisamente porque se pondría más nerviosa. Me cuidé de reservármelo hasta el último momento, tal y como ella me lo recomendó tantas veces con respecto a otras situaciones de mi Vida... Lloré todo el día. Lloré, dormí y deambulé todo el dìa. Y nuevamente lloré. Me sentí huérfana, sin miedo a exagerar. Cayó la tarde y finalmente nos fuimos a la casa de una de las hadas madrinas de Ambar: la más hada de sus madrinas. Estaría ahí hasta que iniciara labor de parto.

No tuve que esperar mucho. Entre las cicatrices que dejaron mis lágrimas, la Luna asomándose a través del zinc, y los gatos del hada madrina compitiendo por compartir el calor de mi cama me despertó en la madrugada el "tapón": la primera señal de que pronto empezaría mi labor de parto. Y no quedó más que esperar que el Sol anunciara el día. Los dolores llegaron en la tarde del 14 de febrero, silenciados por la que resultó ser la mejor cuenta cuentos: estaba tan ensimismada en las historias románticas de la "señora de la casa" que los dolores tomaron un papel extra en medio de su película. No quería interrumpirla por nada del mundo, y cuando finalmente le avisé, me percaté de que lo hacía con el fin de que yo me distrajera. ¡Las brujas y sus estrategias! Prendió incienso en su altar, y le dimos una bienvenida espiritual a Ámbar.

Al crepúsculo yo ya me sentía lista, pero a mi partera le aterrorizaba el tráfico de la hora pico, así que yo con mi determinación -que no le llamaremos terquedad- preferí pagarle a mi taxista el viaje hasta Alajuela: no quería hacer ese viaje con las contracciones en su máximo apogeo. Y no me equivoqué: esa misma noche, mientras muchos enamorados estarían en media cena romántica, empezó mi labor de parto. Poco después mi "Dream Team" tuvo que trasladarse a Alajuela. Lo llamo así porque no cualquiera cuenta con una enfermera obstetra y tres doulas para atenderla. Una de ellas, filmaría todo el proceso. Mi parto sería un parto en casa -o al menos así lo habíamos planeado.

Aquí es donde la realidad se mezcla con el surrealismo, porque sólo una mujer que haya parido, sabe de lo que estoy hablando. A pesar de que han pasado unas pocas semanas, algunos detalles los rescata mi memoria y otros se escaparon a otro cuento. Recuerdo haber visto a mis mujeres dormidas en los sillones, comiendo deliciosamente las creaciones del padrino de Ámbar, charlando y riendo, como si estuvieran en otro canal. Pero bueno, esto se podría interpretar como que no me ayudaron, y eso sería una injusta mentira. Se turnaron. Se turnaron para apoyarme en cada contracción. Por alguna razón no quería estar sola. En ningún momento. Menos durante una contracción. Cada una desempeñó un papel muy importante. Waleska era como la Madre Tierra, la parte física, la fuerza. Tzila era un hada de aire, la parte emocional y espiritual. Clea era agua, la parte técnica, movilizándose de un lado al otro con su cámara, capaz de dejarla a un lado para consolarme. Y Mónica era fuego, la parte mental, y la que sabía qué se debía hacer en el momento correcto. Por algo era mi partera. Unas lobas, diría Arturo. Y esa energía se quedó en su casa cuando ya se habían ido.

Rondé por toda la casa, y a todas horas, gritando mis mantras: Aaaaaa, Ooooooooo, Rrrrrrrrrraaaaaaaa, a veces desnuda y otras semi desnuda. A esas alturas ya no me importaba. Vomitaba todo cuanto me llevaba a la boca (y eso que limité mi dieta a frutas y granola). Así que me perdí de todas las delicias que Arturo preparó, y que en otro momento hubiera pedido repetición. De fondo, sonaba el soundtrack que había preparado cuidadosamente para la ocasión. Muy en el fondo.

La segunda noche estaba agotada. Agotada es poco. Mi equipo se reunió frente a mi y me pidió seriamente que pusiera de mi parte. ¿Algún bloqueo? Es posible. Puede que bajara el ritmo, pero nunca me detuve. La piscina inflable se infló por inspiración de McGiver -le faltaba una pieza- y pude relajarme un poco. Parte del plan era tener a mi beba como pez en el agua.

