Ahora mismo estoy sudando limón ácido. Y mis lágrimas son de azúcar. Cada vez de mi cráneo crecen más canas. Y si las arranco, crecen otras. Se parecen a mis ex amores. Algunos vuelven, otros los resucito. Aunque de ellos no queden más que fantasmas.
Hay fantasmas que recobran sus vísceras y que se quieren devorar las nuestras. Yo quiero beber agua fresca, pero extraño los besos. Deseo hartarme de besos, y de caricias, por todos los años que me he engañado el corazón. Una se tapa las cicatrices con la bosorola del café, pero la sangre insiste en asomarse.
Yo que deseo hartarme de besos... hacer el amor durante el día, la noche y el día siguiente, brotar poesía, pero no de dolor. Yo que deseo lo que creo que me merezco y en cambio he recibido un rechazo, tras otro, tras otro, tras otro.
A mis ojos se está asomando la melancolía. Yo que deseo hartarme de risas, de las risas que me prodigue mi amante.
Al Mar le he pedido, que se lleve lo viejo, que me traiga lo nuevo, y lo que he recibido son palos y piedras de viejos barcos piratas.
Para qué un corazón que sabe amar, si tiene que guardarse de sentir. Para qué un corazón apasionado, si tiene que callar su palpitar, para qué un corazón cargado de deseo, si ha de durar todo lo que dura un suspiro ahogado.
Que no me tapen más la boca, que tengo tanto por decir, tanto por gritar, tanto por amar, que ni sospechás...
Estrella Morente - Volver
lunes, marzo 28, 2011
domingo, marzo 27, 2011
viernes, marzo 25, 2011
Apoyemos el talento nacional
El blog costarricense Fusildechispas.com ha sido nominado para aspirar por el premio The Best of the Blogs (BOBs) 2011. Se trata de un certamen anual organizado por la radio-televisión alemana Deustche Welle, y considerado como uno de los premios más relevantes para los medios sociales en línea.
El blog tico, que está en línea desde el 2005, fue incluido en la categoría “Mejor blog en español”, junto a otros 10 nominados. De un total de 2101 postulados, un jurado internacional seleccionó los 11 candidatos para cada una de las 17 categorías del certamen.
En esa categoría, se elegirán dos ganadores: el primero a partir de la votación popular por medio de internet, y el segundo basado en el criterio del jurado. Los ganadores serán invitados a recibir su premio durante el Deutsche Welle Global Media Forum, en la ciudad de Bonn, Alemania, en el mes de junio.
¿Cómo se vota?
Para votar, los usuarios deben ingresar al sitio oficial del certamen en http://thebobs.dw-world.de, hacer login utilizando su cuenta de Facebook y/o Twitter, y emitir su voto con solo un click.
Cada usuario puede votar una vez con cada cuenta (por ejemplo: un voto con su cuenta de Facebook, y otro con su cuenta de Twitter).
Cada usuario puede votar nuevamente cada 24 horas.
Pero es más fácil votar en el sitio www.elfusil.com Está linkeado directamente al sitio de votación.
¿Hasta cuándo hay tiempo?
La votación en línea está abierta desde este 22 de marzo y hasta el 11 de abril.
Los ganadores serán anunciados el 12 de abril.
Sobre los BOBs
Los premios BOBs se realizan desde el año 2004, y han cobrado una creciente relevancia con cada nueva edición. El jurado de la edición 2011 está compuesto por blogueros y periodistas de Rusia, China, Irán, Suráfrica, Argentina, Indonesia y Francia; representantes de organizaciones como Reporteros sin fronteras, Global Voices y el diario Clarín, entre otros.
Entre los ganadores de ediciones anteriores, se encuentran figuras de la web social como la bloguera cubana Yoani Sánchez, y el escritor argentino Hernán Casciari. Entre los proyectos premiados se encuentran 233grados, Malviviendo, Bestiaria y MagasVerdes, etc.
En su edición 2010, más de 120mil personas emitieron su voto para los blogs nominados.
“Los premios internacionales de blogs de la Deutsche Welle -BOBs- honran a sitios web en 11 idiomas, que potencian el libre intercambio de ideas y la libertad de expresión. Los blogs han empezado a establecerse como un nuevo tipo de medio y los BOBs pretenden mostrar que esta nueva forma de comunicación es valiosa para ser tomada en serio”, se explica en el sitio oficial.
“Los BOBs representan un de los esfuerzos de la Deustche Welle para contribuir a promover la libertad de expresión y los derechos humanos al rededor del mundo”.
Sobre Fusildechispas.com
Fusildechispas.com es un blog independiente que está en línea desde junio del 2005. Aborda temas diversos que se pueden resumir en actualidad nacional, ocio, y cultura web.
Es un blog personal escrito por Cristian Cambronero, periodista multimedia.
En 2005 recibió el premio local “blogos” como “Mejor blog de Costa Rica”.
En 2008 fue seleccionado por El Financiero en su ranking “40 menores de 40”.
En 2010 recibió el Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez 2009.
Recibe un promedio de 2300 lectores diarios, cuenta con 12.800+ seguidores en Facebook, y 7.800+ seguidores en Twitter.
El blog tico, que está en línea desde el 2005, fue incluido en la categoría “Mejor blog en español”, junto a otros 10 nominados. De un total de 2101 postulados, un jurado internacional seleccionó los 11 candidatos para cada una de las 17 categorías del certamen.
En esa categoría, se elegirán dos ganadores: el primero a partir de la votación popular por medio de internet, y el segundo basado en el criterio del jurado. Los ganadores serán invitados a recibir su premio durante el Deutsche Welle Global Media Forum, en la ciudad de Bonn, Alemania, en el mes de junio.
¿Cómo se vota?
Para votar, los usuarios deben ingresar al sitio oficial del certamen en http://thebobs.dw-world.de, hacer login utilizando su cuenta de Facebook y/o Twitter, y emitir su voto con solo un click.
Cada usuario puede votar una vez con cada cuenta (por ejemplo: un voto con su cuenta de Facebook, y otro con su cuenta de Twitter).
Cada usuario puede votar nuevamente cada 24 horas.
Pero es más fácil votar en el sitio www.elfusil.com Está linkeado directamente al sitio de votación.
¿Hasta cuándo hay tiempo?
La votación en línea está abierta desde este 22 de marzo y hasta el 11 de abril.
Los ganadores serán anunciados el 12 de abril.
Sobre los BOBs
Los premios BOBs se realizan desde el año 2004, y han cobrado una creciente relevancia con cada nueva edición. El jurado de la edición 2011 está compuesto por blogueros y periodistas de Rusia, China, Irán, Suráfrica, Argentina, Indonesia y Francia; representantes de organizaciones como Reporteros sin fronteras, Global Voices y el diario Clarín, entre otros.
Entre los ganadores de ediciones anteriores, se encuentran figuras de la web social como la bloguera cubana Yoani Sánchez, y el escritor argentino Hernán Casciari. Entre los proyectos premiados se encuentran 233grados, Malviviendo, Bestiaria y MagasVerdes, etc.
En su edición 2010, más de 120mil personas emitieron su voto para los blogs nominados.
“Los premios internacionales de blogs de la Deutsche Welle -BOBs- honran a sitios web en 11 idiomas, que potencian el libre intercambio de ideas y la libertad de expresión. Los blogs han empezado a establecerse como un nuevo tipo de medio y los BOBs pretenden mostrar que esta nueva forma de comunicación es valiosa para ser tomada en serio”, se explica en el sitio oficial.
“Los BOBs representan un de los esfuerzos de la Deustche Welle para contribuir a promover la libertad de expresión y los derechos humanos al rededor del mundo”.
Sobre Fusildechispas.com
Fusildechispas.com es un blog independiente que está en línea desde junio del 2005. Aborda temas diversos que se pueden resumir en actualidad nacional, ocio, y cultura web.
Es un blog personal escrito por Cristian Cambronero, periodista multimedia.
En 2005 recibió el premio local “blogos” como “Mejor blog de Costa Rica”.
En 2008 fue seleccionado por El Financiero en su ranking “40 menores de 40”.
En 2010 recibió el Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez 2009.
Recibe un promedio de 2300 lectores diarios, cuenta con 12.800+ seguidores en Facebook, y 7.800+ seguidores en Twitter.
miércoles, marzo 23, 2011
¿De dónde sos?
-¿De dónde sos?
-De la Luna, respondí (RISAS).
Nunca he sentido que le pertenezca a algún lugar en particular. Sé dónde vivo, pero en Tiquicia no se acostumbra preguntar "¿dónde vivís?", sino, "¿de dónde sos?".
Ahora que estoy regresando de la playa a mi trabajo, un lugar con el que no he llegado a sentirme identificada luego de año y siete meses de estar acá, me respondí a esa pregunta: Soy del Mar. Si a algún lugar siento que le pertenezco, es a esa inmensidad de agua salada, cuyas olas vienen y van, cuya marea se altera con los cambios de Luna, cuyos secretos albergan el refugio de corales, peces multicolores y caballos de Mar.
La próxima vez que me hagan esa pregunta, sabré qué responder, porque ya sé adónde pertenezco. No al tránsito de San José, ni a sus calles llenas de gente que viene y va. Mucho menos a Cartago. Ni siquiera a la Carpintera, que tanto me gusta, nublada por la lluvia a punto de caer, o con su gama de colores verdiazules a la luz del Sol. Soy del Mar. Y no hay de otra.
-De la Luna, respondí (RISAS).
Nunca he sentido que le pertenezca a algún lugar en particular. Sé dónde vivo, pero en Tiquicia no se acostumbra preguntar "¿dónde vivís?", sino, "¿de dónde sos?".
Ahora que estoy regresando de la playa a mi trabajo, un lugar con el que no he llegado a sentirme identificada luego de año y siete meses de estar acá, me respondí a esa pregunta: Soy del Mar. Si a algún lugar siento que le pertenezco, es a esa inmensidad de agua salada, cuyas olas vienen y van, cuya marea se altera con los cambios de Luna, cuyos secretos albergan el refugio de corales, peces multicolores y caballos de Mar.
La próxima vez que me hagan esa pregunta, sabré qué responder, porque ya sé adónde pertenezco. No al tránsito de San José, ni a sus calles llenas de gente que viene y va. Mucho menos a Cartago. Ni siquiera a la Carpintera, que tanto me gusta, nublada por la lluvia a punto de caer, o con su gama de colores verdiazules a la luz del Sol. Soy del Mar. Y no hay de otra.
jueves, marzo 17, 2011
Just a wish
martes, marzo 15, 2011
Compañeros de la soledad
A los compañeros de la soledad,nos da por ahogar el tiempo en una botella,
por caminar bajo la luz de la Luna,
por escribir versos sin rima.
A nosotros, que no nos queda nada,
más que nuestra propia compañía,
bailamos con nuestra propia sombra,
consolamos el silencio,
con una taza de café
o una copa de vino.
A nosotros,
que ni nos mira el tiempo,
nos determina el compás
de la voz interior,
y el ronroneo del gato
que se acaricia
con nuestro abandono.
viernes, marzo 11, 2011
Se me antoja
miércoles, marzo 09, 2011
Lo que ignoran...
martes, marzo 08, 2011
FELIZ DIA DE LA MUJER
Porque hoy soy la mujer que quiero ser. Porque me quiero y me respeto. Porque las caídas han construido la mujer fuerte que soy ahora. Porque lo logré, porque lo logro a diario. Porque estoy volando, y bailando de nuevo. Porque creo y construyo. Porque amo, porque sonrío y regalo sonrisas. Porque después de tirar la toalla, estoy aquí de nuevo. Porque me siento bella y lo celebro. Porque nunca he dejado de soñar, y estoy trabajando para hacer realidad mis sueños. Porque no estoy dispuesta a permitir que me hagan daño. Porque mis lágrimas hoy me traen sonrisas. Porque HOY VOY A SER LA MUJER QUE ME DE LA GANA SER.
¡Feliz día para mi y para todas las mujeres de mi Vida!
jueves, marzo 03, 2011
Yo deseo...
...que resucite Cerati, que se muera esa vieja llamada Xenofobia, que encuentre un hombre tan valiente como para ser mi compañero de Vida, que el verano sea verano, que en el día se vean las estrellas, que desaparezca el Vaticano, que el milagro del amor se multiplique, que bajen los impuestos y suban los salarios, que hablemos un mismo idioma, que despierten nuestras raíces, que nos droguemos con oxígeno, que me salgan alas para volar, que vuelvan los dragones...
martes, marzo 01, 2011
Viaje al corazón
Cerré mis ojos, y una lágrima azul brotó de mi frente... Rodó suavemente, mojando el borde de mi nariz, hasta deshacerse en la comisura izquierda de mis labios. Su sabor era amargo y dolía como duele la desazón.
Tuve ganas de correr, pero mis pies no respondieron. Quise gritar, pero sólo pude emitir un sonido sordo. Desesperada, empecé a desprenderme cada una de las uñas, para luego lamer el sabor de mi sangre...
Me dejé caer, en el agua, tibia y clara. Respiré profundo el aroma de las flores de la llamarada del bosque. Algunas se quedaron flotando entre mis cabellos. La mayoría se las llevó la corriente, y me pregunté si yo podría irme con ellas...
El amor es dulce, me dije. No debería doler. Nadé, hasta llegar al Mar, como mis antepasados los peces. Llegué para ver cómo el Sol se ocultaba entre las olas teñidas de oro. Estando allí pensé: ¿y si me quedara aquí para siempre? ¿Sacrificaría mis piernas de bailarina por tener una cola de pez? Me respondió la brisa del Mar. En estos pensamientos me sorprendió la noche, con su vestido estrellado. Una capa de plancton luminoso me cubrió la piel, y me acarició las cicatrices.