Cuando el Sol vio venir el segundo día, aceleré. No sé de dónde saqué energía. Probablemente se lo debo a los espíritus de mi bisabuela partera y de mi abuela, que me acompañaban desde sus fotografías blanco y negro, en el altar que preparé para la ocasión. Lo intentamos todo: bailé belly dance en compañía de Tzila, bajé y subí gradas, caminé, me pararon de manos, me ayudaron a hacer la postura de la vela, y nada... la beba seguía cómodamente flotando en su líquido amniótico. Mónica me había hecho un tacto y creía que Ámbar tenía la cabecita de lado. Por eso su intención era descolocarla y volverla a colocar en el canal de parto.

A la tercera noche, cuando ya hace rato había apagado mi celular para no dar razones por "el atraso", hubo nuevamente quórum para comunicarme que lo mejor sería ir al hospital. Justo lo que no quería. Afortunadamente mi plan B estaba listo, a pesar del atraso burocrático que me tocó pasar, y de las peleas que me tocó librar. Como dice Waleska, eso no fue nada comparado con el hecho de haber resuelto todo con la CCSS, para preveer un parto en hospital. Yo había preparado un documento, con la lista de todas las cosas que no quería que me practicaran, firmado por mi prima la abogada, esperando poder apoyarme en él. Se quedó en el bolso que no permitieron entrar, guardado en el carro de Mónica, ¡qué decepción! Fue un gran alivio que Mónica fuera enfermera obstetra, porque con su carné, le permitieron acompañarme. Sin ella no sé qué hubiera hecho. Era mi canal a tierra, ya que cada vez estaba más y más lejos. Nuestro primer contacto con el personal del hospital fue gratificante. Con la mala suerte de que el que nos recibió acababa su turno. Le tocó el turno a una mujer. Una mujer que se supone debía ser más solidaria con nosotras. Mónica empezó a comentarle sobre los nuevos derechos de las  madres en labor de parto. Al principio pareció seguirnos la corriente, luego empezó a llevarnos la contraria. Y fue molesto. Sobretodo para Mónica, quien, repito, estaba más conectada con la realidad. Lo bueno fue que, como estaba molesta, nos dejó tiempo a solas para probar distintas posturas, para medir los latidos de la beba y hacerme el tacto.

Ya era de madrugada cuando la enfermera a cargo desesperó. Decía cosas como que yo no sabía pujar. Y repito, de no haber estado Mónica conmigo, mi autoconfianza se hubiera ido por el desagüadero. Era mi primera vez. ¿Cómo saber si lo estaba haciendo bien o no? (y resulta que sí lo estaba haciendo bien). Empezaron todos los procedimientos que yo no quería para mi: suero, oxitocina artificial, forzar la dilatación (yo había dilatado siete centímetros cuando llegué al hospital). Su paciencia llegó al borde y ordenó cesárea. ¿Podía ser peor? Sí. La oxitocina artificial hace que las contracciones sean más seguidas y dolorosas. Recuerdo haber estado pujando desesperadamente mientras me conducían en una camilla a la sala de operaciones para practicarme la cesárea. Era absurdo. Mónica me dijo en algún momento: ¿te imaginás que nazca de camino? Nada me hubiera gustado más.

Pero la lista de cosas no deseadas no terminaba allí. Llegamos a la sala y la enfermera le dijo al doctor: - Aquí están las del "casito" que le comenté... Mónica no podría acompañarme: tendría que esperar. Me levantaron la espalda, me inyectaron la epidural y me sumí en un sueño profundo producto del cansancio de tres noches sin dormir y de la anestesia. Por fortuna, mi instinto me hizo despertarme a tiempo para escuchar el primer llanto de mi beba. Me la acercaron así, tal cuál salió, cubierta de una sustancia blanquecina mezclada con sangre y... pude besar su frente. Pedí que la pusieran en mi pecho, pero con todo aquel montón de chunches que tenía encima era prácticamente imposible. Decepcionada, vi cómo la lista de cosas que no quería no llegaba a su fin: cortaron su cordón umbilical de inmediato, la midieron, la pesaron, la manipularon y la limpiaron, mientras lloraba lejos de mi pecho (ni qué decir de mi placenta: no llegué ni a verla). Me la acercaron una segunda vez, ya limpiecita, y pude besarla nuevamente en la frente. Sentí cómo me manipulaban mientras me cosían, y pronto empecé a sentir el frío de la habitación. No titiritaba: brincaba de frío. Y el frío siguió acompañándome aún cuando me sacaron de esa sala. Pedí ver a mi beba, y me contestaron que me la llevarían en cuanto me recuperara. Y es que estaba drogada por la anestesia.