Desperté desnuda en la playa, con el calor de los primeros rayos de Sol. No sé qué me gusta más: si los amaneceres o los atardeceres frente al Mar... El amanecer me trajo el recuerdo de la voz quejumbrosa de un flamenco: "porque amar es el empiece, de la palabra amargura..." Decidí levantarme, y caminar a lo largo de la playa. Saludé al Mar, y le lancé mis preguntas y mis peticiones, como si se tratara de un rito gitano. Respuestas nunca recibo, pero sentir la espuma lamiéndome los pies me reconforta. Escucharlo me tranquiliza. Es como un bálsamo. Sentí cómo me estaba llorando el alma... y dejé que mis lágrimas se mezclaran con el agua de Mar. Se me ocurrió pensar que quizás el Mar estaba formado de las lágrimas de las sirenas... y que en realidad eran criaturas satanizadas.
Se me antojó volar, así es que seguí con mis ojos el vuelo de las gaviotas... y se me parecieron a las palomas que lo llevaron de viaje...
Cada uno sigue su corazón.
Tuve ganas de correr, pero mis pies no respondieron. Quise gritar, pero sólo pude emitir un sonido sordo. Desesperada, empecé a desprenderme cada una de las uñas, para luego lamer el sabor de mi sangre...
Me dejé caer, en el agua, tibia y clara. Respiré profundo el aroma de las flores de la llamarada del bosque. Algunas se quedaron flotando entre mis cabellos. La mayoría se las llevó la corriente, y me pregunté si yo podría irme con ellas...
El amor es dulce, me dije. No debería doler. Nadé, hasta llegar al Mar, como mis antepasados los peces. Llegué para ver cómo el Sol se ocultaba entre las olas teñidas de oro. Estando allí pensé: ¿y si me quedara aquí para siempre? ¿Sacrificaría mis piernas de bailarina por tener una cola de pez? Me respondió la brisa del Mar. En estos pensamientos me sorprendió la noche, con su vestido estrellado. Una capa de plancton luminoso me cubrió la piel, y me acarició las cicatrices.
Desperté desnuda en la playa, con el calor de los primeros rayos de Sol. No sé qué me gusta más: si los amaneceres o los atardeceres frente al Mar... El amanecer me trajo el recuerdo de la voz quejumbrosa de un flamenco: "porque amar es el empiece, de la palabra amargura..." Decidí levantarme, y caminar a lo largo de la playa. Saludé al Mar, y le lancé mis preguntas y mis peticiones, como si se tratara de un rito gitano. Respuestas nunca recibo, pero sentir la espuma lamiéndome los pies me reconforta. Escucharlo me tranquiliza. Es como un bálsamo. Sentí cómo me estaba llorando el alma... y dejé que mis lágrimas se mezclaran con el agua de Mar. Se me ocurrió pensar que quizás el Mar estaba formado de las lágrimas de las sirenas... y que en realidad eran criaturas satanizadas.
Se me antojó volar, así es que seguí con mis ojos el vuelo de las gaviotas... y se me parecieron a las palomas que lo llevaron de viaje...
Cada uno sigue su corazón.
lunes, febrero 28, 2011
De perros amores - Control Machete
"Olvidamos que para poder llegar al otro lado, hay que empezar derribando el primero de los muros".
viernes, febrero 25, 2011
El Cisne Negro (Black Swan)
Para los que hemos tocado fondo, enfrentarnos a nuestros miedos, a nuestras pasiones y a nuestro lado oscuro es un asunto cotidiano.
Pero verte reflejada en el espejo es otra cosa. Esta película logró tocarme las vísceras. No pude levantarme de la butaca de inmediato. Algo de mi quedó con el cisne negro.
Verte al espejo y no reconocerte no es asunto fácil. Tampoco perder el control de vos misma. Creo que el acto de morir en vida y reconstruirse a sí mismo constituye un milagro. Puedo entender por qué tantos suicidios. Hoy hablaba con mi mejor amigo que es posible que la mayor parte de la gente lo haya considerado alguna vez. El hecho es que no todos se atreven a hacerlo. Y no todos logran su objetivo.
Somos criaturas complejas. Más aún si nos condicionamos por nuestro entorno, y en consecuencia nos volvemos nuestros propios jueces. Tantas expectativas de todo y de todos, dan al traste con la sencillez de la Vida. Se pierde el disfrute de lo cotidiano, y se vuelve todo una carga pesada. ¿Quién nos hizo tragar el cuento de que se trataba de cargar una cruz? No, y mil veces no: las cosas son más simples de lo que las imaginamos. Es cuestión de ver un ave volar, un niño jugar, una flor existir.
Nos empeñamos en destruirnos, cuando podemos construirnos.
lunes, febrero 21, 2011
Siguiendo los puntos de las estrellas

Yo no era una adolescente común. Iba del colegio a la casa y de la casa al colegio. Con mis amigas me reunía a estudiar. Si acaso a comer. Mi papá me llevaba y me recogía.
Una noche cualquiera, un par de adolescentes del barrio decidieron apostar. Yo era el conejillo de Indias. Apostaron a sacarme de la casa, y quizás conquistarme. Uno probaría primero, y el otro después.
No hubo oportunidad para el segundo. El primero fue astuto. Empezó por ganarse a mi padre. Y les diré que esa es tarea difícil. Realmente. Averigüó que le gustaba la astronomía, y la estudió, o... ya se la sabía. El asunto es que llegaba por las noches a conversar sobre estrellas con mi padre mientras yo curioseaba por la ventana. Luego se atrevió a preguntarle si yo podía salir a hablar con él, y sí, señores y señoras, aceptó.
Así empezó a hablarme a mi de las estrellas. Y desde entonces sé muy bien dónde queda la constelación de Orión. Me daba sus poemas y estuvo presente en mi graduación del colegio. Mis compañeras no podían creer de dónde me había sacado un amigo tan guapo...
Al final del curso viajé con mi madre a Bolivia. Así es que nos dejamos de ver por cinco meses. Pero yo me llevé conmigo sus poemas, y el recuerdo de sus ojos verdes.
Al cabo de mi viaje, no ingresé a la Universidad inmediatamente, así es que me metí a un curso de mecanografía. Él pasaba por mi a la salida, y caminábamos desde San José centro hasta la California. Un día me cansé y planeé una estrategia. Le conté que en la pastoral juvenil le gustaba a varios chicos que no me interesaban, que a mi me gustaba sólo uno. Acto seguido abrí mi espejito y se lo mostré. El muy bruto no entendió: tuve que explicarle. Me dio un beso rápido y tímido, y nuestro autobús apareció.
Así es como mi primer beso fue en la parte trasera de un autobús, tratando de entender el lenguaje de dos lenguas con sabor a chicle de melocotón,enredándose entre sí.
Desde entonces venía al portón de mi casa, y todo lo que hacíamos era besarnos, mientras él intentaba rozarme los pechos con sus dedos ásperos. Arriba, en el cielo, nos espiaban las siete cabritas.
Llegó mi día de entrar a la Universidad, y aquel Universo nuevo de compañeros, pretiles, bares alrededor, clases y profesores tan diferentes a las monjas lívidas del colegio. Me quedó corto mi noviecito que no terminaba el bachillerato. Le terminé en uno de los parques de la U, mi favorito, en el que me ocultaría luego en todos sus rincones, como tantas parejas universitarias.
Los años pasaron, y se enfrentó a la ardua tarea de ser padre, no una sino dos veces y con diferentes mujeres. Tuvo la fortuna de encontrar por fin una buena mujer y se casó hace unos tres años casi. Entonces extendí mis alas de Isis y bailé en la fiesta de su boda. Libre como el viento...
jueves, febrero 17, 2011
Obsesivo-compulsivo

Era mi primer trabajo oficial. Recién estaba entrando a la Universidad, y ya tenía horario de trabajo en una tienda de revelado de fotografías. Ahí me la pasaba entre los clientes, el olor a químicos, y la sorpresa de ver una foto revelada.
Una tarde llegó él, con su uniforme de salonero y su sonrisa de galán, a sacar fotocopias de su cédula de identidad y otros documentos. Sus ojos color miel me miraron de arriba a abajo. Bastó para que a partir de ese momento empezara a hacerme visitas regulares a mi trabajo.
Me invitaba al food court, me regalaba peluches, me contaba sus historias y me invadía con su perfume. Era muy insistente, y yo realmente no quería nada con él. ¿Por qué entonces no le decía que no y ya? Creo que por falta de labia. Lo cierto es que un día me cansé y renuncié para no tener que soportar más su acoso. La administradora de la tienda me dijo que lo hubiera solucionado con contárselo a mi jefe, para que él no me buscara más. El caso es que yo había matriculado tantas materias en la U que ya no daba a vasto.
La historia no termina ahí, y es que fue capaz de ir a buscarme a la Universidad y de dar conmigo, aunque se equivocó de carrera, porque, aunque yo aspiraba a estudiar Psicología, estaba en Comunicación, dado que -afortunadamente- no pasé la prueba psicométrica. Se hizo amigo de una chica que ahora es psicóloga, y le contó su drama hasta que logró conmoverla y dar con mi alma.
Me buscaba después de clases. Yo no almorzaba escuchando sus requiebros amorosos. Llegaba a mi casa a las 4 de la tarde sin comer y empecé a padecer de sueño. Hasta de pie me quedaba dormida. Mis papás tuvieron que comprarme vitaminas porque no había forma de mantenerme despierta.
Pero por más dormida que estuviera, no me logró engañar con los poemas que me dedicaba, según él, de su autoría, pero originalmente escritos por Neruda y Benedetti. Tampoco caí en su trampa, hasta que, tras ocho meses de ruegos, un día decidí ceder y lo llamé a su casa -por entonces no habían celulares.
Iniciamos un idilio que duró poco más de un mes. Recuerdo que una vez nos echaron de un café, porque nuestros besos no eran precisamente los más decorosos, y casualmente las paredes dictaban que no se permitían escenas amorosas... Intensos sí éramos, y en todo el sentido de la palabra, aunque yo aún era virgen, y lo seguí siendo hasta que llegó mi siguiente novio.
Un día se le metió el agua - no hay otra forma de explicarlo-, decidió volver con su ex novia y literalmente me devolvió los peluches. Mi bolsa era pequeña. La suya era en cambio una bolsa extra grande de esas de basura. Hicimos el canje a través de un amigo en común y cada quien por su lado.
Años después me lo topé en una soda muy famosa de Paseo Colón, trabajando como salonero. Me pidió perdón mirándome a los ojos y de nuevo cada quien siguió su camino.
martes, febrero 15, 2011
lunes, febrero 14, 2011
Un amor imposible
Dicen que los artistas sentimos más, quizás por tener las emociones más a flor de piel, o porque de pronto encontramos que un crepúsculo puede ser una acuarela, o que aquel que pasó es digno de fotografiarse, o porque la música nos suena en las cuerdas del alma...
Anoche mientras elevaba mis abanicos de fuego a la Luna y me perdía en los acordes de la música, sentía y sabía que me movía el amor. Sólo por eso vale la pena...
Hace unos años intenté acercarlo a esa pasión por la danza que tenemos en común, aprendiendo a bailar al son del tango... Ibamos a compartir el escenario juntos. Era una forma de que hiciera algo de lo que pudiera sentirse orgulloso. Sin embargo, dimitió.
Si alguna vez he estado cerca de amar el alma de un ser humano, es ahora. Trasciende la piel, el tiempo, las experiencias, el hecho que no haya habido sexo, todo. Pero no es posible. Anoche le dije al oído: Ya que no puedo ser tu amor, voy a ser tu ángel guardián. -Siempre, me contestó.
Para gente que, como yo, cree en vidas pasadas y en que todo es energía, amores como este son posibles. - No nos tocaba en esta Vida, le dije con lágrimas en los ojos.
Si de algo estoy segura, es que lo que siento es definitivamente puro, y eso sólo puede ser bueno. Así es que no puede doler por mucho tiempo, como duele ahora. Tocará transformarlo, y transmutarlo, como una alquimista, con el tiempo.
Para vos, mi pequeño principito, una sonrisa, el Sol, la Luna, las estrellas, la felicidad infinita, una rosa, la búsqueda del equilibrio, un tango, un beso profundo, de esos en los que todo desaparece alrededor, mi mano reposando sobre la tuya, una caricia, dulce, y suave, y el deseo de que seas feliz, al lado de aquel que te ame.
viernes, febrero 11, 2011
La historia de un vampiro

De noche se veía aún más guapo. La piel blanca le brillaba a la luz de la Luna, y contrastaba con su jacket de cuero negra, y la columna de humo que salía de sus labios carnosos. Sus rizos negros le acariciaban la frente, y yo sus abdominales perfectos.
Me lo llevé a una disco y le bailé sobre un cubo, mientras él me acercaba el ventilador, ignorando que no sería suficiente... porque el calor no lo llevaba sobre la piel... Él me hizo sentir que un orgasmo múltiple era una ecuación posible, y que aún con ropa se podía hacer el amor.
Una noche que consumíamos nuestros pies entre la arena, besó los hielos de su trago y luego rozó con ellos mis muslos por debajo de la mesa. Sin saberlo, creo un monstruo.
Pero olvidó un detalle importante, y fue contarme que tenía novia. Error. Por ese entonces yo no me despegaba de mi cuchilla, así es que lo busqué para enfrentarlo: le hice el teatro y logré asustarlo. Logré convencer a un actor de que lo estaba amenazando.
Aquella fue una semana muy intensa. Con besos, lágrimas y sangre ficticia. Con olor a noche y sus brillantes ojos negros desnudándome las ganas. Con máscaras y desenmascaramientos. Con deseo y con despecho.
Años después, todavía cruzaba la acera cuando me topaba de frente.
Dicen que ahora es como un señor, gordo y con síntomas de alopecia...
miércoles, febrero 09, 2011
Con sabor garífuna

Aunque el Nuevo Tauritos era un bar con poca iluminación, pude ver sus ojos oscuros en medio de la gente.
Yo estaba con un par de amigas. Una de ellas era mi compañera de apartamento. Pero a ella le ganó la noche y se fue a acostar. Para su amiga y yo la noche apenas empezaba. A ella se le antojó más el sabor santiagueño del otro pelado, y acto seguido nos dispusimos a la caza.
No recuerdo detalles, pero sí recuerdo que los besos se antojaron de caminar bajo la noche y los cuatro hicimos el recorrido desde San Pedro hasta Curridabat. Luego nos despedimos. Y el idilio tuvo fin por ambas partes. En mi caso, me atraparon un par de ojos verdes cuya historia ya habrán leído...
Los meses pasaron, y por cosas del destino, nos volvimos a encontrar. Esta vez le aposté a su piel morena y a la música que producía con su son. La pasamos bien. Yo tomaba tres autobuses para llegar hasta su casa y sumergirme en la cueva de tres hombres que más que hombres eran artistas. Cada habitación era un universo de colores, pinturas y arañas. Él hacía de la cocina su propia obra de arte. He sido tan afortunada con los hombres que cocinan bien que ya se convirtió en un requisito.
Hay una imagen absurda que habita en los recuerdos que tengo con este garífuna, y fue una vez que, recién empezando a salir, me invitó a una fiesta en su casa. En una que va y otra que viene, me lo encontré de frente coqueteando con una nena. Ardí en rabia. Le dije: me quiero ir. Lo peor es que estaba muy lejos de mi casa y que no tenía dinero suficiente para tomar mi bolso y largarme. Lo llamé aparte y caminamos hacia un lote vacío cerca de su casa. Su perro nos siguió meneando la cola. Yo le di una cachetada con la palma bien abierta, y el cayó en cámara lenta en medio del montazal, donde su perro lo atajó lamiéndolo en la cara. Pero ni ensayándolo nos hubiera salido mejor.
Él no era feliz en Costa Rica. Yo venía saliendo de una depre y no estaba para entrar de nuevo en nostalgias ni en melancolías, así que le di fin a cuatro meses en los que bailé al ritmo de ese son.
Ahora es padre, y de dos hijos. Vive en su país y creo que es feliz, aunque la melancolía de sus ojos es parte de su propio paisaje. Es uno de los amigos de la Vida que tengo, y con quien puedo compartir un café mojado de conversación cada vez que viene a Tiquicia.
martes, febrero 08, 2011
domingo, febrero 06, 2011
viernes, febrero 04, 2011
Aquellos ojos verdes...
... me encandilaron cuando los vi por primera vez. Ambos tuvimos que contener el aliento. Él sonrió y me dijo: Hola. Y apenas si le pude contestar: Hola.
Él creyó que ya me conocía y me siguió hablando como si nada. Estaba todo bien hasta que mi ex empezó a husmear. Por suerte no estaba sola y una amiga me acompañaba. Al rato nos fuimos a comprar un helado. Él estaba en la parada del bus, muy oportunamente, así es que tomé la servilleta que rodeaba el cono y le escribí mi número de teléfono.
Nuestra primera cita fue para mudarme de casa. Tuve un conflicto con mis padres y me fui de la casa de mi abuela al apartamento de una amiga. Sólo estuve ahí un día, pues al día siguiente me mudaría donde viví con una amiga por cuatro meses. Así fue como nos conocimos.
Fantaseamos un poco, sí. Eran tiempos en los que me gustaba caminar con sandalias y amanecer abrazada a un cuerpo tibio (esto último no ha cambiado). Nos gustaba trepar a un árbol y jugar al hada y al duende. Yo le escribía mis poemas en trozos de papel y él los representaba. Fue el primero que me preguntó si quería ser su novia, y yo acepté.
También fue el primero que me propuso que viviéramos juntos a lo que yo respondí con una carcajada abierta.
Él conocía al chico de mi amiga, por lo que pronto nos convertimos en una familia feliz. Compartimos cocina, aventuras, y los vinitos gratis que ofrecían siempre en las inauguraciones de exposiciones de las galerías de arte. Entonces mi amiga y yo entrábamos a los baños, con sendos y grandes bolsos y nos robábamos el papel higiénico que buena falta nos hacía en el apartamento.
Mi corazón me dijo que aún pensaba en mi ex, y entre lágrimas tuve que aceptar que había logrado presentar ante un auditorio una obra dirigida y adaptada por mi, que había huido de casa, y que ni modo, se acababa una nueva relación. Él creía que lloraba sólo por él y nunca entendió que había otras cosas en mi cabeza que necesitaba liberar por medio de las lágrimas.
El tiempo pasó, y pudo hacer que nos convirtiéramos en amigos y que compartiéramos una que otra aventura nocturna en do mayor.
Él creyó que ya me conocía y me siguió hablando como si nada. Estaba todo bien hasta que mi ex empezó a husmear. Por suerte no estaba sola y una amiga me acompañaba. Al rato nos fuimos a comprar un helado. Él estaba en la parada del bus, muy oportunamente, así es que tomé la servilleta que rodeaba el cono y le escribí mi número de teléfono.
Nuestra primera cita fue para mudarme de casa. Tuve un conflicto con mis padres y me fui de la casa de mi abuela al apartamento de una amiga. Sólo estuve ahí un día, pues al día siguiente me mudaría donde viví con una amiga por cuatro meses. Así fue como nos conocimos.
Fantaseamos un poco, sí. Eran tiempos en los que me gustaba caminar con sandalias y amanecer abrazada a un cuerpo tibio (esto último no ha cambiado). Nos gustaba trepar a un árbol y jugar al hada y al duende. Yo le escribía mis poemas en trozos de papel y él los representaba. Fue el primero que me preguntó si quería ser su novia, y yo acepté.
También fue el primero que me propuso que viviéramos juntos a lo que yo respondí con una carcajada abierta.
Él conocía al chico de mi amiga, por lo que pronto nos convertimos en una familia feliz. Compartimos cocina, aventuras, y los vinitos gratis que ofrecían siempre en las inauguraciones de exposiciones de las galerías de arte. Entonces mi amiga y yo entrábamos a los baños, con sendos y grandes bolsos y nos robábamos el papel higiénico que buena falta nos hacía en el apartamento.
Mi corazón me dijo que aún pensaba en mi ex, y entre lágrimas tuve que aceptar que había logrado presentar ante un auditorio una obra dirigida y adaptada por mi, que había huido de casa, y que ni modo, se acababa una nueva relación. Él creía que lloraba sólo por él y nunca entendió que había otras cosas en mi cabeza que necesitaba liberar por medio de las lágrimas.
El tiempo pasó, y pudo hacer que nos convirtiéramos en amigos y que compartiéramos una que otra aventura nocturna en do mayor.
miércoles, febrero 02, 2011
180 º
Acababa de terminar una relación de cinco años... hasta que una noche decidí dejarlo ir y me fui de fiesta. Ya no recuerdo cómo nos volvimos a ver. La cosa es que quedamos de salir, y yo ya estaba lista.
Lo conocía desde niño, pero el niño ya había crecido y tenía una piel color aceitunada, era alto, delgado, y los lentes le daban un aire interesante...
El tequila, el limón y la sal, sólo fueron una excusa... Quien diga que los besos ácidos no saben como los dulces es porque aún no los ha probado.
Salir con él fue muy diferente... y refrescante. Cambiar de aires me hizo bien. Pero una escena de celos de mi ex casi llevó al traste esta nueva relación. Afortunadamente logré calmarle los humos: una tarde mi ex me siguió desde la U hasta mi casa, y mientras hablábamos llegó este chico, y claro, se dio para confusiones.
Él me gustaba mucho, sin embargo en ese tiempo era un tanto superficial y engreído (por no decir totalmente) y no soy de las que se callan las cosas. Sin embargo no había nada que hacer si él no quería interiorizar y hacer algo al respecto.
Un día desapareció. Lo malo fue que a ese día le siguió otro... y otro. Su madre me llamó desesperada preguntándome si sabía dónde estaba. Y yo estaba igual, sin saber nada. Cuando al individuo se le ocurrió aparecer en mi casa, lo mandé a volar. ¿Qué se creía? Se había pegado un fiestón de días y noches sin dar señales de Vida. A otra con cuentos.
Con el tiempo me lo volví a topar. Había cambiado de carrera y ahora era compañero de la U de mi mejor amigo. Nada ocurrió, sino hasta años después, cuando me invitó a hacer un paseo. Yo esperaba que fuéramos solos, pero llevó a un amigo. Durante el trayecto eligió el tema de conversación equivocado: religión. Empezó a hablarme de Dios desde una perspectiva cajonera, es decir desde una religión. Resultó que ahora era testigo de Jehová, e intentaba evangelizarme. Se topó con una pared. Mis creencias son mucho más amplias. Para mi Dios no tiene género, el cielo y el infierno pueden estar en la tierra, creo en la reencarnación y en que todo y todos somos energía. Nuestro acompañante sólo escuchaba: no había oportunidad de intervenir en medio de ese pin-pong.
En fin, una vez que llegamos a nuestro destino, cambiamos las ruedas de su auto por las de tres bicicletas y el paisaje bajó los humos. Almorzamos riquísimo y nos dispusimos a regresar.
Cuando llegamos a mi casa, se disculpó por su desaparición años atrás. A mi me tentó besarlo, pero el asunto religioso me detuvo y me contuvo. Luego me llamó por teléfono y me confesó que aún le gustaba. A mi también, le dije, pero definitivamente estamos en frecuencias distintas. Y acto seguido, volvió a desaparecer.
Lo conocía desde niño, pero el niño ya había crecido y tenía una piel color aceitunada, era alto, delgado, y los lentes le daban un aire interesante...
El tequila, el limón y la sal, sólo fueron una excusa... Quien diga que los besos ácidos no saben como los dulces es porque aún no los ha probado.
Salir con él fue muy diferente... y refrescante. Cambiar de aires me hizo bien. Pero una escena de celos de mi ex casi llevó al traste esta nueva relación. Afortunadamente logré calmarle los humos: una tarde mi ex me siguió desde la U hasta mi casa, y mientras hablábamos llegó este chico, y claro, se dio para confusiones.
Él me gustaba mucho, sin embargo en ese tiempo era un tanto superficial y engreído (por no decir totalmente) y no soy de las que se callan las cosas. Sin embargo no había nada que hacer si él no quería interiorizar y hacer algo al respecto.
Un día desapareció. Lo malo fue que a ese día le siguió otro... y otro. Su madre me llamó desesperada preguntándome si sabía dónde estaba. Y yo estaba igual, sin saber nada. Cuando al individuo se le ocurrió aparecer en mi casa, lo mandé a volar. ¿Qué se creía? Se había pegado un fiestón de días y noches sin dar señales de Vida. A otra con cuentos.
Con el tiempo me lo volví a topar. Había cambiado de carrera y ahora era compañero de la U de mi mejor amigo. Nada ocurrió, sino hasta años después, cuando me invitó a hacer un paseo. Yo esperaba que fuéramos solos, pero llevó a un amigo. Durante el trayecto eligió el tema de conversación equivocado: religión. Empezó a hablarme de Dios desde una perspectiva cajonera, es decir desde una religión. Resultó que ahora era testigo de Jehová, e intentaba evangelizarme. Se topó con una pared. Mis creencias son mucho más amplias. Para mi Dios no tiene género, el cielo y el infierno pueden estar en la tierra, creo en la reencarnación y en que todo y todos somos energía. Nuestro acompañante sólo escuchaba: no había oportunidad de intervenir en medio de ese pin-pong.
En fin, una vez que llegamos a nuestro destino, cambiamos las ruedas de su auto por las de tres bicicletas y el paisaje bajó los humos. Almorzamos riquísimo y nos dispusimos a regresar.
Cuando llegamos a mi casa, se disculpó por su desaparición años atrás. A mi me tentó besarlo, pero el asunto religioso me detuvo y me contuvo. Luego me llamó por teléfono y me confesó que aún le gustaba. A mi también, le dije, pero definitivamente estamos en frecuencias distintas. Y acto seguido, volvió a desaparecer.
viernes, enero 28, 2011
Vi las estrellas
Él se llamaba Lyron. Era israelí. Lo conocí en una de las tantas fiestas en Tamarindo. Me gustó tanto a mi como a mi amigo, pero yo fui la afortunada.
Era lindo, tenía unos ojos verdes de esos que encandilan, y sí, también era sexy. Besaba mmmuuy bien, y era muy divertido conversar con él en el único idioma que podíamos comunicarnos: en inglés. Él se reía de mi acento y yo le pedía que me hablara en hebreo.
Él estaba acampando en Tamarindo, y decidí ponerlo a prueba. ¿Quería verme? Que llegara por sus propios medios a Brasilito... Y lo hizo.