Seis horas de desesperada espera pasaron hasta que la pude tener entre mis brazos. Hubiera deseado describir una mágica escena, pero la verdad es que aún estaba drogada y adolorida cuando la recibí. Lo que puedo asegurar es que nunca he visto nada más hermoso.




miércoles, enero 25, 2012

Muda de palabras



A veces me quedo muda de palabras.
A veces las palabras se las lleva el viento.
A veces mis musas se sientan a peinarse los cabellos,
y no están para escuchar ni mis silencios.




A veces siento ganas de llorar,
aunque no tenga agua por dentro.
A veces, sin decir cómo, dónde ni cuándo,
me apagan la luz,
me cortan el teléfono,
y la telepatía.

A veces quiero congelar instantes,
a veces me congelo en el tiempo.
 

Abuela, Madre, Doncella


© Amy Swagman, 2010 - www.themandalajourney.com

viernes, enero 20, 2012

Soul on Fire

by Tom Peifer


“So fine, yeah, send those chills up and down my spine.”

Transitions seem to draw our attention in myriad ways. Sunsets. The multi-colored leaves of autumn in some climes. The first rains and ensuing rebirth of green across the fields and forests of Guanacaste. We seem transfixed by all, even reveling in the symbolic death and birth of the man made unit called a year on our calendar. I guess it’s as good an excuse as any to roll up the rug and put on your dancing shoes. Along with a couple hundred other lucky souls, I surfed into 2012 at Hotel Playa Negra, swept along on pulsating river of R&B music, courtesy of Miss Sasha Campbell and the Groovemakers.




Faithful readers of the Howler may remember an interview I did with Sasha several years back, after she sang at the wedding of some friends in the same venue, under the same palm thatched rancho. (See “Distant Soul”, The Howler ???) At the time, transition was the name of the game for the young struggling artist and single mother. But, looking back, it seems that life was gearing up to deliver a much heavier dose.

At first, it appeared that the stars were aligning and her career was going into orbit. Talent recognized, contracts signed and she disappeared from the local scene to sing at the legendary House of Blues on the Sunset Strip. Ever farther from my favorite musical muse, I’d get the occasional photo of Sasha in the back of a limo, on her way to sing at events like the after-hours party of the Grammy awards. As it turns out, the bright lights and big city unleashed the darker side of the force that knocked her rising star out of orbit and back down to a ‘hard landing’ on a cold, unfriendly planet.

‘Something’ about managers, publicists, contracts and the jive world of corporate reality that never enters your mind when you are humming a tune, swaying to the beat and experiencing the primal allure of rhythm. She returned to Costa Rica literally with her tail feathers between her legs, reputation in tatters, shunned by former associates and soured on the whole idea of singing again. On one visit to the restorative waters of our deserted beaches near my humble abode she deferred from explaining the juicy details of what exactly had gone down. Her priority was to spend time with her growing daughter at the beach and just chill out, no doubt building up the will to move ahead, to open new doors and scale new heights. Little did I know just how quickly this Phoenix would arise from the ashes.

OK, granted, it has been a couple of years. Many of us know how fast that goes, mired as we are in the slower pace of life in rural Guanacaste. Over the course of a couple of cycles here in the wet-dry life zone, Sasha bounced back. In a big way.

Supported by a steady gig on the popular morning show Buen Dia, she was getting together and rehearsing non-stop with a new group of musicians. Having reclaimed her spot in the lineup at the venerable Jazz Café, she began to add new venues on a regular basis. Since my trips to San Jose are few and far between, Facebook became our main means of regular contact. Then a week or so before Christmas, in the little square chat box on FB, she dropped the bomb: “I’m coming with my musicians.”