Todo era perfecto. La playa, el Mar con su ir y venir, y una noche estrellada. Hasta que llegó el momento clave... y me sentí como Amélie en la escena en la que se está cogiendo un tipo y sólo ve a la cámara con cara de ¿a qué horas va a terminar esto? Afortunadamente yo tenía ante mis ojos una bóveda de estrellas, que bien, bien podía ponerme a contar...
Nunca más lo volví a ver. Pero si algo aprendí de esta, es que no todo lo que brilla... sabe usar el oro que tiene.
Era lindo, tenía unos ojos verdes de esos que encandilan, y sí, también era sexy. Besaba mmmuuy bien, y era muy divertido conversar con él en el único idioma que podíamos comunicarnos: en inglés. Él se reía de mi acento y yo le pedía que me hablara en hebreo.
Él estaba acampando en Tamarindo, y decidí ponerlo a prueba. ¿Quería verme? Que llegara por sus propios medios a Brasilito... Y lo hizo.
Todo era perfecto. La playa, el Mar con su ir y venir, y una noche estrellada. Hasta que llegó el momento clave... y me sentí como Amélie en la escena en la que se está cogiendo un tipo y sólo ve a la cámara con cara de ¿a qué horas va a terminar esto? Afortunadamente yo tenía ante mis ojos una bóveda de estrellas, que bien, bien podía ponerme a contar...
Nunca más lo volví a ver. Pero si algo aprendí de esta, es que no todo lo que brilla... sabe usar el oro que tiene.
jueves, enero 27, 2011
martes, enero 25, 2011
Ojos que no quieren ver
Acostumbraba ir a ver Los Simpsons a la que sería su habitación.
- Mmm... lindo niño- pensé. Y en una de las tantas fiestas en Tamarindo, lo besé. A la segunda me preguntó si podía besarme. Y me aseguré de enseñarle que es mejor pedir perdón que pedir permiso.
Si en alguna ocasión puse en práctica aquello de que "un clavo saca otro clavo", fue en esta. Aún malenamorada, decidí que iba a ser una novia buena y que todo saldría bien. No más llantos, no más dramas, no más escenas en el bar del pueblo ni en ninguna otra parte. Aquel no tardó en enterarse ni de marcar su territorio, restregándome una nueva chica delante de mis narices. Pero yo ya estaba en otras.
El niño era un dulce conmigo, eso no se le puede negar. Claro, mientras estaba despierto, porque una vez que regresaba del trabajo, dormía a pierna suelta. Yo dejé de ir a la playa. Y cuando fuimos me preguntó: ¿por qué nunca me trajiste?. A lo que le contesté con una sonrisa sarcástica: porque siempre estabas dormido. Como todos, tenía sus defectos, pero nunca me ocultó sus negocios oscuros. Un día vi aparecer en su habitación un televisor enorme, con el que él, mi cuñado y su otro compañero de habitación jugaban play station. Me contó sus aventuras en Limón, y cómo había entrado en el negocio...
Hay un detalle que no he contado aún, y es que cuando lo miraba a los ojos, uno de ellos cambiaba de dirección cuando le apetecía. Sus padres lo habían llevado a operar a Cuba, pero no logró recuperarse al cien por ciento.
Sus padres... Buenas personas. Su madre era profesora universitaria y su padre pastor. Al parecer se llevaron una buena impresión de mi. Y yo de ellos. Me encantaba la colección de libros y cuadros que conocí cuando fui a la casa de su padre en... San José. Era interesante ver cómo tanto él como su hermano eran tan diferentes a sus padres: dos adultos que fueron jóvenes universitarios emprendedores... Ellos se habían separado luego de que su hijo descubrió a su madre con otro hombre.
Cuando lo llevé donde una amiga en San Pedro, me dijo: pero si es un chata. Yo me reí. No me importaba escuchar con él a Sean Paul o a Tego Calderón, ni que sus pantalones fueran tres veces más grandes que él (¿dije tres?, seis quizás), lo que me importaba era lo que había dentro... ¡de su corazón, claro está!
Llegó el momento en el que yo ya no podía permanecer ni un minuto más en el hotel, y decidí renunciar, aunque él no quería que lo hiciera. Alquiló una casa de madera en el pueblo más cercano y llamó a sus compas para que pasaran una semana en la playa. Él quería que nos quedáramos a vivir ahí. Yo la mantengo - me dijo.
Yo me horroricé. No estaba para jugar de casita con un niño. A pesar de que vi sus lágrimas correr bajo el agua de la ducha, aproveché la primera oportunidad que tuve para regresar a San José. Me inscribí en un seminario de radio, y gracias a éste conseguí mi trabajo, pero esa es otra historia.
Al poco tiempo él se jaló una torta y lo despidieron. Casi que podría asegurar que fue al propio. Seguimos viéndonos. Yo hacía un viaje de unas dos horas para llegar a un lugar donde estaba segura que habitaban los duendes. Por supuesto me quedaba a dormir, abrazada a su cuerpo tibio. Por las mañanas íbamos de excursión al río que había cerca de su casa, y regresábamos para preparar fajitas de pollo con cebolla y chile dulce.
Todo iba bien, hasta que vio unas fotos que le causaron intriga, con un amigo mío al que yo le gustaba... Lo de su madre aún no lo había superado, y no lo aceptaría en su vida... jamás. Lo vi un mes después que fui a dejar a mis padres al aeropuerto. Y desde entonces... nunca más. Aún no me explico cómo en un país tan pequeño sea posible que no nos hayamos vuelto a topar, ni por casualidad.
sábado, enero 22, 2011
Una historia escrita sobre las conchas
Conchal fue el inicio de una nueva etapa. Ese año no sabía hacia dónde ir, ni cómo. Era como esos barcos que han perdido el ancla.
Y un buen día, tras un pleito familiar, imprimí varios curriculums, me puse mi mochila al hombro, y tomé un bus a Guanacaste.
Quiso la suerte, el destino, o lo que fuera, que a la primera entrevista me dejaran una semana a prueba, y por allá me quedé, conociendo lo que sería mi nuevo trabajo, mi nueva casa y mi nueva Vida.
Desde que lo vi me atrajo, mucho, muchísimo. Por más que le daba vueltas, no entendía cómo era posible que un tipo tan feo y con el que no había intercambiado palabra alguna, me atrajera de esa manera. Y además, se trataba nada más y nada menos que de mi supervisor.
Una de esas noches, fuimos a "supervisar" la playa, y no me importó que una nube de zancudos me devorara de pies a cabeza... Estaba muy ocupada como para ocuparme de los zancudos. Nos sacudimos la arena en uno de los baños del hotel. Y esa fue la primera de muchas escapadas en las que logré superar al mismo Houdini. Por suerte no habían cámaras que registraran... nada.
Después de esa semana regresé a San José para empacar mis cosas y recibí una llamada suya. Me decía que no podíamos estar juntos, pero no me decía por qué. A mi se me ocurrieron las razones más absurdas y nunca la más lógica: tenía novia.
El día que llegué al hotel hice lo que nunca antes había hecho: revisé su habitación minuciosamente. Necesitaba saber con quién me estaba metiendo. Y no me gustó lo que encontré. Sin embargo obvié las fotografías que había bajo su colchón y seguí adelante. Incluso cuando me dijo que tenía novia, y una hija de otra mujer. Miro hacia atrás y me felicito por no necesitar ahora refugiarme en los brazos de un hombre cuando tengo un vacío adentro.
De nuevo: fueron cuatro meses intensos. Dormía con él, trabajábamos juntos, creábamos juntos. Pues sí, algo bueno tenía, y es que era súper creativo: las ideas se le daban fácil. Tanto para su trabajo, como para las mujeres. Porque no tardó en endulzarle los oídos (entre otras cosas) a la cantante nueva.
Entonces mi talento histriónico salió a la luz... pública. Recuerdo que venía de un evento cuando una amiga me avisó que estaban en el bar del pueblo, con otra pareja más. Caminé hacia ellos decidida, lo tomé con fuerza del cabello y le doblé la nuca, gritándole: ¡ASÍ TE QUERÍA VER! Y a ella: ¡PEEEEEEEEEEEERRRRRRRRRAAAAAA!!!! Al día siguiente fue la historia de primera plana del hotel. Faltaba más: pueblo chico...
Me malenamoré, sí, y de la persona menos indicada. Al tiempo ya andaba con otra chica más. Yo no lo soporté, entonces no era tan fuerte, y renuncié. Mi trabajo era hacer reír y yo lo único que hacía era llorar de rabia y de dolor. Recuerdo una escena surrealista de un amigo mío masticando un papel con los nombres de las canciones de un disco que él me había regalado, y dejando ir las sobras por el lavamanos. Al menos sola no estaba. Una tarde me tomé una botella de vodka entera y la reventé contra la pared. Y tampoco estuve sola. En ese momento entró a mi habitación un amigo al que le gustaba. Sólo se sentó a mi lado y me abrazó, mientras yo tenía la mirada fija en los pedazos de vidrio.
Seguí en el hotel, pero cambié de puesto. No me divertía nada estar detrás del front desk atendiendo las necedades de los gringos. Era mucho mejor trabajar con niños que con adultos. Pero al menos no tenía que verlo todos los días.
Tres meses duré en ese puesto antes de regresar a San José. Supe por una amiga y por mi mejor amigo que me acusó de brujería. La chica con la que estaba le hizo la Vida a cuadritos. Yo me reía para mis adentros. Creer que una bruja es culpable de sus males... es porque ignoraba que en esta Vida existen Leyes Universales que nos rigen: Karma y Dharma. Tiempo después lo despidieron.
miércoles, enero 19, 2011
El flautista

Me atrapó su melodía.
- ¿Y ese niño quién es?, le pregunté doble intencionadamente a mi amiga. Sí, dije niño, porque tenía 19 años. Y yo ya había iniciado la década de los 30.
Tenía que ser una bruja la que alentó esa atracción. Le dio mi teléfono y empezamos a comunicarnos... vía telefónica y a través de la música... porque cuando descubrimos que teníamos química en el escenario... volamos. Yo tenía la certeza de que algún elemental de la naturaleza hacía su aparición en ese momento, aunque no fuera capaz de verlo, sabía que ahí estaba. Mientras, yo bailaba, sobre los acordes que salían de sus labios.
Decidí olvidarme que se trataba de un adolescente para convertirme yo en una adolescente. Caminábamos bajo la lluvia y nos deteníamos para besarnos, olvidándonos de que el mundo existía y que sólo teníamos una sombrilla quebrada.
Lo llevé a contarle las historias que cuentan los museos y las calles de San José, fuimos a mi café-bar favorito, a construir cadáveres exquisitos sobre servilletas y trozos de papel. Y también a Zorratepec, a despertar a los duendes que habitan entre los árboles.
Mis amigas no entendían qué estaba haciendo con este niño. Yo... sabía lo que hacía, pero se me salió de las manos. Descubrí que tener y mantener una relación abierta requiere madurez, y definitivamente no es una opción cuando hay tantas dudas, inseguridades y rollos por resolver... Yo cerraba los ojos, tratando de recordar quién fui a los 19 y se me venía a la mente la imagen de una chica de falda larga, caminando descalza por las calles de San José, y entonces fue cuando me dije: qué-estoy-haciendo. Él se enamoró y yo rompí un corazón. Pero terminarle fue lo más sensato que pude haber hecho. Aquello no tenía pies ni cabeza. Preferí ser su amiga, pero él no estaba preparado para ese cierre, así es que acto seguido, hice mutis por el foro.
Después de esa experiencia, ya no estoy tan segura de querer ser la señora guapa que anda luciéndose con chicos veinteañeros. Todo tiene un precio.
domingo, enero 16, 2011
El médium y la bruja

No eran el lugar, ni las circunstancias, lo que no nos permitía fluir...
Con nadie había logrado esa conexión espiritual. Con él no tenía que callar mi atracción por el esoterismo. En ese sentido estábamos en la misma frecuencia. Una noche me vi con él en la casa de una lectora del Tarot, la mejor del país, según se dice, rodeada de una serie de personalidades en la materia. Él y yo éramos los más chicos. Todos los demás en esa habitación superaban los sesenta años. Las paredes estaban rodeadas de máscaras y de objetos que parecía que cobrarían vida en cualquier momento. La puerta se abría con el viento, y ellos estaban segurísimos de que se trataba del alma de un amigo en común que ya había muerto. Y claro, no podía faltar a la hora del café (aunque no tuviera un trasero para sentarse).
La señora que estaba sentada a mi derecha, me dijo que me acompañaba un alma vieja, que vestía de negro y se peinaba de moño. Aunque nunca la he visto, la siento conmigo: sé que mi abuela me protege. Sólo me lo estaban confirmando.
Días después estuve en una sesión de médiums. Un espíritu ancestral me habló a través de él, sin embargo sentí que los consejos que recibí, me los pudo haber dicho él sin necesidad de intermediarios, así vinieran de otros planos de la materia.
Una cosa buena sí predijo, y es que una amiga a la que le rompieron el corazón, conocería su compañero de Vida, y eso hoy es una realidad. Las personas no nos conocemos por casualidad, así es que una de las razones por las que valió la pena haberlo conocido, fue esa.
Resulta que aunque lo intentamos, había algo que, al menos para mi es esencial, y es que no nos entendíamos en la cama. De haber conocido el sexo tántrico por esos días, probablemente lo hubiera intentado, pero de nuevo: las cosas suceden como tienen que suceder. Que dos personas coincidan en determinado momento de sus vidas es un milagro. A veces uno o el otro no está preparado para ese momento, y es por eso que hay que procurar mantenernos siempre conscientes, con los seis sentidos abiertos.
Juntos fuimos al Volcán Irazú, que terminó siendo un viaje de despedida, muy simbólico por cierto. Al final sólo nos abrazamos fuertemente, y sin una sola palabra (las palabras no son necesarias en el plano espiritual), cada uno siguió su camino.
miércoles, enero 12, 2011
Précisément
- Me encanta hacer el amor con vos, me dijo mientras me miraba desde sus ojos color almendra.
Él me encantó, desde la primera noche que me invitó a salir. Me atrapó su discurso de sabelotodo, y ese mechón de cabello que le caía en la cara y lo hacía parecer una caricatura manga. Probablemente salió de una, porque entre más lo miraba no le encontraba defecto alguno.
Una que a veces se complica la Vida y no se la cree. En lugar de hacerme publicidad, empecé a contarle mis cuentos bizarros, y saltaron mis neurosis y otros demonios, y ni para qué... Hasta yo misma hubiera salido corriendo, ahora que lo veo en retrospectiva.
Para que dos personas estén juntas, en definitiva tienen que estar en la misma frecuencia. En fin, durante esos cuatro meses que las estrellas quisieron que este par de almas coincidieran en las mismas latitudes y longitudes, aprendí de él más de lo que él pudo sospechar. Me hizo ver hacia adentro, me hizo pensar que ese ser con el que compartís besos, sudor, tertulia y cafés, no es el Sol de tu Universo, sino vos mismo. Así de sencillo.
Entonces estaba efervesciendo en mi la pasión por la danza, y él estuvo siempre acompañando mis pies descalzos. Es justo lo que esperaría de un compañero de Vida: eso y que nos entendamos en los tres planos de la materia. Y que tenga esa perspicacia, ese sentido del absurdo, esa manera de entregarse a su pasión, y ese criterio... (¡a la p%ª"!!! ¿en qué estaría pensando cuando lo dejé ir...?).
- Précisément.
Él me encantó, desde la primera noche que me invitó a salir. Me atrapó su discurso de sabelotodo, y ese mechón de cabello que le caía en la cara y lo hacía parecer una caricatura manga. Probablemente salió de una, porque entre más lo miraba no le encontraba defecto alguno.
Una que a veces se complica la Vida y no se la cree. En lugar de hacerme publicidad, empecé a contarle mis cuentos bizarros, y saltaron mis neurosis y otros demonios, y ni para qué... Hasta yo misma hubiera salido corriendo, ahora que lo veo en retrospectiva.
Para que dos personas estén juntas, en definitiva tienen que estar en la misma frecuencia. En fin, durante esos cuatro meses que las estrellas quisieron que este par de almas coincidieran en las mismas latitudes y longitudes, aprendí de él más de lo que él pudo sospechar. Me hizo ver hacia adentro, me hizo pensar que ese ser con el que compartís besos, sudor, tertulia y cafés, no es el Sol de tu Universo, sino vos mismo. Así de sencillo.
Entonces estaba efervesciendo en mi la pasión por la danza, y él estuvo siempre acompañando mis pies descalzos. Es justo lo que esperaría de un compañero de Vida: eso y que nos entendamos en los tres planos de la materia. Y que tenga esa perspicacia, ese sentido del absurdo, esa manera de entregarse a su pasión, y ese criterio... (¡a la p%ª"!!! ¿en qué estaría pensando cuando lo dejé ir...?).
- Précisément.
martes, enero 11, 2011
Cadáver Exquisito
Interrumpo la programación regular, para compartirles una producción del Circo de los Dementes e invitados. Con ustedes, este cadáver exquisito:
El fondo del absurdo es un atajo.
Todo va a salir bien.
¡Cambia, cambia!
Hay ausencias que representan el verdadero triunfo.
Tiempo, tiempo...
No es necesario pensar para escribir: el papel aguanta.
Entonces, se absorbe el paisaje.
- Yo quería ya.
-¡Qué miedo!
-Sé que las piezas encajan porque las vi separarse…
Todo a su tiempo llega, solo disfruta del tiempo y sé feliz.
Vuela, escapa al mundo de fantasía a través de la mascara en el espejo, el mundo de los que prefieren hacer imposibles realidad.
Abrí el espacio para entretenerte.
Paciencia.
Muy preciso. En el momento indicado.
Divino y perfecto como el nautilus…
Cada momento es único.
Absurdos pensamientos, pero son muchos y a través del sueño son representados - qué rico pero que cansado cuando hablan de uno las amiguillas...
Canta corazón, vuela, vuela…
Cualquier proliferación caótica es solo un ascua al lado de la gran fogata. ¡Es cualquier vara!
Si estuviéramos aislados seríamos muertos vivientes, por eso mejor no darse cuenta y seguir adelante.
Los pensamientos son cosas.
Pagaré las causas de mis consecuencias.
-Whatever!!!
En un reglón se pueden escribir muchas cosas.
Éste es el último. ¡Escríbalo!
El fondo del absurdo es un atajo.
Todo va a salir bien.
¡Cambia, cambia!
Hay ausencias que representan el verdadero triunfo.
Tiempo, tiempo...
No es necesario pensar para escribir: el papel aguanta.
Entonces, se absorbe el paisaje.
- Yo quería ya.
-¡Qué miedo!
-Sé que las piezas encajan porque las vi separarse…
Todo a su tiempo llega, solo disfruta del tiempo y sé feliz.
Vuela, escapa al mundo de fantasía a través de la mascara en el espejo, el mundo de los que prefieren hacer imposibles realidad.
Abrí el espacio para entretenerte.
Paciencia.
Muy preciso. En el momento indicado.
Divino y perfecto como el nautilus…
Cada momento es único.
Absurdos pensamientos, pero son muchos y a través del sueño son representados - qué rico pero que cansado cuando hablan de uno las amiguillas...
Canta corazón, vuela, vuela…
Cualquier proliferación caótica es solo un ascua al lado de la gran fogata. ¡Es cualquier vara!
Si estuviéramos aislados seríamos muertos vivientes, por eso mejor no darse cuenta y seguir adelante.
Los pensamientos son cosas.
Pagaré las causas de mis consecuencias.
-Whatever!!!
En un reglón se pueden escribir muchas cosas.
Éste es el último. ¡Escríbalo!
jueves, enero 06, 2011
Entre una magnolia y un violín rojo
Magnolia era nuestra película favorita. Así es que un día le regalé un paquete de inciensos de Magnolia.
Él me recordó este detalle cuando nos reencontramos, a su regreso de Europa. Yo ya lo había olvidado...
Empezamos a salir. ¿Dije salir? En realidad nunca salimos de su habitación. Habíamos encontrado una conexión sexual que no habíamos logrado antes. Y sin embargo, la primera noche le dije lo que realmente buscaba.
La pasábamos bien teniendo una buena conversación, una botella de vino, una buena película y una mejor sesión de sexo. Pero lo que yo realmente quería y quiero y busco en mi interior, no lo obtendría de este menú. Por eso las madrugadas se tornaban amargas, y sentía frío aunque durmiera a su lado.
Una mañana recibí un mensaje de texto de una amiga en común: Me besó. Y me invitó a su apartamento. Pero no quise ir. Ella ignoraba que para esos días nos habíamos estado viendo. Tomé aire y la llamé. Dejé que me contara todo con lujo de detalles. Luego le conté la verdad. Ella no lo podía creer, y lo eliminó de su Vida, así como yo lo hice después de encararlo. No teníamos una relación, pero él sabía que yo sí la quería. Y aunque no tuviéramos nada, ella no era una desconocida, sino amiga de ambos. Le tiré al suelo su discurso existencial-espiritual de ese entonces, di media vuelta y me fui. Tomé mi frustración y la convertí en un poema:
Un tango,
es una risa burlona,
el fondo de una botella de lágrimas contenidas,
el recuerdo de una última vez,
un beso con sabor a sangre,
el perfume del despecho,
la dulzura de lo amargo,
un "te quiero" a media voz.
Y de ese poema surgió un montaje al que llamé Esencia. Llevé las clases de tango que quería llevar con él. Y me desahogué en el escenario, ahorrándome las lágrimas. Decidí crear. Y cuando todo estuvo listo, lo invité al estreno. Por supuesto, no llegó. Pero para mi la transmutación fue suficiente.
Un año después, en un momento en el que no deseaba ver a nadie: ni a mi misma, me salió al paso, me pidió que habláramos. Y yo desde mi Universo oscuro acepté hacerlo. Se disculpó. Y le dije, no pasa nada, fui demasiado dramática. Y me dijo, sí, pero también te debo una disculpa. Y nos dimos un abrazo incómodo mientras las palomas revoloteaban en el cielo de la Plaza de la Cultura.
Nunca está más oscuro que cuando va a amanecer, me dijo viendo mis ojos maquillados por mis ojeras. Arrastré esa frase hasta que estuve completamente recuperada y de nuevo vi la luz del Sol. Es lo que me quedó de él. Eso, y el DVD de El violín rojo, otra de nuestras películas favoritas.
Pero la historia no termina ahí... El destino le juega a una malas pasadas... y esta vez lo hizo a través de una llamada: -Te llamaba para que nos tomáramos un café, recuerdo que teníamos buenas conversaciones... Acepté fríamente y llegué a nuestro encuentro, dispuesta a todo.
Lo miré a los ojos y le dije lo que pretendía sin una sola palabra. Me detuvo el aliento con un beso en media Avenida Central. El resto es historia. Durante unas tres semanas nos volvimos a conectar. O al menos eso creí. Las cosas siguieron funcionando en su cama y fuera de ella, porque sí, la pasamos bien juntos, nos reímos, conversamos, nos deseamos. ¿Entonces qué pasó? La única forma en la que puedo explicar su desaparición es que el tipo es un pinche cobarde (y yo una boluda por volver a caer). Fin de la historia.
miércoles, enero 05, 2011
La irreverencia de un beso
Me gustaba su irreverencia.
Me hacía reír con sus salidas... y si algo me hacía falta era reír. El enojo me reventaba el hígado por esos días: que por el pésimo servicio al cliente, que porque no me pagaban a tiempo... Y bueno estaba en la transición de una relación que parecía ser perfecta, hasta que él empezó a distanciarse. Tenía novio pero me sentía sola, y... una cosa llevó a la otra. De sentir simpatía empecé a sentir cariño y... atracción. Y como los deseos suelen manifestarse en los sueños, estos empezaron a repetirse una y otra vez. Hasta que un día me dije: ya basta, que sea un beso. Al fin y al cabo, sólo será uno. Qué engañada. Un beso sería una puerta.
Y ni qué decir de la lucha interna que tenía. ¿Sentimientos de culpa? Sí, claro. Pero siempre he creído que en definitiva lo mejor es ser fiel a mí misma. Así es que me dejé llevar, por ese huracán de emociones, sensaciones y sentimientos que me sacudían de un extremo al otro, hasta que llegué a comprobar que es posible querer a dos hombres al mismo tiempo. ¿Cómo? Con uno había sentido una conexión desde que nos vimos a los ojos la primera vez, con el otro había ido encariñándome de a poco, con el trato diario, con las cosas más sencillas y cotidianas.
Eran Universos distintos y escenarios diferentes los que compartíamos. En algún momento me dije que sería perfecto un hombre con las cualidades que me gustaban de cada uno. Pero resulta que las cosas son perfectas como son, y no como una se las imagina. En ese caso... son más que perfectas. Y en ese momento me tocó vivir esa experiencia, o más bien, me dejé ir. Hasta que un año después me dije: suficiente. No puedo más. Hice mis respectivos rituales para cerrar ambos ciclos y seguí mi Vida. Pero vaya que no soy de las que cierra ciclos fácilmente...
¿Imágenes? Su mano acariciando suavemente mi espalda desnuda. Sentí lo que quiso decirme sin mirarnos a los ojos. Por momentos como ese es que la Vida se vuelve deliciosa. Y por momentos como ese he cerrado los ojos a malos recuerdos para volver a besarlo.
Me hacía reír con sus salidas... y si algo me hacía falta era reír. El enojo me reventaba el hígado por esos días: que por el pésimo servicio al cliente, que porque no me pagaban a tiempo... Y bueno estaba en la transición de una relación que parecía ser perfecta, hasta que él empezó a distanciarse. Tenía novio pero me sentía sola, y... una cosa llevó a la otra. De sentir simpatía empecé a sentir cariño y... atracción. Y como los deseos suelen manifestarse en los sueños, estos empezaron a repetirse una y otra vez. Hasta que un día me dije: ya basta, que sea un beso. Al fin y al cabo, sólo será uno. Qué engañada. Un beso sería una puerta.
Y ni qué decir de la lucha interna que tenía. ¿Sentimientos de culpa? Sí, claro. Pero siempre he creído que en definitiva lo mejor es ser fiel a mí misma. Así es que me dejé llevar, por ese huracán de emociones, sensaciones y sentimientos que me sacudían de un extremo al otro, hasta que llegué a comprobar que es posible querer a dos hombres al mismo tiempo. ¿Cómo? Con uno había sentido una conexión desde que nos vimos a los ojos la primera vez, con el otro había ido encariñándome de a poco, con el trato diario, con las cosas más sencillas y cotidianas.
Eran Universos distintos y escenarios diferentes los que compartíamos. En algún momento me dije que sería perfecto un hombre con las cualidades que me gustaban de cada uno. Pero resulta que las cosas son perfectas como son, y no como una se las imagina. En ese caso... son más que perfectas. Y en ese momento me tocó vivir esa experiencia, o más bien, me dejé ir. Hasta que un año después me dije: suficiente. No puedo más. Hice mis respectivos rituales para cerrar ambos ciclos y seguí mi Vida. Pero vaya que no soy de las que cierra ciclos fácilmente...