OK, it was true that a kick-back visit had been agreed upon for a couple of months. It’s easy to appreciate the need for a little R&R from life in the fast lane. But this was turning out to be a bit more than I had bargained for. I started imagining a highly amplified rendition of “Purple Haze all in my brain…” booming out of my visitors cabina until the wee hours, scaring off the wildlife, outraging my neighbors and keeping the tormented host in a state of bleary eyed insomnia. God, I’d even needed to buy more sheets and mattresses. I hit the anti-anxiety pills and waited for my pulse to slow down.

Worse, I had no further recourse to get explanations, negotiate, nada, because the truncated exchange had taken place in the wee hours just before my Facebook friend went live on the AM show. As the Xanax kicked in and the smoke curled into the airspace overhead, I had a bit of an insight into my own psychological quirks: Paranoia and projection sometimes block the creative thoughts that produce positive results. When the cerebral tectonics went quiescent for a spell, a hunch rose out of the subconscious magma and I called Lito Fernandez, the owner of Hotel Playa Negra.

Just because my thought processes had calmed down that did not mean that Lito’s had woken up. After telling him that Sasha was coming with her ensemble and confirming that he had yet to sign a group for the annual New Year’s party, he politely suggested that a cup of coffee would do him well in order to ponder the possibilities. I made the hand-off, put them in touch on-line and hoped for the best. Over the next few hours they cut a deal. I headed off to buy more sheets after receiving the next cryptic message on FB: “We are 12 in all…”

All in all, during the few days between Christmas and New Years, I saw a lot more of the fiestas in Paraiso than my show biz visitors from San Jose. They were perfectly content to focus on the beach and relaxation during the heat of day. Meanwhile, I was keeping plants watered and reacquainting myself with the soothing virtues of alcohol after a nine-year dry spell.

Given all the goings-on, the big night sort of snuck up quietly on everybody. From a ringside seat under the rancho at Lito’s, I could sense the growing anticipation as Doña Diva took her sweet time getting into position with her band. The rest, as they say, is history.

As the house lights dimmed a sort of middle-eastern tune came on over the sound system. Perhaps a second or two of uncertainty in the crowd before we were dazzled with the sinuous belly dance by Cristibel Leandro who twirled with flaming torches around the dance floor. It was a spectacular opening but I got the impression that the crowd was a bit mystified as to the exact genre of the ensuing presentation.

The slow, staccato, snare drum lead-in to the pulsing, funky and all-too-familiar bass chords of that Stevie Wonder classic, Superstition, banished any doubt that soul music had indeed returned to Playa Negra. Big Time. Heads started bobbing to the beat and I got more than a few nods and smiles from friends as the reality began to sink in that we were set for one hell of a show. Halfway through the second number, my friend Matt—an accomplished keyboard and marimba player–nudged me and remarked: “the guy on piano is super hot.” A few songs later he admitted: “I was wrong, he was only warming up…”

As the evening wore on, we were treated to more mesmerizing dance routines by both Cristibel and the lithe and lovely Ruth Fonseca. But nothing could overshadow the dominant voice and the tight arrangements of Sasha and her band. “You’ve come a long way, baby,” occurred to me more than occasionally as the year 2011 entered its waning minutes. What a joy to bear witness, even from a distance, to a friend’s success in navigating the rapids and overcoming the obstacles that life manages to throw in our way---and come out looking like a million dollars and smelling like a rose.

The countdown to 2012 started within the Credence Clearwater song, “Proud Mary”.  Slow at first and gradually building up steam and tempo, the last seconds chanted out in a frenzied crescendo, the packed dance floor providing an impromptu choral backup.

As we drifted off into the night, with little awareness of the transitions that 2012 will bring, we could at least be grateful for rollin’ into the brand new year on a rhythmic river of soul, dance and the uplifting power of music.

Tom Peifer is an ecological land use consultant with 16 years experience in Guanacaste. Phone: 2658-8018. peifer@racsa.co.cr

¿Merezco morir de amor?

¿Merezco sentir que muero por amor? ¿Merezco que me duela el cuerpo, el corazón...? ¿Merezco sentir que se rompe en mil pedazos...? Sé que p...