¿Imágenes? Su mano acariciando suavemente mi espalda desnuda. Sentí lo que quiso decirme sin mirarnos a los ojos. Por momentos como ese es que la Vida se vuelve deliciosa. Y por momentos como ese he cerrado los ojos a malos recuerdos para volver a besarlo.
martes, enero 04, 2011
El peluche bipolar
jueves, diciembre 30, 2010
La historia sin fin
Era un 31 de diciembre cuando lo esperaba en la entrada del Mall San Pedro, con mis características botas negras y mi minifalda. Aunque parezca una fecha extraña para una primera cita, lo era. Por alguna razón todos mis amigos tenían algo que hacer esa noche y yo recibiría el Año Nuevo con un perfecto desconocido. Sólo sabía dónde trabajaba y a qué se dedicaba... porque fue donde lo conocí, una semana antes, cuando nos quedamos viendo profundamente a los ojos. Tanto, que casi se cae el pobre. De hecho se le cayó todo el contenido de la bandeja, y aún no me explico cómo no se le quebró ni un vaso. Si alguna vez han dudado del amor a primera vista, es porque aún no lo han vivido.
En esa época yo actuaba rápido, así es que le escribí mi teléfono en la factura. Créanme: funciona. Así es que ahí estábamos, buscando en un taxi el mejor lugar para pasar la última noche del año. Pero el destino decidió que los mejores lugares estarían cerrados, así es que terminamos en una disco gay, en medio de confetti de colores y comparsa brasileña. En fin, lo que menos importaba era el lugar, sino la compañía. La noche se nos quedó corta, y el lugar en el que estábamos, aún su apartamento... y mi falda. Me dejé ir, como lo he hecho cada vez que nuestros cuerpos y nuestras almas deciden reencontrarse.
Empecé a llegar a mi casa cada vez más tarde... o más temprano, como quiera verse. Hasta que un día, al enfrentar el frío de una mañana de enero, me encontré el portón con una gran cadena de hierro y un gran candado... Era absurdo tener que enfrentar eso después de haber estado acurrucada por el calor de su cuerpo. Así es que tomé una decisión: empecé a buscar apartamento. Él me ayudó, hasta que encontré el lugar en el que quería vivir. Y en el que viví durante año y medio. Y en el que vivimos encuentros y desencuentros, lágrimas y sonrisas, desayunos compartidos, y de esos días que ambos sólo deseábamos quedarnos entre las sábanas, porque las ganas no se acababan nunca... Yo veía el brillo de sus ojos y nada brillaba más por ese entonces, ni las estrellas. Qué hermoso escuchar un te amo y sentirlo vibrar en tu pecho izquierdo. Me sorprendía a mi misma sonriendo mientras él no estaba. Todo era tan perfecto que daba miedo. Trabajo estable, apartamento y un amor... fresco como una lechuga recién cosechada.
Y en esa canción nos pasamos los primeros diez meses, hasta que el peso de la diferencia de horarios empezó a sentirse. Él llegaba muy cansado de su trabajo, pero eso no era importante mientras a mi se me ocurría que un buen masaje de pies podría aliviar el cansancio. Lo terrible fue cuando nos encontramos frente a frente sin un tema para hablar, y cuando empecé a sentir su ausencia. Y cuando su ausencia empezó a llenarla otro... Pero esa es otra historia...
Hay conexiones que ni con el tiempo... Y así se pasaron los meses, y dejó de ser una relación... pero mantuvimos lo que nos había unido desde el principio. Y lo entendimos, y lo aceptamos implícitamente. Y pasaron los años... Así es que cuando nos viene a bien, nos comunicamos telepáticamente y luego por mensaje de texto. Y luego nuestros cuerpos se reconocen, porque el uno ya sabe lo que el otro necesita. Si sucediera lo mismo con el alma... y con el corazón... En fin, las cosas son perfectas como son. Y creo que si aún hay conexión física, es porque la piel recuerda que una vez estos cuerpos se amaron y se adoraron... Por un tiempo que fue mágico... hasta que las arrugas nos cubran la piel que una vez fue joven y tersa.
Cuando una noche de amor desesperados
Caigamos juntos y enredados...
tú y yo, el destino y el corazón, seremos uno
En esa época yo actuaba rápido, así es que le escribí mi teléfono en la factura. Créanme: funciona. Así es que ahí estábamos, buscando en un taxi el mejor lugar para pasar la última noche del año. Pero el destino decidió que los mejores lugares estarían cerrados, así es que terminamos en una disco gay, en medio de confetti de colores y comparsa brasileña. En fin, lo que menos importaba era el lugar, sino la compañía. La noche se nos quedó corta, y el lugar en el que estábamos, aún su apartamento... y mi falda. Me dejé ir, como lo he hecho cada vez que nuestros cuerpos y nuestras almas deciden reencontrarse.
Empecé a llegar a mi casa cada vez más tarde... o más temprano, como quiera verse. Hasta que un día, al enfrentar el frío de una mañana de enero, me encontré el portón con una gran cadena de hierro y un gran candado... Era absurdo tener que enfrentar eso después de haber estado acurrucada por el calor de su cuerpo. Así es que tomé una decisión: empecé a buscar apartamento. Él me ayudó, hasta que encontré el lugar en el que quería vivir. Y en el que viví durante año y medio. Y en el que vivimos encuentros y desencuentros, lágrimas y sonrisas, desayunos compartidos, y de esos días que ambos sólo deseábamos quedarnos entre las sábanas, porque las ganas no se acababan nunca... Yo veía el brillo de sus ojos y nada brillaba más por ese entonces, ni las estrellas. Qué hermoso escuchar un te amo y sentirlo vibrar en tu pecho izquierdo. Me sorprendía a mi misma sonriendo mientras él no estaba. Todo era tan perfecto que daba miedo. Trabajo estable, apartamento y un amor... fresco como una lechuga recién cosechada.
Y en esa canción nos pasamos los primeros diez meses, hasta que el peso de la diferencia de horarios empezó a sentirse. Él llegaba muy cansado de su trabajo, pero eso no era importante mientras a mi se me ocurría que un buen masaje de pies podría aliviar el cansancio. Lo terrible fue cuando nos encontramos frente a frente sin un tema para hablar, y cuando empecé a sentir su ausencia. Y cuando su ausencia empezó a llenarla otro... Pero esa es otra historia...
Hay conexiones que ni con el tiempo... Y así se pasaron los meses, y dejó de ser una relación... pero mantuvimos lo que nos había unido desde el principio. Y lo entendimos, y lo aceptamos implícitamente. Y pasaron los años... Así es que cuando nos viene a bien, nos comunicamos telepáticamente y luego por mensaje de texto. Y luego nuestros cuerpos se reconocen, porque el uno ya sabe lo que el otro necesita. Si sucediera lo mismo con el alma... y con el corazón... En fin, las cosas son perfectas como son. Y creo que si aún hay conexión física, es porque la piel recuerda que una vez estos cuerpos se amaron y se adoraron... Por un tiempo que fue mágico... hasta que las arrugas nos cubran la piel que una vez fue joven y tersa.
Cuando una noche de amor desesperados
Caigamos juntos y enredados...
tú y yo, el destino y el corazón, seremos uno
miércoles, diciembre 29, 2010
Historia de un ermitaño
Vivía en la bodega de la casa. Dormía de día y pasaba despierto toda la noche, bajando películas de cine alternativo y música experimental y leyendo a Nietzche.
No tenía muchos amigos, no le interesaba socializar, de vez en cuando tenía conversaciones filosóficas con las cucarachas, y discusiones con sus familiares, que vivían en el piso de arriba. Se sentía vivo cuando miraba la Luna y cuando arreglaba el jardín de la abuela. Eso sí, con la tierra tenía una conexión que en ese momento no tenía ni siquiera consigo mismo.
Y por esos azares del destino, le cedieron un terreno en la montaña, con una cabaña que se estaba cayendo por la falta de uso. Y de ella hizo su refugio, y tras meses de abrirse paso en medio de la montaña, las lluvias y las malas hierbas, lo hizo su hogar. Y hasta lo bautizó con un nombre: Zorratepec, porque él es como un zorro: igual de astuto. Pero no como cualquier zorro, sino de los que saben domesticar...
Tanto verde alrededor le fue abriendo poco a poco el corazón, y entonces su poesía empezó a adquirir tonos turquesa y azules y empezó a pintar con colores más vivos. Creo que dejó de odiar a la gente, aunque somos pocos los que visitamos Zorratepec con frecuencia, pero definitivamente muchas cosas cambiaron por dentro de esa melena enmarañada. Y es que no es difícil inspirarse en un lugar donde el Sol se cuela entre las hojas, el cielo adquiere un tono marrón por las noches y se ven todas las estrellas. Al amanecer se ven colibríes y mariposas multicolores, y toda semilla que cae al suelo da frutos.
Allí voy cada vez que necesito respirar aire puro y oxigenarme un poco la cabeza. Y es entonces ante todas esas verdades que crecen entre los árboles, que mis libros de autoayuda, la depilación láser, las ganas de perder peso, el ser o no ser, el qué hago y quién soy a mis 32 se van por donde vinieron. Creo que debería ir más a menudo...
No tenía muchos amigos, no le interesaba socializar, de vez en cuando tenía conversaciones filosóficas con las cucarachas, y discusiones con sus familiares, que vivían en el piso de arriba. Se sentía vivo cuando miraba la Luna y cuando arreglaba el jardín de la abuela. Eso sí, con la tierra tenía una conexión que en ese momento no tenía ni siquiera consigo mismo.
Y por esos azares del destino, le cedieron un terreno en la montaña, con una cabaña que se estaba cayendo por la falta de uso. Y de ella hizo su refugio, y tras meses de abrirse paso en medio de la montaña, las lluvias y las malas hierbas, lo hizo su hogar. Y hasta lo bautizó con un nombre: Zorratepec, porque él es como un zorro: igual de astuto. Pero no como cualquier zorro, sino de los que saben domesticar...
Tanto verde alrededor le fue abriendo poco a poco el corazón, y entonces su poesía empezó a adquirir tonos turquesa y azules y empezó a pintar con colores más vivos. Creo que dejó de odiar a la gente, aunque somos pocos los que visitamos Zorratepec con frecuencia, pero definitivamente muchas cosas cambiaron por dentro de esa melena enmarañada. Y es que no es difícil inspirarse en un lugar donde el Sol se cuela entre las hojas, el cielo adquiere un tono marrón por las noches y se ven todas las estrellas. Al amanecer se ven colibríes y mariposas multicolores, y toda semilla que cae al suelo da frutos.
Allí voy cada vez que necesito respirar aire puro y oxigenarme un poco la cabeza. Y es entonces ante todas esas verdades que crecen entre los árboles, que mis libros de autoayuda, la depilación láser, las ganas de perder peso, el ser o no ser, el qué hago y quién soy a mis 32 se van por donde vinieron. Creo que debería ir más a menudo...
lunes, diciembre 27, 2010
Esto es para ti
- Esto es para ti, que te gustan los cadáveres.
Me entregó una cajita pequeña, la abrí, y en efecto contenía un cadáver: el de un caballito de mar.
Y es que siempre me ha gustado cortar las flores y colocarlas en floreros o disecarlas en el ropero.
A él lo conocí una tarde lluviosa de domingo. Era mi último año en la Universidad, y en un acto de impulsividad, me había ido a vivir con una ex compañera del colegio. A ella le pareció maravillosa la idea de hacer un grupo para hablar de temas de género. Y muy a pesar de la lluvia, esa tarde llegaron un par de estudiantes de Sociología.
Me gustaron sus ojos verdes, y el tono de su voz, grave. Semanas después lo escucharía proyectarla en las manifestaciones contra la guerra de Irak, en media Avenida Central. Pero lo que realmente me movió el piso fue cuando bailamos el soundtrack completo de Buena Vista Social Club. Bailamos casi toda la noche, incluso cuando mi compañera se fue a dormir. Ya para entonces el deseo era inevitable.
Se quedó una semana completa. Sólo nos levantábamos de la cama para comer o bañarnos. Ya no recuerdo si esa semana fui a clases. Me aprendí de memoria el sabor de su piel y a él le gustaba mi olor, y no el de mi perfume.
Tenía la sensibilidad de un poeta, y no sólo era inteligente, sino que era astuto. Me hacía reír con sus ocurrencias: aún puedo escuchar su risa. Era todo un caballero hippie. Rara combinación… única en su especie.
Fueron cuatro meses muy intensos… Hasta que se acercó la fecha en la que tenía que regresar a Venezuela. Por esos días me dijo: - ¿Has hecho el amor en la playa? Y ante mi negativa me contestó: ¿Cómo? ¿Entonces qué vas a hacer a la playa? Así fue como nos despedimos. No teníamos más que los pases del bus y unas tricopilias. Comimos coco con guayabitas y besos, y nos sentamos a ver las olas en la madrugada, después de hacer el amor en la playa, afuera del camping. Pasaron muchos años antes de que yo quisiera volver al Caribe.
La invitación para ir a Maracaibo estuvo pendiente por muchos años. Nos comunicábamos por mail. Y cada correo estaba cargado de poesía pura. Pero no, no tuve los huevos para irme. Una vez estuve a punto de casarme con un gay venezolano para obtener la nacionalidad. Y bueno, él estaba enamorado de un tico. Para ese entonces vivía en la playa, y el objetivo era ahorrar para comprar el pasaje, pero todo me lo gasté en las fiestas hasta el amanecer en Tamarindo.
Pasaron los años, él ahora es padre, tal y como lo predijo un amigo en común que es medio brujo. Conocí a la madre de su hijo a través de Skype, y se ven felices.
Nunca se sabe, cuando se me despierte la gitanería, quizás la fortuna me conceda ver de nuevo esos ojos verdes.
Me entregó una cajita pequeña, la abrí, y en efecto contenía un cadáver: el de un caballito de mar.
Y es que siempre me ha gustado cortar las flores y colocarlas en floreros o disecarlas en el ropero.
A él lo conocí una tarde lluviosa de domingo. Era mi último año en la Universidad, y en un acto de impulsividad, me había ido a vivir con una ex compañera del colegio. A ella le pareció maravillosa la idea de hacer un grupo para hablar de temas de género. Y muy a pesar de la lluvia, esa tarde llegaron un par de estudiantes de Sociología.
Me gustaron sus ojos verdes, y el tono de su voz, grave. Semanas después lo escucharía proyectarla en las manifestaciones contra la guerra de Irak, en media Avenida Central. Pero lo que realmente me movió el piso fue cuando bailamos el soundtrack completo de Buena Vista Social Club. Bailamos casi toda la noche, incluso cuando mi compañera se fue a dormir. Ya para entonces el deseo era inevitable.
Se quedó una semana completa. Sólo nos levantábamos de la cama para comer o bañarnos. Ya no recuerdo si esa semana fui a clases. Me aprendí de memoria el sabor de su piel y a él le gustaba mi olor, y no el de mi perfume.
Tenía la sensibilidad de un poeta, y no sólo era inteligente, sino que era astuto. Me hacía reír con sus ocurrencias: aún puedo escuchar su risa. Era todo un caballero hippie. Rara combinación… única en su especie.
Fueron cuatro meses muy intensos… Hasta que se acercó la fecha en la que tenía que regresar a Venezuela. Por esos días me dijo: - ¿Has hecho el amor en la playa? Y ante mi negativa me contestó: ¿Cómo? ¿Entonces qué vas a hacer a la playa? Así fue como nos despedimos. No teníamos más que los pases del bus y unas tricopilias. Comimos coco con guayabitas y besos, y nos sentamos a ver las olas en la madrugada, después de hacer el amor en la playa, afuera del camping. Pasaron muchos años antes de que yo quisiera volver al Caribe.
La invitación para ir a Maracaibo estuvo pendiente por muchos años. Nos comunicábamos por mail. Y cada correo estaba cargado de poesía pura. Pero no, no tuve los huevos para irme. Una vez estuve a punto de casarme con un gay venezolano para obtener la nacionalidad. Y bueno, él estaba enamorado de un tico. Para ese entonces vivía en la playa, y el objetivo era ahorrar para comprar el pasaje, pero todo me lo gasté en las fiestas hasta el amanecer en Tamarindo.
Pasaron los años, él ahora es padre, tal y como lo predijo un amigo en común que es medio brujo. Conocí a la madre de su hijo a través de Skype, y se ven felices.
Nunca se sabe, cuando se me despierte la gitanería, quizás la fortuna me conceda ver de nuevo esos ojos verdes.
martes, diciembre 21, 2010
Postal navideña
De alguna forma, mi espíritu grinch se suavizó en estos días. Hay más razones para celebrar, cada día tengo una fiesta diferente... En mi casa, las cosas siguen igual. Pero entendí que para mi no es tarde. Ya están lejos los días en los que no le encontraba sentido a nada.
A mis oídos se acerca el llamado del Mar, que es mi lugar favorito para recibir el año. Desde la playa se ven más y más de cerca las estrellas.
Y sean cuales sean las celebraciones, cristianas o paganas, vale la pena esto que está en el aire. Y también vale que el aire esté más frío: hay mayor necesidad de abrazos.
A mis oídos se acerca el llamado del Mar, que es mi lugar favorito para recibir el año. Desde la playa se ven más y más de cerca las estrellas.
Y sean cuales sean las celebraciones, cristianas o paganas, vale la pena esto que está en el aire. Y también vale que el aire esté más frío: hay mayor necesidad de abrazos.
domingo, diciembre 19, 2010
Celebrando la Vida
sábado, diciembre 18, 2010
4:00 de la tarde
jueves, diciembre 16, 2010
Intuición
Sin percatarse, ella se estaba luciendo. Él realmente no le estaba enviando señales. Jamás se imaginarían que ese sería el escenario de una historia que vivirían juntos.
Ella pudo haber sabido de su existencia años atrás, cuando su disco llegó a sus manos. Pero cuando estamos en otra frecuencia, no abrimos los ojos a los mensajes que nos envían.
Más tarde se toparían en alguna esquina, incluso se verían a los ojos, pero ella prefirió morderse la lengua antes de preguntarle cómo te llamás.
Pero que les tocaba, les tocaba. Así es que llegó el día en que el amigo de un amigo los presentó. En ese entonces él tenía una agenda apretada... y sí, también tenía novia. Su cabeza volaba entre sus múltiples creaciones. Y ella no estaba para cuentos. Su tiempo era también valioso.
El destino quiso que el pasado de ella coincidiera con el presente de él, así es que terminaron trabajando juntos. Entre los viajes, las carreras, las entrevistas, les tocó conocerse, no les quedó de otra. Un día se encontraron frente a frente riéndose juntos, sin saber el motivo. Otro día, mientras estaba fuera del país, él se sorprendió sonriendo sólo, recordándola. Ella ya había sentido algo antes, pero no lo creía posible. Y no se daba cuenta que sólo estaba aplazando las cosas.
En los cierres de las giras, acostumbraban quedarse hasta tarde haciendo recuento de los daños. El resto del crew a esas alturas se había ido a dormir, pero ellos también coincidían en lo noctámbulos. Y fue precisamente una noche en la que un beso los sorprendió a ambos.
Aún así ambos se preguntaron ¿nosotros? Y la Vida les respondió: Sí, ustedes, par de in...crédulos.
Ella pudo haber sabido de su existencia años atrás, cuando su disco llegó a sus manos. Pero cuando estamos en otra frecuencia, no abrimos los ojos a los mensajes que nos envían.
Más tarde se toparían en alguna esquina, incluso se verían a los ojos, pero ella prefirió morderse la lengua antes de preguntarle cómo te llamás.
Pero que les tocaba, les tocaba. Así es que llegó el día en que el amigo de un amigo los presentó. En ese entonces él tenía una agenda apretada... y sí, también tenía novia. Su cabeza volaba entre sus múltiples creaciones. Y ella no estaba para cuentos. Su tiempo era también valioso.
El destino quiso que el pasado de ella coincidiera con el presente de él, así es que terminaron trabajando juntos. Entre los viajes, las carreras, las entrevistas, les tocó conocerse, no les quedó de otra. Un día se encontraron frente a frente riéndose juntos, sin saber el motivo. Otro día, mientras estaba fuera del país, él se sorprendió sonriendo sólo, recordándola. Ella ya había sentido algo antes, pero no lo creía posible. Y no se daba cuenta que sólo estaba aplazando las cosas.
En los cierres de las giras, acostumbraban quedarse hasta tarde haciendo recuento de los daños. El resto del crew a esas alturas se había ido a dormir, pero ellos también coincidían en lo noctámbulos. Y fue precisamente una noche en la que un beso los sorprendió a ambos.
Aún así ambos se preguntaron ¿nosotros? Y la Vida les respondió: Sí, ustedes, par de in...crédulos.
sábado, diciembre 11, 2010
Un par de gotas de sol
martes, diciembre 07, 2010
DEJA VU

No creo en las casualidades, pero sí en las causalidades.
Iniciando la clase de yoga, con una profesora con la que no acostumbro llevar clases, nos hizo una introducción acerca de que a veces nos corresponde enfrentarnos a situaciones a las que no nos queremos enfrentar, como Arjuna en el Bhagavad Gita, quien tuvo que confrontar a su propia familia por orden de Krishna, aún en contra de su voluntad.
De pronto me encuentro, frente a frente con situaciones, circunstancias y personas y me digo: esto ya lo viví. Casi como el tango: volveeeeeeeeeer... con la frente marchita... La pregunta es: ¿qué hago aquí de nuevo? Algo me corresponde aprender, porque, que yo sepa, en el tablero de la Vida, los dados se tiran para avanzar...
domingo, diciembre 05, 2010
Esta es la historia...
Esta es la historia de una mujer que un día no se sintió suficiente. Ni suficientemente capaz, ni suficientemente bella, ni suficientemente buena, ni suficientemente intelectual: ni siquiera suficientemente ella... Empezó por hacer lo que nunca antes había hecho: compararse con las demás, y peor aún, con las expectativas que tenía de sí misma.
Tras repetirse estas múltiples torturas, ocurrió lo inevitable: como no podía deshacerse de sí misma, cayó en un letargo profundo, un silencio frío pero apacible: se hizo invisible. Poco a poco fue perdiendo la línea con que se nos traza cuando apenas somos un dibujo. Le ocurrió lo que a Vladimir esperando a Godot: todo lo veía negro.
Y de algo tiene que aferrarse una cuando va cayendo en el agujero negro.
Le ofrecieron la religión como salvación, pero en vez de verla como un salvavidas, sintió que se ataba un yunque. Mientras iba cayendo, hubo amigos que se quedaron rezagados en el camino. Y viejos amigos que le tendieron la mano, pero ella ni siquiera extendía los brazos: sólo se dejó caer. Su familia fue más paciente y hubo momentos en los que se dejaron caer con ella: ahora eran tres un agujero. Y cuando lograba elevar su rostro hacia el firmamento, llovía tanto que no podía ver a través.
Buscó ayuda. Pero ni la terapia, ni las pastillas, ni el psiquiatra, ni las psicólogas. Aprendió a dejar de caer cuando entendió que la fuerza estaba en ella misma. Que las ganas de vivir no las encontraría huyendo al Mar, ni fuera del país, ni atándose una cuerda al cuello. Mucho menos acostada en una cama.
Así es que decidió empezar por el principio: por aprender a respirar. Y cuando le encontró el gusto a ese simple acto de inhalar y exhalar a través de las fosas nasales, empezó a disfrutar las cosas más básicas: comer, caminar, dormir... ¡dormir de nuevo! ¡sin despegar los ojos en toda la noche! Entonces recordó otros verbos como reír, bailar y hacer el amor... Y decidió levantarse de la cama, verse al espejo y salir a torear la Vida, porque no era la primera vez que se daba cuenta que el tiempo no se detendría por ella.

Montaje dirigido por el destacado actor y director chileno, Ramón Núñez, cuenta con un elenco protagonizado sólo por mujeres, lo que marca una diferencia pues se trata de una pieza teatral escrita y pensada para hombres (Esperando a Godot, de Samuel Beckett).
Quien no sepa lo que es morir en Vida, es porque no le ha tocado reconstruirse.
Tras repetirse estas múltiples torturas, ocurrió lo inevitable: como no podía deshacerse de sí misma, cayó en un letargo profundo, un silencio frío pero apacible: se hizo invisible. Poco a poco fue perdiendo la línea con que se nos traza cuando apenas somos un dibujo. Le ocurrió lo que a Vladimir esperando a Godot: todo lo veía negro.
Y de algo tiene que aferrarse una cuando va cayendo en el agujero negro.
Le ofrecieron la religión como salvación, pero en vez de verla como un salvavidas, sintió que se ataba un yunque. Mientras iba cayendo, hubo amigos que se quedaron rezagados en el camino. Y viejos amigos que le tendieron la mano, pero ella ni siquiera extendía los brazos: sólo se dejó caer. Su familia fue más paciente y hubo momentos en los que se dejaron caer con ella: ahora eran tres un agujero. Y cuando lograba elevar su rostro hacia el firmamento, llovía tanto que no podía ver a través.
Buscó ayuda. Pero ni la terapia, ni las pastillas, ni el psiquiatra, ni las psicólogas. Aprendió a dejar de caer cuando entendió que la fuerza estaba en ella misma. Que las ganas de vivir no las encontraría huyendo al Mar, ni fuera del país, ni atándose una cuerda al cuello. Mucho menos acostada en una cama.
Así es que decidió empezar por el principio: por aprender a respirar. Y cuando le encontró el gusto a ese simple acto de inhalar y exhalar a través de las fosas nasales, empezó a disfrutar las cosas más básicas: comer, caminar, dormir... ¡dormir de nuevo! ¡sin despegar los ojos en toda la noche! Entonces recordó otros verbos como reír, bailar y hacer el amor... Y decidió levantarse de la cama, verse al espejo y salir a torear la Vida, porque no era la primera vez que se daba cuenta que el tiempo no se detendría por ella.

Montaje dirigido por el destacado actor y director chileno, Ramón Núñez, cuenta con un elenco protagonizado sólo por mujeres, lo que marca una diferencia pues se trata de una pieza teatral escrita y pensada para hombres (Esperando a Godot, de Samuel Beckett).
Quien no sepa lo que es morir en Vida, es porque no le ha tocado reconstruirse.
miércoles, noviembre 17, 2010
Despertáme cuando esté oscuro

Esta no fue la primera vez. La primera vez, supe que había salido del letargo cuando una noche tomé mis rollos y los hice un rollo. Salí, en mi parte favorita del día que es cuando todo está oscuro, excepto las estrellas, excepto las miradas, que captás en medio de las bocanadas de humo.
Salí conmigo misma, sin necesidad de nada más hasta que me dio la gana beberme esos ojos verdes, hasta que nos desaparecimos en una esquina, bajo un árbol, y luego bajo sus sábanas.
No quise quedarme, no fue una de esas historias que permanecen, pero lo que él nunca supo, es que me despertó mientras aún estaba oscuro.
martes, noviembre 16, 2010
Desde adentro
En este instante,
en el que siento de nuevo calor en mi pecho,
mi motivación,
mi razón de ser,
le da un sentido a mi jornada.
Y aunque aún no he abierto la ventana,
ya hay luz,
y viene de adentro.
en el que siento de nuevo calor en mi pecho,
mi motivación,
mi razón de ser,
le da un sentido a mi jornada.
Y aunque aún no he abierto la ventana,
ya hay luz,
y viene de adentro.
sábado, octubre 23, 2010
Brindo...
...porque estoy viva, porque respiro, porque tengo la capacidad de reinventarme, porque sigo buscando mis sueños, porque tengo la capacidad de cerrar los ojos y verme fortalecida, porque me sacudí las alas y estoy dispuesta a emprender el vuelo.
viernes, julio 30, 2010
Fortalecida
No soy la que fui: viene versión mejorada y más resistente.
A trabajar en cuerpo, mente y espíritu. En busca del equilibrio. Todo llegará, todo irá tomando forma: me recuperaré a mi misma.
A trabajar en cuerpo, mente y espíritu. En busca del equilibrio. Todo llegará, todo irá tomando forma: me recuperaré a mi misma.
martes, mayo 25, 2010
Al carajo
Al carajo las lamentaciones, el drama, la mala vibra, la pereza, la falta de voluntad, el miedo, la inseguridad, la falta de confianza, el desamor, la depresión.
No necesito de nada más que determinación, para seguir adelante.
Nada de esto coincide con la Verdad. Yo habito en la Verdad. La Verdad es que vinimos a este mundo para ser felices, para crear, para construir, para volar, como las palomas que vi esta tarde girar en círculos sobre la Plaza de la Cultura.
Es la actitud lo que tengo que cambiar, y de la actitud pasar a la acción. Ser idealista no es suficiente.
No necesito de nada más que determinación, para seguir adelante.
Nada de esto coincide con la Verdad. Yo habito en la Verdad. La Verdad es que vinimos a este mundo para ser felices, para crear, para construir, para volar, como las palomas que vi esta tarde girar en círculos sobre la Plaza de la Cultura.
Es la actitud lo que tengo que cambiar, y de la actitud pasar a la acción. Ser idealista no es suficiente.
viernes, abril 30, 2010
Y a mi que me da por ponerme existencialista...
... Y por cuestionarme quién soy, qué he logrado hasta ahora, qué camino debo tomar. Soy como una niña pequeña viviendo con sus padres. Deseo tomar mis propias decisiones, pero me perdí en el camino. Me encuentro como Alicia en el País de las Maravillas dudando qué camino tomar.
Al menos anoche pude conciliar el sueño. Es un gran avance. He dejado de bailar, de hacer ejercicio, de salir por las noches. Me tomaron por sorpresa los 30. Deseo sentirme una mujer plena, realizada profesionalmente, libre e independiente. De la psicóloga salté a cita con un psiquiatra que dice que no es "pastillatra" y sin embargo me recetó tres pastillas diferentes por día. ¿Será que las necesito? ¿O que lo que necesito es un cambio de actitud? Mi jefe dice que todo lo que tengo que hacer es atravesar una línea, que estar deprimida es una huevonada. El psiquiatra dice que deprimirse es de humanos, y bueno, si pensé en psicoterapia es porque creo que necesito una guía (también es psicoterapeuta). ¿Para tomar mis propias decisiones? Ahorita me siento codependiente. Siempre he dicho que tengo alas, y ahorita mismo las tengo empolvadas, colgando en una esquina. ¿Qué hacer? ¿Qué camino tomar? ¿A qué ritmo? Porque de cierta forma me estoy estancando, aquí todo transcurre más lento. Ayer en una reunión pensaba: pero es que trabajar en radio en una era tan visual es una quijotada. ¿Es esto lo que quiero hacer? ¿y si empiezo de nuevo? ¿En qué dirección? ¿Renuncio a ser yo misma? ¿Quién soy?
¿Es la Vida una búsqueda en sí misma?
Al menos anoche pude conciliar el sueño. Es un gran avance. He dejado de bailar, de hacer ejercicio, de salir por las noches. Me tomaron por sorpresa los 30. Deseo sentirme una mujer plena, realizada profesionalmente, libre e independiente. De la psicóloga salté a cita con un psiquiatra que dice que no es "pastillatra" y sin embargo me recetó tres pastillas diferentes por día. ¿Será que las necesito? ¿O que lo que necesito es un cambio de actitud? Mi jefe dice que todo lo que tengo que hacer es atravesar una línea, que estar deprimida es una huevonada. El psiquiatra dice que deprimirse es de humanos, y bueno, si pensé en psicoterapia es porque creo que necesito una guía (también es psicoterapeuta). ¿Para tomar mis propias decisiones? Ahorita me siento codependiente. Siempre he dicho que tengo alas, y ahorita mismo las tengo empolvadas, colgando en una esquina. ¿Qué hacer? ¿Qué camino tomar? ¿A qué ritmo? Porque de cierta forma me estoy estancando, aquí todo transcurre más lento. Ayer en una reunión pensaba: pero es que trabajar en radio en una era tan visual es una quijotada. ¿Es esto lo que quiero hacer? ¿y si empiezo de nuevo? ¿En qué dirección? ¿Renuncio a ser yo misma? ¿Quién soy?
¿Es la Vida una búsqueda en sí misma?
domingo, abril 18, 2010
Renovando mi energía
Soy luz. Soy un ser de luz. Respiro la buena energía que emana de mi interior.
Soy amor. Amo mi Vida, y mi existencia en este planeta. Amo el aire que respiro. Amo mi alma, mi espíritu. Amo los seres con quienes comparto mi existencia.
Todo lo bueno, sano y feliz viene hacia mi y nace en mi.
Soy libre, soy feliz, soy afortunada.
Estoy bendecida.
Soy amor. Amo mi Vida, y mi existencia en este planeta. Amo el aire que respiro. Amo mi alma, mi espíritu. Amo los seres con quienes comparto mi existencia.
Todo lo bueno, sano y feliz viene hacia mi y nace en mi.
Soy libre, soy feliz, soy afortunada.
Estoy bendecida.
jueves, marzo 11, 2010
Las preguntas básicas
¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? Y ahora... ¿para qué?
Cada cierto tiempo creo necesario detenerse y cuestionárselo. Aún cuando se viaje en un vaivén, o bien, porque se viaja en un vaivén.
Creo que la última pregunta es la que más me ha estado dando vueltas. ¿Por qué tomar determinado camino y no otro? Soy muy intuitiva, y ahora más que nunca estoy tratando de escuchar mi voz interior y preguntarme: ¿es por aquí por donde quiero ir? ¿no? ¿y por qué no? ¿Hacia dónde me está llevando la Vida? ¿O soy yo la que está caminando en esa dirección?
Incluso mi energía es diferente: antes de enfiestarme prefiero salir a tomar algo y conversar, o ver una película o leer un libro, o encuevarme. ¿Será un período transitorio como tantos otros o es que estoy cambiando mis gustos y necesidades?
Quiero dedicarme a escribir. Al menos tengo claro lo que quiero. Me encanta cuando las respuestas vienen claras y diáfanas. Cuando una sigue su voz interior todo fluye. "Lo que más quiero, llegará, sólo he de esperar".
Cada cierto tiempo creo necesario detenerse y cuestionárselo. Aún cuando se viaje en un vaivén, o bien, porque se viaja en un vaivén.
Creo que la última pregunta es la que más me ha estado dando vueltas. ¿Por qué tomar determinado camino y no otro? Soy muy intuitiva, y ahora más que nunca estoy tratando de escuchar mi voz interior y preguntarme: ¿es por aquí por donde quiero ir? ¿no? ¿y por qué no? ¿Hacia dónde me está llevando la Vida? ¿O soy yo la que está caminando en esa dirección?
Incluso mi energía es diferente: antes de enfiestarme prefiero salir a tomar algo y conversar, o ver una película o leer un libro, o encuevarme. ¿Será un período transitorio como tantos otros o es que estoy cambiando mis gustos y necesidades?
Quiero dedicarme a escribir. Al menos tengo claro lo que quiero. Me encanta cuando las respuestas vienen claras y diáfanas. Cuando una sigue su voz interior todo fluye. "Lo que más quiero, llegará, sólo he de esperar".
lunes, marzo 08, 2010
jueves, marzo 04, 2010
Creatividad
Las buenas ideas son como los mejores peces: tardan en picar, pero tarde o temprano, pican.
jueves, febrero 25, 2010
Por favor (Otro Cadáver Exquisito)
El tiempo no es más que una serie de ahoras desordenados...
A menudo se intenta...
No, necesito más luz, que volví a caer: cálido y frío,
vertiendo calor en suspiros.
-Lleváme de la mano esta vez,
imaginando que es aunque no exista.
Al volver a ver, claroscuro al fondo,
tomáme una foto, ¿sí?
¡Deseo almorzarme las ganas!
A tientas, descalzo,
y hasta el papel y el lápiz adquieren vida propia.
¿Cierro?
By Franklin y Cristibel
A menudo se intenta...
No, necesito más luz, que volví a caer: cálido y frío,
vertiendo calor en suspiros.
-Lleváme de la mano esta vez,
imaginando que es aunque no exista.
Al volver a ver, claroscuro al fondo,
tomáme una foto, ¿sí?
¡Deseo almorzarme las ganas!
A tientas, descalzo,
y hasta el papel y el lápiz adquieren vida propia.
¿Cierro?
By Franklin y Cristibel
lunes, febrero 22, 2010
Admito que...
martes, febrero 16, 2010
miércoles, febrero 10, 2010
Y la Vida que te devuelve una sonrisa

No es la primera vez que lloro en el bus. Intenté detenerme, pero el dolor de cabeza me lo impidió. ¿El motivo? El de siempre: me angustia mu situación económica. Hace seis años me contrataron con el mismo salario que estoy ganando ahora. El costo de la Vida, claro está, no es el mismo. Entonces pude mantenerme sola. Ahora, aunque vivo con mis padres, el dinero nunca me alcanza. Cuando estoy a punto de salir de mis deudas, adquiero otras, para poder llegar al final de la quincena.
Traté de desviar mis pensamientos, cuando se subió al bus un muchacho con una sonrisa enorme, una boina y una guitarra. Rasgó las cuerdas desde el alma, cantó con el corazón. De nuevo lloré, fue inevitable. Pero también fue inevitable sonreír. Yo haciéndome líos y este tipo feliz de la Vida, con su guitarra y sus ganas y unas cuantas monedas en su bolsillo: las que pasó recogiendo después.
lunes, enero 25, 2010
Víctor: parte del aire
martes, enero 19, 2010
Cadáver exquisito
Entonces el mundo se apartó.
Que noches frías anidan en tus fosas.
Y sin embargo después
has mirado de reojo tu vaso vacío
y entonces se volvió y dijo:
Quisiera fundir fuego y mar.
Resultó un vaso lleno de vacío.
Y yo que duermo mal
visualizando el espacio sideral,
pero miro la ventana, lloro
y se me olvida.
By Chaz and Cristibel.
Que noches frías anidan en tus fosas.
Y sin embargo después
has mirado de reojo tu vaso vacío
y entonces se volvió y dijo:
Quisiera fundir fuego y mar.
Resultó un vaso lleno de vacío.
Y yo que duermo mal
visualizando el espacio sideral,
pero miro la ventana, lloro
y se me olvida.
By Chaz and Cristibel.
jueves, enero 14, 2010
Invocando vivos
Soy de los que creen que todo es energía. Y como todos estamos interconectados, es posible que ocurran cosas como las que me acontecen. No es nada nuevo para mi, sin embargo me sorprende la periodicidad con la que se ha dado...
Hubo una vez un ser humano que amé, adoré y deseé intensamente, y aunque con el tiempo nos separamos, bastaba pensar en él para que se comunicara conmigo. El tiempo pasa y cada quien sigue su camino y sólo el tiempo demostrará si aún hay señal en nuestras líneas de comunicación.
En fin, se trataba de alguien con quien tenía mucha conexión... Lo interesante es que últimamente me ocurre con otras personas en las que pienso (conciente o inconscientemente): aparecen. Lo valioso de esta experiencia es aprender a que no me tome de sorpresa, y en saber utilizarlo, para bien. En todo caso, mes a mes, mi cuenta telefónica disminuye, y mi deseo altruista de que los seres humanos lleguemos a comunicarnos telepáticamente, quizás no esté tan lejos...
Hubo una vez un ser humano que amé, adoré y deseé intensamente, y aunque con el tiempo nos separamos, bastaba pensar en él para que se comunicara conmigo. El tiempo pasa y cada quien sigue su camino y sólo el tiempo demostrará si aún hay señal en nuestras líneas de comunicación.
En fin, se trataba de alguien con quien tenía mucha conexión... Lo interesante es que últimamente me ocurre con otras personas en las que pienso (conciente o inconscientemente): aparecen. Lo valioso de esta experiencia es aprender a que no me tome de sorpresa, y en saber utilizarlo, para bien. En todo caso, mes a mes, mi cuenta telefónica disminuye, y mi deseo altruista de que los seres humanos lleguemos a comunicarnos telepáticamente, quizás no esté tan lejos...
lunes, enero 04, 2010
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